Las grandes petroleras se forran con la guerra de Irán: Shell gana 6.920 millones (+24%), BP duplica su beneficio y TotalEnergies gana 5.400 millones
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Las grandes petroleras se forran con la guerra de Irán: Shell gana 6.920 millones (+24%), BP duplica su beneficio y TotalEnergies gana 5.400 millones

El conflicto ha golpeado especialmente al estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo.

Los precios de la gasolina se muestran en una gasolinera Shell mientras un avión se aproxima al Aeropuerto Internacional de San Diego para aterrizar el 24 de abril de 2026 en San Diego, California.Getty Images

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo está tensionando el mercado energético mundial. También está disparando los beneficios de las grandes petroleras, que se están viendo favorecidas por el aumento del precio del crudo, las dificultades en el transporte marítimo y la enorme volatilidad en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

Mientras los consumidores afrontan combustibles más caros y las aerolíneas alertan del encarecimiento del queroseno, compañías como Shell, BP o TotalEnergies han presentado resultados millonarios en pleno conflicto.

La británica Shell anunció unas ganancias trimestrales ajustadas de 6.920 millones de dólares, un 24% más que hace un año y más del doble que en el trimestre anterior. Desde la compañía hablan de una "perturbación sin precedentes en los mercados energéticos mundiales".

BP también salió reforzada. La petrolera británica duplicó ampliamente sus beneficios respecto al trimestre anterior y alcanzó los 3.200 millones de dólares gracias al encarecimiento del petróleo y al fuerte movimiento en los mercados energéticos.

En Francia, TotalEnergies informó de un beneficio trimestral de 5.400 millones de dólares. La empresa además anunció una subida del dividendo y un aumento de sus recompras de acciones, aprovechando el momento favorable del sector.

El conflicto ha golpeado especialmente al estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. Los ataques, interceptaciones de petroleros y problemas de navegación han alterado las rutas marítimas y empujado los precios al alza.

Esa tensión está permitiendo a las petroleras ganar más dinero no solo vendiendo crudo más caro, sino también aprovechando la volatilidad del mercado redirigiendo cargamentos, operando con cuellos de botella logísticos y sacando partido de las subidas repentinas de precios.

Estados Unidos también está utilizando la crisis para reforzar su papel como potencia energética. La Casa Blanca ha aumentado la presión para que más países dependan del petróleo estadounidense ante las dificultades para acceder al crudo del Golfo Pérsico. En las últimas semanas, numerosos petroleros vacíos han puesto rumbo a puertos estadounidenses para cargar combustible.

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Sin embargo, el otro lado de la crisis lo están pagando consumidores y empresas. El aumento del precio del diésel y del queroseno ya está afectando al transporte, la logística y los vuelos comerciales. Algunas aerolíneas han comenzado a reducir rutas y los expertos creen que el petróleo podría estabilizarse durante meses en niveles de entre 80 y 90 dólares por barril, muy por encima de los precios anteriores a la guerra.

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