Víctor, profesor de autoescuela con 22 años de experiencia: "Recibimos a diario llamadas de personas que tienen miedo a conducir o a salir a la autovía"
Un miedo que suele estar ligado a la sensación de responsabilidad.
La amaxofobia, el miedo irracional a conducir, es una realidad mucho más común de lo que parece. Según la DGT, afecta a más del 28% de los conductores, muchos de ellos personas que tienen carné desde hace años pero que evitan ponerse al volante por ansiedad, inseguridad o temor a sufrir un accidente. Un miedo silencioso que cada vez llega con más frecuencia a las autoescuelas, donde muchos buscan ayuda para ganar confianza al volante.
En ese contexto, el profesor de autoescuela Víctor Vial, con 22 años de experiencia, asegura que esta situación es mucho más habitual de lo que la gente cree. El profesor explica que detrás de este problema hay perfiles muy distintos y que, en muchos casos, el miedo aparece incluso después de haber conducido con normalidad durante años. Un problema que, según señala, puede aparecer en cualquier etapa de la experiencia al volante.
Víctor insiste en que el problema suele agravarse cuando se da por hecho que la formación termina al aprobar el carné. "Recibimos a diario llamadas de personas que tienen miedo a conducir o a salir a la autovía", asegura en una conversación en Cadena Ser, hablando de una realidad que va mucho más allá de los nervios propios de un examen o de los primeros meses tras obtener el carné.
A más edad, más miedo
Con el paso de los años, muchos conductores empiezan a experimentar este tipo de miedo a conducir desde una perspectiva distinta, marcada por una mayor sensación de responsabilidad. Según el profesor, muchos se preguntan: “¿Estoy preparado para exponerme a la conducción sin generar un accidente y no solamente dañarme a mí, sino dañar a los demás?”. Una reflexión que puede terminar alimentando la inseguridad y el bloqueo al volante.
Víctor señala que los conductores más jóvenes suelen enfrentarse a la conducción con una actitud más decidida y menos condicionada por el miedo. “Un chico con 18 años que se acaba de sacar el carné conducir es muy valiente, aunque lo haya hecho en Cuenca, se viene a Gran Vía y conduce”, explica, aunque matiza que esa valentía suele estar ligada a la menor percepción de responsabilidad y a la experiencia, algo que con los años se pierde.
En realidad, la confianza al volante no es algo inmediato, sino que se construye con el tiempo. La clave está en la práctica y en una exposición progresiva a situaciones cada vez más exigentes, que permite ir ganando seguridad poco a poco hasta volver a conducir con normalidad. Un proceso gradual que, según los profesionales, ayuda a que el miedo pierda peso y la conducción vuelva a formar parte del día a día.