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Israel rechaza vincular el alto el fuego en Líbano al acuerdo EEUU-Irán y mantendrá sus tropas en el sur del país

Israel rechaza vincular el alto el fuego en Líbano al acuerdo EEUU-Irán y mantendrá sus tropas en el sur del país

"En Medio Oriente tienes que ser el loco del pueblo... Cualquier fuego contra Israel es una declaración de guerra y debemos responder de manera desproporcionada", sostiene el ministro ultra Ben-Gvir. 

Ilustración que muestra al presidente de EEUU, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre las banderas de sus países y de Irán.
Ilustración que muestra al presidente de EEUU, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre las banderas de sus países y de Irán.Dilara Irem Sancar / Anadolu via Getty Images

Desde el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos atacaron Irán por primera vez, ha habido como 40 declaraciones afirmando que esto estaba acabado, que había alto el fuego definitivo y un acuerdo sobre Ormuz o las armas nucleares. Nunca fue. Ahora, sin embargo, tanto Washington como Teherán, más el mediador paquistaní, dicen que a esta es. Pese a los matices en el aire, el mundo festeja a esta hora el que parece definitivo acuerdo de paz en Oriente Medio. 

Sin embargo, el Gobierno de Tel Aviv, la tercera pata, no ha participado en esas negociaciones y ahora sabemos que, además, no acata lo pactado respecto al otro frente que tiene abierto, el de Líbano. El Gabinete de Seguridad Diplomática israelí ha dado esta mañana pleno respaldo al primer ministro, Benjamin Netanyahu, en su decisión de desvincular el frente libanés de las negociaciones entre EEUU e Irán. El Ejecutivo israelí ha dejado claro que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán del sur del Líbano y mantendrán su libertad de acción contra la organización chií Hezbolá (aliada de los ayatolás), a pesar de las exigencias de Teherán y del histórico acuerdo anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump.

El conflicto diplomático estalló tras el anuncio oficial realizado por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, respaldado por Trump e Irán, sobre la finalización de un acuerdo que busca poner fin a las hostilidades y detener las operaciones militares en múltiples frentes, incluido el Líbano. Según los términos difundidos por Sharif, ambas partes habrían pactado el cese inmediato y permanente de las operaciones. Sin embargo, esta cláusula sobre el Líbano se ha convertido en una línea roja para Israel.

Horas antes de que se concretara el pacto el pasado domingo, Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenaron un ataque de precisión de las FDI contra el distrito de Dahieh, el bastión político y militar de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, en respuesta al fuego previo de la milicia contra territorio israelí. En la operación fue eliminado el alto comandante de Hezbolá, Ali Musa Daqduq. Según trascendió, las FDI notificaron al Comando Central de EEUU (CENTCOM) poco antes de ejecutar la acción.

Este bombardeo enfureció al presidente Trump, quien tras los ataques mantuvo una tensa llamada con Netanyahu y expresó públicamente su descontento en la red social Truth Social: "Los ataques de esta mañana no deberían haber ocurrido, particularmente en un día tan especial en el que estamos tan cerca de un Acuerdo de Paz con Irán", escribió, añadiendo que, aunque Israel tiene derecho a defenderse, la amenaza que enfrentaba era "muy pequeña e insignificante". "No tiene ni una puta brizna de juicio", es la frase más dura que el norteamericano dedica a su aliado israelí. 

Fuentes ministeriales israelíes admitieron bajo anonimato a medios como Ynet y The Jerusalem Post que "las relaciones con Trump en este momento están más tensas que nunca". A pesar de la fricción, todo el gabinete apoyó la postura de hacer pagar a Hezbolá por cada agresión, aun si eso prolonga el distanciamiento con la Casa Blanca.

Responder en Líbano, evitar el frente iraní

Durante la reunión del gabinete, los ministros de Bibi acordaron que Israel no interferirá en los asuntos propios del acuerdo de Washington con Teherán, ya que esa materia compete exclusivamente a Trump. No obstante, fijaron una postura inamovible respecto al norte.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, lideró una propuesta respaldada por varios altos cargos de seguridad: si Irán ataca a Israel, la respuesta militar debe ejecutarse con contundencia en el Líbano y no dentro del territorio de Irán. El argumento central es que el territorio iraní es el "escenario de Trump", por lo que golpear allí podría interpretarse como un sabotaje al pacto del presidente estadounidense. 

Por el contrario, Líbano es el escenario de seguridad inmediata de Israel. Atacar allí resulta estratégicamente "más fácil, barato y accesible" ("cinco minutos de vuelo en lugar de cuatro horas"), enviando un mensaje de disuasión a Irán mientras se debilita a Hezbolá.

Smotrich incluso propuso una estrategia de presión: advertir a los residentes del Valle de la Bekaa (zona controlada por Hezbolá) para que evacúen en una hora si Irán dispara contra Israel, antes de lanzar ataques masivos, buscando así generar un fuerte rechazo interno hacia la milicia dentro de la comunidad chií libanesa.

