Demasiadas piezas que no cuadran en el accidente de Adamuz: una recta, un tren nuevo y una vía renovada
Conmoción, dolor e incertidumbre en una localidad de Córdoba sacudida por una de las peores tragedias ferroviarias en España, con 24 muertos y 15 heridos graves. Óscar Puente califica el siniestro de "tremendamente extraño y raro". Más de 200 trenes se verán afectados este lunes por la suspensión entre Madrid y Andalucía

Al menos 24 personas han muerto y 73 permanecen hospitalizadas, 24 de ellas en estado grave, tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), un accidente que se registró a las 19:45 horas del domingo y cuyas consecuencias seguían muy presentes la madrugada del lunes en la localidad cordobesa, cuando los equipos de emergencia seguían trabajando en una silenciosa zona cero de un siniestro cuya violencia ha reducido a dos pesado convoyes en un amasijo de hierros y silencio.
Será esta mañana, después del amanecer, cuando se pueda ver el alcance real de uno de los accidentes de tren más graves en la historia de España y que ha sorprendido a todos los expertos por lo extraño de sus circunstancias: se ha producido en una recta, el tren de Iryo implicado es relativamente nuevo y el tramo de la vía del siniestro se había renovado hace unos meses. Será la investigación abierta, larga y compleja, la que determinará qué ha podido pasar en este punto de la red ferroviaria de la alta velocidad española que ha obligado a suspender las conexiones entre Madrid y Andalucía.
Qué ocurrió en Adamuz
El accidente se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que cubría la ruta de Málaga a Puerta de Atocha y había salido a las 18:40 horas con 317 pasajeros a bordo, descarriló sus tres últimos vagones en la entrada de la estación de Adamuz, Córdoba. Esos coches invadieron la vía contigua justo en el momento en que, en sentido contrario, circulaba un Alvia de Renfe, proveniente de Madrid y destino Huelva, que fruto del impacto descarriló. La peor parte del choque se la llevaron los dos primeros vagones del Alvia, en el que iban 53 personas de las cerca de 200 que iban a bordo. Esas dos unidades cayeron por un talud de cuatro metros. El maquinista del tren de Renfe figura entre las víctimas mortales.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha reconocido que no se conocen las causas del accidente y que tardarán al menos un mes en saberse, aunque ha subrayado que todo lo ocurrido resulta “raro y difícil de explicar” desde el punto de vista técnico. “Es verdaderamente extraño. Realmente todos los expertos en materia ferroviaria que han estado aquí y que están en este centro y los que hemos podido consultar están tremendamente extrañados del accidente porque, como les digo, es muy raro”, ha afirmado en una comparecencia en el centro de Adif en Madrid y posteriormente en la estación de Atocha.
Puente ha detallado que el siniestro se produjo en un tramo recto, que la infraestructura había sido renovada en mayo tras una inversión de 700 millones de euros, y que el tren de Iryo implicado es “relativamente nuevo”, con menos de cuatro años de antigüedad. A su juicio, la combinación de estos factores explica el desconcierto de los técnicos ferroviarios.
El ministro ha señalado que la investigación, en manos de la comisión independiente prevista por ley, podría prolongarse al menos un mes, y ha rechazado cualquier relación entre el accidente y problemas de puntualidad en la red. También ha confirmado que se trasladará a Adamuz a lo largo de este lunes para conocer la situación sobre el terreno y trasladar sus condolencias, además de mantener contacto permanente con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Con 24 fallecidos, el accidente de Adamuz se sitúa como el más grave en el ferrocarril español desde 2013, cuando un tren Alvia descarriló en Angrois, a las puertas de Santiago de Compostela, causando 80 muertos y 145 heridos. Desde entonces se han registrado otros accidentes mortales, aunque de menor magnitud, lo que convierte lo ocurrido en Córdoba en un punto de inflexión para una red que había reducido de forma drástica las grandes tragedias de alta velocidad.
"Fue un golpe brutal"
La violencia del impacto se percibió desde el primer segundo dentro de los trenes, una sensación compartida por pasajeros de ambos convoyes y por los primeros intervinientes que llegaron a la zona. Lo que relatan quienes lo vivieron desde dentro ayuda a entender la magnitud de un accidente que, según los expertos, no debería haberse producido en estas condiciones.
María San José, de 33 años, viajaba en el tren de Iryo con destino a Madrid cuando todo se detuvo de golpe. “El golpe fue brutal. Hay muchos heridos. Todavía estoy temblando”, contó horas después a El País, aún en estado de shock tras ser evacuada del convoy.
