INTERNACIONAL
20/01/2014 20:09 CET | Actualizado 20/01/2014 20:38 CET

Los manifestantes y la policía continúan sus duros enfrentamientos en Kiev (FOTOS)

EFE

Tensión máxima en Kiev (Ucrania). Este lunes han continuado los enfrentamientos en plena calle entre los manifestantes y la policía, sin que las autoridades consigan restablecer el orden público.

"La victoria de la calle y la supremacía de la fuerza pueden ser el primer episodio de una guerra civil", ha advertido el expresidente Víctor Yúschenko, que ascendió al poder en la Revolución Naranja de 2004.

Grupos de manifestantes han seguido atacando a la policía con piedras, cócteles mólotov, bombas aturdidoras y bengalas en las inmediaciones del estadio Lobanovski, no lejos de la plaza de la Independencia, bastión opositor desde hace dos meses para defender la integración del país en la Unión Europea, aparcada por el Gobierno.

En respuesta, los efectivos antidisturbios, que no dejan de recibir refuerzos del temido destacamento Berkut, recurren a balas de goma, bombas de humo y gas lacrimógeno.

Cada cierto tiempo, los equipos sanitarios median entre ambas partes para atender a los heridos, que ascienden a varios centenares, entre opositores y agentes del orden, además de una veintena de reporteros.

"DESÓRDENES MASIVOS"

Más de veinte personas fueron detenidas, según el Ministerio del Interior, acusadas de "desórdenes masivos", entre ellas representantes de varios partidos políticos opositores.

Según la Fiscalía ucraniana, las acciones de los manifestantes, que quemaron el domingo por la noche cuatro autobuses policiales y dos camiones, no pueden definirse como vandalismo, ya que son "un atentado contra el Estado y una amenaza para la seguridad nacional".

Entre los más de cien hospitalizados, tres manifestantes han perdido un ojo, mientras a otro le han tenido que amputar una mano, según los últimos datos de los servicios sanitarios.

Pese a que las temperaturas rondan los 10 grados bajo cero, varios miles de personas seguían atrincheradas este lunes en la plaza de la Independencia o Euromaidán ("maidán" es plaza en ucraniano), donde algunos manifestantes decidieron construir una catapulta para lanzar piedras y cócteles mólotov contra la policía.

Unas diez personas, que se resguardan tras la empalizada creada por los opositores en el mismo corazón de la ciudad, participan en la construcción del ingenio medieval, para lo que utilizan vigas de madera.

ENFRENTAMIENTOS TRAS LA GRAN MANIFESTACIÓN

Los choques, de cuyo inicio muchos medios acusan a un grupo de ultranacionalistas, estallaron al término de una manifestación opositora que congregó el domingo a más de 100.000 personas en la plaza de la Independencia.

Los incidentes arrancaron cuando miles de manifestantes intentaron romper un cordón policial junto a la sede del Gobierno, a unos 500 metros de la plaza, para dirigirse a la sede de la Rada Suprema (Legislativo).

En un vídeo, el líder opositor y campeón mundial de boxeo, Vitali Klitschkó, ha llamado a "todos los ciudadanos y patriotas a defender su país y su futuro" en el Maidán.

No obstante, según los analistas, la oposición no parece controlar ya a los manifestantes, que rociaron anoche a Klitschkó con un extintor cuando acudió a calmar a los más radicales.

En un intento de aplacar los ánimos de los manifestantes, el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, ha ordenado crear un grupo de trabajo para resolver la crisis política, pero la oposición demanda que participe directamente en las negociaciones.

"Tiene sentido entablar negociaciones sólo con quien toma decisiones y puede asumir la responsabilidad de su cumplimiento", ha señalado Klitschkó.

El nuevo detonante del descontento opositor ha sido la reciente aprobación de un paquete de leyes que coartan la libertad de reunión al prohibir la instalación de tiendas, altavoces y escenarios en lugares públicos, y permitir la detención de manifestantes ataviados con cascos o máscaras.

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