Los expertos en energía coinciden: "Liberar reservas no sirve de nada si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado, solo hay 20 días de margen y el conflicto no tiene fin a la vista"
Algunos analistas tienen una opinión pesimista de lo que sucederá con la economía global si el Estrecho de Ormuz no se reabre pronto.
En febrero se encarecieron los restaurantes, los alojamientos y la cesta de la compra, pero el descenso de la factura de la luz hizo que la inflación se quedara en un 2,3%. Parece que fue otra vida, pero el dato se refiere a lo que estaba pasando hace menos de dos semanas. Tras el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí sobre Irán y el cierre del estrecho de Ormuz resulta evidente que el mundo se asoma a otro escenario.
Algunos economistas conceden que da igual cuánto tiempo dure el conflicto en Oriente Medio. Si el estrecho de Ormuz se reabriese de forma inminente, algunos analistas creen que lo vivido ya hace que muchas empresas energéticas sean las ganadoras en los mercados para todo este 2026. Y todavía es marzo. Si el conflicto se prolongara sine die, los mismos analistas apuntan a que las mismas empresas tendrán un año de ensueño.
Donald Trump no está siendo particularmente claro estas semanas. Ha repetido en varias ocasiones que la guerra está a punto de ser ganada. En las últimas horas ha deslizado incluso que ya se ha ganado. Al mismo tiempo, reconoce que todavía queda "trabajo por hacer" en la zona. Teherán, simultáneamente, dice absolutamente lo contrario. El régimen de los ayatolás asegura que la guerra terminará cuando ellos lo consideren.
No se sabe si el nuevo líder supremo iraní está o no vivo. Solo se le atribuye un comunicado que leyó una presentadora de televisión. No se le ha visto ni escuchado, y la prensa internacional asume que está malherido a consecuencia del bombardeó que ya acabó con la vida de su padre, Alí Jamenei. Pero en ese comunicado, el nuevo ayatolá confirmaba la orden de que el estrecho de Ormuz permaneciese cerrado.
Qué pasará si el estrecho de Ormuz continúa cerrado mucho tiempo más
Prueba de que no parece que haya visos de que Ormuz reabra pronto es la noticia de que Trump ha autorizado volver a comprar petróleo ruso para contener la escalada de precios. Antes de la guerra, a través del estrecho de Ormuz circulaba una quinta parte del suministro mundial de barriles de crudo.
Cuando comenzaron los ataques a principios de mes los barriles de West Texas y Brent (este último, de referencia para Europa) se dispararon y en el último caso superaron con holgura la cota de los 100 dólares. Los primeros mensajes triunfalistas de la Administración Trump hizo que el mercado de futuros del Brent se tranquilizara. Pero la histeria ha vuelto y se prevén nuevas alzas. Esta semana volvió a superar los 100 dólares.
Y a este respecto parece que hay consenso entre los analistas de energía. Si bien los economistas apuntan a que hay ganadores, los especialistas en el mercado energético advierten de los problemas que va a generar toda esta situación. Si antes por el estrecho pasaban más de 20 millones de barriles diarios, la respuesta es tan dura como sencilla: da igual que se haga historia liberando tantas reservas estratégicas.
"Ninguna cantidad de almacenamiento puede reemplazar 20 millones de barriles por día de flujo continuo", explicaba Edward C. Chow, asociado sénior de un think tank con sede en Washington, EEUU, al periódico The New York Times. Además, otro especialista detallaba al mismo periódico que lo que suceda con Ormuz no es algo que Trump pueda decidir unilateralmente, como sucede con la imposición de nuevos aranceles.
Estas palabras llegan apenas unas horas después de que la Agencia Internacional de la Energía anunciara la mayor liberación de reservas de la historia. No será suficiente para garantizar la normalidad. Si el estrecho continúa cerrado mucho más tiempo llegarán los problemas.