INTERNACIONAL
24/07/2012 19:10 CEST | Actualizado 27/03/2019 15:52 CET

Banksy y la caza de brujas de Londres 2012

A falta de pocos días para que empiecen los Juegos Olímpicos en Londres, el conocido artista de Bristol Banksy ha colgado en su página web dos intervenciones que hacen clara alusión a la celebración de este evento.

Era de esperar que el artista, cuyas obras son uno de los principales reclamos de Londres, actuara durante estos días. Banksy es ahora mismo uno de los artistas contemporáneos británicos con más proyección e incluso sus obras están protegidas en su ciudad natal.

Las intervenciones, cuya localización no ha sido determinada, están hechas al más puro estilo Banksy (plantilla y uso de spray negro y blanco) y mantienen el usual mensaje de denuncia del artista.

Una de ellas refleja a un saltador de pértiga que salta una alambrada real y está a punto de caer en una almohada, también real, sucia y en muy mal estado. Varias páginas en internet opinan que Banksy pretende denunciar con esta obra la cantidad de indigentes que duermen en la calle, algunos de ellos después de haber cruzado fronteras de manera ilegal.

La segunda muestra a un tirador de jabalina que está a punto de lanzar un misil. El street artist, en esta ocasión, arremete contra la decisión del Ejecutivo británico de colocar baterías de misiles antiaéreos en las azoteas de diversos domicilios cercanos al parque olímpico.

CAZA DE BRUJAS CONTRA EL STREET ART

La policía británica está dispuesta a hacer cualquier cosa para que nada empañe lo más mínimo la imagen de la capital del Támesis durante la celebración de las Olimpiadas.

El street art, movimiento muy arraigado en Gran Bretaña desde hace años, se ha convertido en algo que incomoda a las autoridades inglesas ya que airea aspectos relacionados con el evento que la organización prefiere ocultar.

La BTP (British Transit Police) emprendió la semana pasada su particular caza de brujas al detener y registrar las casas de varios artistas relacionados con el graffiti y el street art.

A todos ellos, y basándose en acusaciones muy débiles -como el simple hecho de haber registrado una página web en la que aparecen graffitis- se les ha impuesto unas prohibiciones muy estrictas hasta que no acaben los Juegos Olímpicos.

Así, los detenidos no podrán, hasta noviembre, entrar en ningún transporte ferroviario ni estación de tren, metro o tranvía; tampoco podrán poseer ningún tipo de spray o rotulador ni acercarse a menos de una milla de cualquier sede olímpica.

Uno de los detenidos es Darren Cullen, de 38 años. Cullen es propietario de una compañía que se dedica,desde hace 15 años, a ofrecer soluciones de branding para grandes empresas a través de renombrados artistas urbanos y a organizar eventos relacionados con el graffiti.

El empresario, que ha hecho trabajos para Ayuntamientos y grandes empresas como Microsoft, la Royal Shakespeare Company o Adidas (patrocinador oficial de las olimpiadas), está indignado con la decisión. "¿Como se supone que voy a poder trabajar para mis clientes si ni siquiera puedo coger un spray?" se pregunta indignado en una reciente entrevista en Vice.

Cullen, que ha renegado en numerosas ocasiones de cualquier forma de graffiti ilegal, se siente criminalizado.

"Es una locura, siempre diciéndonos que debemos encontrar una manera legal y productiva de aprovechar nuestras habilidades, que es exactamente lo que llevo haciendo desde hace 15 años, pero sigo acosado por la policía", declara en la entrevista. La BTP le ha requisado todo el material informático, teléfono e incluso el portátil de su hijo.

CONTROVERSIA EN LONDRES

Las políticas llevadas a cabo por las autoridades londinenses en contra de este fenómeno no han quedado exentas de crítica. Mucha gente ha denunciado que se están borrando obras de gran valor artístico, que hace pocos años no parecían molestar a nadie.

Algunas voces opinan que es un ataque a una de las tradiciones contemporáneas más famosas de la ciudad, y que lo que se debería hacer es precisamente lo contrario: Fomentar la atención hacia un fenómeno creativo que ha encumbrado a la capital británica como La Meca del street art.

Desde el comité organizador de las Olimpiadas aclaran que no hay ninguna "pauta oficial" en cuanto a la eliminación de graffitis. No obstante, las actuaciones policiales, la eliminación continua de obras y la opinión de la totalidad de artistas apuntan a lo contrario.

El debate acerca de qué se debería borrar y qué no también está servido. Geoff Whitehouse, de la revista especializada en street art Very Nearly Almost, denunció a la BBC que se estaban borrando todas las obras excepto las de Banksy.

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