La postura de no ceder ante las demandas estadounidenses e iraníes sumó el apoyo unánime del gabinete, con declaraciones contundentes de varios ministros. Eli Cohen, responsable de Energía e Infraestructura, ha advertido de la necesidad de mantener el equilibrio diplomático: "No debemos romper la cuerda con Trump, pero las respuestas deben ser claras... debemos crear disuasión". Ha sido quizá el más moderado. Sin embargo, Gila Gamliel, de Innovación y Ciencia, bogó por responder y "capturar más territorio de ellos", o sea, de Líbano. 

Orit Strock, ministra de Misiones Nacionales, agradeció a Netanyahu por "resistir la prueba" y exigir un precio que desincentive futuros ataques y Miri Regev, de Transporte, afirmó que Israel "no es un protectorado" y que debe detener el intercambio medido de golpes.

Itamar Ben-Gvir, el ultra dedicado a Seguridad Nacional, fue de los más duros, como es esperaba. Exigió una postura desproporcionada: "En el Medio Oriente tienes que ser el loco del pueblo... Cualquier fuego contra Israel es una declaración de guerra y debemos responder de manera desproporcionada", dijo, según la prensa local. "El acuerdo de Trump no nos vincula", ha dicho, expresamente. "Israel no está sujeto a EEUU y somos una nación independiente y soberana. Cada vez que cedimos a la presión internacional a expensas de la seguridad de Israel, pagamos un precio en sangre con intereses. Fue así en los Acuerdos de Oslo, fue así en el acuerdo de Líbano en 2006, y fue así en cada período de contención en Gaza que nos explotó en la cara", ahonda. 

Sostiene el ministro nacionalista y religioso que en Israel "aman" a EEUU y están "agradecidos" a EEUU. "Y sin embargo, el Estado de Israel no es una república bananera. Le digo estas cosas al primer ministro todo el tiempo, y las repito en salas cerradas en cada momento histórico importante: een momentos históricos, se debe tomar una decisión histórica... Debemos dejarlo claro: Cada lanzamiento de un dron, UAV o misil hacia Israel desde Líbano conducirá a un ataque israelí en Dahiya", avisa. Israel no debe "ceder en nada menos que el desmantelamiento de Hizbulá", concluye. 

"El acuerdo de Trump no nos vincula (...), el Estado de Israel no es una república bananera"
Itamar Ben-Gvir

Por el momento, los funcionarios israelíes evaluaron que Teherán decidió "dar por cerrado el incidente" del bombardeo en Dahieh y evitar represalias directas gracias a la mediación y presión de Estados Unidos, que buscaba proteger el anuncio de su acuerdo de paz.

El humo se eleva tras un ataque de Israel cerca de la aldea de Kfar Tebnit en Nabatieh, (Líbano), a pesar del alto el fuego temporal, el 12 de junio de 2026.
El humo se eleva tras un ataque de Israel cerca de la aldea de Kfar Tebnit en Nabatieh, (Líbano), a pesar del alto el fuego temporal, el 12 de junio de 2026.Ramiz Dallah / Anadolu via Getty Images

También la oposición

El rechazo a lo pactado no sólo llega desde el seno del Gobierno, sino desde la oposición, que se posiciona, de paso, ante las elecciones previstas para el próximo otoño. "Israel amanece hoy ante un acuerdo que se gesta lejos de aquí y de sus intereses", afirmó el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot y líder del partido centrista Yashar! (¡Recto!). En su cuenta de X, Eisenkot afirmó que el acuerdo del Gobierno "fallido" de Benjamín Netanyahu debía haber preservado "la libertad de acción israelí". "Se perdió la oportunidad de seguridad y regional que el Gobierno israelí debía aprovechar; las cosas podrían y deberían haber sido diferentes", dijo, según destaca EFE. Y criticó que los israelíes supieron del acuerdo a través de "líderes extranjeros", mientras Netanyahu "se niega a mirar al público a los ojos".

Desde la izquierda, Yair Golán, líder del partido de los Demócratas, afirmó que el anuncio significa "una mañana dura para Israel". "De un solo golpe, se han borrado inmensos logros militares conseguidos con el coraje de nuestros pilotos y la sangre de nuestros combatientes, mientras Netanyahu se mantuvo al margen: débil, enfermo, aislado e impotente", dijo Golan en sus redes.

El izquierdista y antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército israelí también lo condenó, ya que afirmó canaliza millones a Teherán, "deja intacta" la infraestructura nuclear del país persa, "preserva la amenaza balística" y lanza "un salvavidas" al régimen de los ayatolás.

El plan de repliegue condicionado

Israel ha manifestado que sólo modificará su despliegue si se avanza bajo el marco propuesto por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. Conforme a esta propuesta, las FDI solo se retirarían del sur del Líbano si Hezbolá se repliega de forma efectiva más allá del río Litani, permitiendo que las fuerzas del ejército regular libanés tomen el control de la zona. 

Mientras Hezbolá se niegue a cumplir estas condiciones, las FDI continuarán operando sobre el terreno en el sur del Líbano para garantizar la seguridad de las comunidades del norte de Israel y evitar que el grupo terrorista reconstruya sus infraestructuras cerca de la frontera.

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