Erin, estadounidense de 48 años en Valencia, sobre su nueva vida en España: "Nunca me he sentido más a gusto. Aquí todo es relajado"
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Erin, estadounidense de 48 años en Valencia, sobre su nueva vida en España: "Nunca me he sentido más a gusto. Aquí todo es relajado"

El camino para llegar a la eufória, no ha sido fácil.

Vista panorámica de la ciudad de Valencia, en España.Getty Images

Erin Vlack tomó una decisión arriesgada que le cambió la vida. En abril de 2025, esta farmaceútica de 48 años, dejó su trabajo en Estados Unidos, su país natal, para mudarse a España. Su hijo Galvin, de 25 años, estudia medicina en Valencia y "lo echaba mucho de menos". "¿Y si me mudara a Europa para estar con él?' Me pregunté", y eso hizo. "Esa misma tarde contacté con abogados de inmigración", agrega.

"Nunca he estado más feliz y saludable en mi vida", asegura la protagonista en una conversación con Business Insider. Cuenta que acaba de alquilar una casa de tres habitaciones en la capital mediterránea. "Es genial estar tan cerca de Galvin otra vez. Aunque está ocupado con sus estudios, hacemos tiempo para comer y abrazos", celebra.

Vlack quiere convertirse en emprendedora. "En cuanto consiga mi nuevo visado, invertiré mi energía en la empresa de suministros de ensayos clínicos que fundé. Es emocionante trabajar por mi cuenta y planeo quedarme en España, donde hablo el idioma con fluidez hasta que pueda solicitar la residencia a largo plazo", apunta. Eso sí, no niega que eche de menos a sus amigos, y a su "coche deportivo".

Cómo ha cambiado su vida

"Aquí todo es relajado", explica, comparando su anterior vida en Estados Unidos. "Caminas por una plaza donde un grupo de niños juega mientras los padres disfrutan de un café y les devuelven el balón con naturalidad", explica. "Los productos son frescos y la gente camina a todas partes. Cuido mi salud yendo al gimnasio seis veces por semana y haciendo yoga al aire libre en mi terraza", continúa.

"Cada mañana, me despierto con las magníficas vistas de las montañas cerca de la ciudad. Nunca me he sentido tan contenta y asentada en mi vida", celebra, con naturalidad.

Su camino a la felicidad, nada fácil

Más allá de su actual estado de eufória, el camino vital que ha recorrido Vlack no ha sido sencillo. Sus dos padres murieron con año de diferencia, cuando era muy joven, era madre soltera y "había problemas económicos que me impedían comprar comida fresca".

Hace dos años, las desgracias volvieron al calor del hogar. "En 2024, me hicieron una mastectomía bilateral y una reconstrucción mamaria porque el cáncer de mama estaba presente", lamenta. "Pero el mayor cambio, con diferencia, fue vender mi casa cerca de Raleigh, Carolina del Norte, donar mi propiedad a una organización benéfica y llegar al aeropuerto de Madrid con tres maletas", dice ahora.

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