En el Alvia que circulaba en dirección a Huelva, el desconcierto fue similar. Un pasajero que viajaba en el cuarto vagón —el último— relató a RTVE cómo se produjo el choque: “Había gente gritando, las maletas cayeron de las estanterías. Yo iba en el cuarto vagón, el último, por suerte”. Su testimonio coincide con el de otros viajeros que describen una escena de caos inmediato tras el impacto.
Desde el exterior, la escena no era menos sobrecogedora. Paco Carmona, jefe de los bomberos de Córdoba, explicó a TVE que los trabajos de rescate se toparon desde el primer momento con enormes dificultades, especialmente en los vagones del tren de Renfe. “Todavía hay personas atrapadas. La operación se está concentrando en sacar a la gente de zonas muy estrechas”, señaló. “Tenemos que retirar cuerpos para poder llegar a alguien que aún esté con vida. Es una tarea muy complicada”, añadió, en una de las descripciones más duras de la noche.
El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, fue uno de los primeros en llegar al lugar del accidente junto a la policía local. Lo que vio le dejó marcado. “La escena es horrible”, resumió en declaraciones a El País, tras describir restos del tren esparcidos a varios metros del punto del choque. “Ahora los alcaldes y los vecinos estamos centrados en ayudar a los pasajeros”, añadió.
Las imágenes difundidas por RTVE mostraron durante la noche un centro de acogida improvisado en Adamuz, un municipio de unos 5.000 habitantes, donde los vecinos llevaron mantas, comida y bebidas calientes a los pasajeros evacuados mientras la temperatura caía hasta los seis grados. Algunos viajeros bajaban de los autobuses entre lágrimas, visiblemente afectados, antes de ser guiados hacia los puntos de atención psicológica.
Víctimas, heridos y trabajos durante la noche
Según los datos actualizados a las 3:00 de la madrugada por el servicio de emergencias de 112 Andalucía, 73 personas permanecen ingresadas, 24 de ellas en estado grave, entre las que hay cuatro menores. De los hospitalizados, 62 se encuentran en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y 11 en el hospital de Andújar (Jaén).
Desde el lugar del siniestro, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha advertido de la dureza de las tareas de rescate y de que el balance podría aumentar. “Algunos vagones han quedado en una situación muy deteriorada, muy lamentable. Me dicen que aquello es un amasijo de hierros, con lo cual es muy difícil. Hay que usar medios mecánicos y maquinaria pesada”, ha explicado, antes de calificar de “probable” que la cifra de víctimas mortales siga creciendo.
Un total de 16 médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Córdoba trabajan en la identificación de los cuerpos, mientras psicólogos acompañan a los familiares para intentar “amortiguar”, en palabras de Moreno, “los momentos difíciles que están pasando”.
Las compañías ferroviarias han habilitado líneas de atención específicas. Iryo ha puesto a disposición de los afectados el teléfono gratuito 900 001 402, mientras que Renfe ha activado el 900 101 020 para atender a familiares. La operadora pública ha informado además de la activación del Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares (PAVAFF) y de dispositivos de asistencia psicológica en Madrid, Córdoba, Huelva y Sevilla.
Más de 200 trenes afectados por los cortes
El accidente ha obligado a suspender la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, una medida que afecta este lunes a más de 200 trenes con destino u origen en Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva, según Adif. La mayor parte de la afectación recae en Renfe, que concentra el mayor número de circulaciones, aunque también se ven impactadas Ouigo e Iryo. Las estaciones de los principales nodos han permanecido abiertas durante la noche para atender a los pasajeros.
Las muestras de pesar se han sucedido desde todos los ámbitos. Pedro Sánchez ha cancelado su agenda de este lunes y ha asegurado que el Ejecutivo trabaja “con el resto de autoridades competentes y los servicios de emergencia”. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido centrar “toda la atención” en la emergencia. Miembros del Gobierno, líderes políticos de distintos partidos y responsables institucionales han trasladado su apoyo a las víctimas.
También han llegado mensajes desde Europa. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han expresado su solidaridad con las víctimas, sus familias y el pueblo español.
Mientras avanza la investigación, la sensación que dejan las primeras horas tras el accidente es la de un siniestro que no encaja en los parámetros habituales del ferrocarril: una recta, un tren nuevo y una vía recién renovada. Demasiadas piezas que, por ahora, no cuadran.