La paradoja climática: la 'gota' fría que está asfixiando a Europa
La anomalía del Atlántico que desconcierta a los científicos.

A simple vista parece una contradicción: mientras buena parte de los océanos del planeta baten récords de temperatura por el calentamiento global, existe una pequeña región del Atlántico Norte que sigue enfriándose año tras año. Sin embargo, los científicos creen que esa aparente anomalía podría estar desempeñando un papel clave en las intensas olas de calor que castigan a buena parte de Europa cada verano.
Esa zona, situada al sur de Groenlandia y conocida como la "mancha fría" del Atlántico Norte, mantiene temperaturas entre dos y tres grados por debajo de la media, en contraste con mares como el Mediterráneo o el Báltico. Lejos de ser un fenómeno aislado, varios estudios apuntan a que este contraste térmico podría estar alterando la circulación atmosférica y favoreciendo la llegada de masas de aire extremadamente cálidas desde el norte de África hacia Europa occidental.
El fuerte contraste térmico entre esa zona y las aguas que la rodean es este año especialmente acusado, según los datos del programa europeo Copernicus. Mientras la "mancha fría" continúa registrando temperaturas inferiores a la media, el Atlántico oriental se encuentra entre tres y cuatro grados por encima de lo habitual y el Mediterráneo supera en algunos puntos los cinco grados de anomalía.
La Corriente del Golfo, en el punto de mira
Aunque los investigadores siguen analizando este fenómeno, las primeras evidencias apuntan a que no se trata de una simple coincidencia. Un estudio publicado en 2016 ya observó que el fortalecimiento de esta anomalía fría solía anticipar la llegada de episodios de calor extremo en Europa. Años después, nuevas simulaciones informáticas reforzaron esa hipótesis al mostrar una estrecha relación entre el comportamiento del Atlántico Norte y la aparición de los potentes anticiclones que favorecen las olas de calor.
No obstante, los científicos insisten en que todavía no existe una prueba definitiva de causalidad, aunque las observaciones de los últimos veranos encajan con ese patrón. Así como el origen de esta ‘gota’ fría oceánica tampoco está completamente resuelto. Una de las explicaciones apunta al deshielo de Groenlandia, que vierte grandes cantidades de agua dulce y fría al océano; aunque cada vez cobra más fuerza otra hipótesis.
Ahora todo apunta al debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), el sistema de corrientes oceánicas al que pertenece la Corriente del Golfo y que distribuye el calor desde los trópicos hacia el norte de Europa. Y es que los expertos consideran que este gran "transportador" de calor se encuentra en uno de sus momentos de menor intensidad de los últimos siglos.
Aunque el IPCC considera poco probable un colapso total de la Corriente del Golfo durante este siglo, advierte que su debilitamiento podría alterar profundamente el clima del hemisferio norte. Mientras los científicos continúan investigando el papel de esta enigmática "mancha fría", las olas de calor siguen sucediéndose con una intensidad cada vez mayor, recordando que los efectos del cambio climático pueden manifestarse de formas paradójicas.
