El rompecabezas de la conciliación: los niños no vuelven al cole hasta septiembre

Profesionales de todos los sectores irán recuperando su normalidad en las próximas semanas y en muchos casos no existe la posibilidad del teletrabajo.

Aunque muchos ya lo intuían, finalmente lo confirmó Pedro Sánchez en la comparecencia de prensa ofrecida para explicar el Plan de desescalada tras el confinamiento por coronavirus: los niños no volverán al cole este curso: las puertas de los centros educativos no abrirán hasta septiembre.

Cierto es que hay algunas excepciones. Una de ellas, los niños de hasta 6 años: los alumnos de Educación Infantil quizá puedan volver a ocupar las aulas a partir del 25 de mayo, en el caso de que ambos padres trabajen fuera de casa para facilitar la conciliación. Una decisión que tiene sus detractores.

La segunda excepción son los alumnos de 4º de ESO, 2º de Bachillerato, y 2º de FP de grafo medio y grado superior -o sea, cursos que titulan-. Todos ellos podrán asistir a clases de apoyo voluntarias.

Y la tercera de las excepciones fuera ya del calendario escolar es, como anunció la ministra de Educación Isabel Celáa el pasado día 15, que exista la posibilidad de que los centros escolares abran en los meses de julio y agosto para impartir clases de refuerzo y actividades lúdico-deportivas.

La nueva normalidad sin la nueva conciliación

Mientras que los escolares guardan definitivamente las mochilas y continúan con la rutina de las clases online, los padres irán recuperando la normalidad laboral en las próximas semanas y en muchos casos no existe la posibilidad del teletrabajo.

De nuevo, el dilema y la preocupación: ¿Qué pasa entonces con los niños? ¿Al cuidado de quién se van a quedar? ¿Vacaciones, reducción de jornada? ¿Los abuelos?

Alfredo Ejarque, padre de dos niños de 4 y 6 años, se dio de bruces con el problema desde los primeros días de confinamiento: “Mi mujer trabaja en el sector social y yo en el sanitario. Durante tres semanas dejamos a los niños con los abuelos, aunque son potencialmente de riesgo, estando aislados, hasta que llegó el momento que consideramos que no podían aguantarlo más”. Después se fueron apañando, asegura, pero cree que el problema se podría haber solucionado si hubiésemos hecho como en otros países “donde han mantenido abiertos los colegios para los trabajadores esenciales”.

“Nos habíamos hecho a la idea de que al colegio no volvían y lo teníamos más o menos organizado puesto que, en mi caso, he podido teletrabajar”, cuenta María Mayoral Lumbreras, madre de dos niños de 9 y 5 años. “Para nosotros, el problema será mayor cuando lleguen los meses de julio y agosto. Si no hay campamentos, si no abren los coles para actividades recreativas, si no los podemos dejar con los abuelos... ¿qué vamos a hacer? A lo largo de todo este proceso ya me he planteado varias veces cogerme una excedencia”.

Las mismas dudas se plantea Yolanda de la Fuente, madre de un niño de 9 años, que asegura haberse organizado bien alternando teletrabajo y trabajo presencial cuando su marido libraba. “Ahora estamos más preocupados por lo que vamos a hacer en julio, cuando volvamos a la normalidad y la empresa ya no me dé la posibilidad de teletrabajar. ¿Habrá campamentos? ¿Abrirá el colegio para actividades recreativas?”. Ella, como muchos padres, tendrán que jugar con sus vacaciones para poder estar con el niño.

Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, ya lo planteaba hace unos días: “Muchas estáis preocupadas por qué pasará después, cómo conciliaremos cuando no haya con quién poder dejar a los buenoshijos/as. De esta vamos a salir muy perjudicadas las mujeres, las madres, muchas ya están pensando en una excedencia, en renunciar a su trabajo, porque no sabemos cómo vamos a cuidar de los hijos/as cuando no haya colegio y se vaya desconfinando esta situación”.

De momento, Malasmadres ya ha dado la voz de alarma desde sus redes sociales “a esta situación con urgencia”.

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