Nicolás Maduro y el 'ahora qué' del ya expresidente de Venezuela tras su histórica vista ante un tribunal de EEUU
Tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, se han declarado "no culpables" de los cargos de los que les acusa EEUU. De momento seguirán en prisión provisional y en dos meses y medio volverán ante el juez.

La Navidad no ha acabado y 2026 ya ha dejado una de las noticias del año y más allá. La captura de Nicolás Maduro por agentes de EEUU el sábado ha vivido este lunes un paso histórico clave.
El ya expresidente de Venezuela ha afrontado su primera vista judicial ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, donde él y su esposa, Cilia Flores, se enfrentan a diversos cargos en relación con narcoterrorismo y posesión de armas con los que la Administración Trump justificó su detención, reactivando una orden lanzada en 2020.
Maduro y su mujer se han limitado a declararse "no culpables" y a señalarse víctimas de un "secuestro". Más allá ha ido el que fuera cabeza del chavismo durante los últimos 13 años. Ante el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, Nicolás Maduro se ha definido "prisionero de guerra" y un "hombre decente". Nada especialmente sorprendente en lo que se sabía sería simplemente el primer capítulo judicial de un proceso que se antoja tan largo como farragoso. No en vano, el juez espetó a Maduro que "ya habrá tiempo" para hablar de su detención y demás detalles... algo que no era motivo de análisis hoy.
Vestidos tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores con la ropa de preso 'protocolaria'; esto es, zapatos naranja, pantalones caqui y una camiseta de manga corta azul marino sobre otra de color naranja, el expresidente se ha presentado con una ligera cojera. Ya sin esposas, Maduro ha hecho uso de unos auriculares para poder contar con traducción simultánea. No será la última vez.
Otra vez ante el juez el 17 de marzo
Concluida la rápida vista de cerca de una hora, el magistrado Hellerstein ha citado a Maduro y su esposa de nuevo para el sábado 17 de marzo a las 11:00 (17:00 hora peninsular española).
Hasta entonces, ambos permanecerán en prisión provisional en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (estado de Nueva York), adonde fueron dirigidos tras ser llevados desde Venezuela a EEUU, en un trayecto televisado en directo y convertido en espectáculo por parte de Donald Trump. Esas instalaciones penintenciarias son conocidas popularmente como "el infierno en la tierra", por la suma de factores como las malas condiciones de los presos, la peligrosidad de sus internos o la falta de personal para atender las demandas de la ingente cantidad de reos.
Si nada cambia, que no parece probable, la cita del 17 de marzo será idéntica en formato a la de este lunes 5 de enero, pese a que el matrimonio pidió una "visita consular", alegando los problemas de salud de los dos. Especialmente de Cilia Flores, que tendría lesiones más graves en las costillas y apareció con unos vendajes en la frente, como cita EFE.
Sin libertad bajo fianza "por ahora"
La situación legal de Nicolás Maduro y Cilia Flores no cambia tras su declaración inicial ante el tribunal federal. Por ahora los dos seguirán en prisión provisional, puesto que el abogado de Maduro, Barry Pollack, ha declinado la opción de pedir la libertad bajo fianza "por el momento", si bien no ha descartado hacerlo en un futuro.
Lo que sí está promoviendo el abogado son las "dudas sobre la legalidad" del procedimiento, al considerar que Maduro tiene "derecho a los privilegios" que corresponden al "jefe de un Estado soberano".
Otra de las posibilidades sobre el tablero es que tanto Maduro como Cilia Flores llegasen a ser trasladados a otra prisión federal, algo que se podría contemplar por motivos de seguridad que de momento no se han dado.
Un horizonte judicial muy poco 'maduro'
Todas las partes son conscientes de que el proceso será largo y que lo vivido este lunes en Nueva York es apenas el prólogo de muchos meses de camino. Por delante, primero, dos meses y medio de espera en prisión provisional hasta que el juez vuelva a tener delante a Maduro y Flores.
Más allá, un horizonte tan largo como incierto en plazos para que las diferentes etapas del procedimiento legal se vayan superando. A falta de una certeza en forma de fecha, se cuenta con varios meses más hasta que el matrimonio venezolano se enfrente al jurado que marcará su destino judicial con el comienzo formal del potencial juicio. Tanto es así que los especialistas no descartan que la del 17 de marzo no sea el último 'careo' con el juez antes del juicio como tal.
La causa reactivada contra el ya expresidente venezolano desde este sábado eleva el rango de posibles condenas a entre 20 años y cadena perpetua, que sería el máximo para las acusaciones presentes. Sobre Maduro pesan desde hace cinco años los cargos de conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos contra EE.UU.
Y en Venezuela, mientras, toma el poder su número dos
Los caprichos de la agenda han hecho que mientras Nicolás Maduro insistía al juez en que "sigo siendo presidente de Venezuela", su número dos completaba el procedimiento legal para ser investida presidenta encargada del país. Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta y todopoderosa ministra de Hidrocarburos —clave por ser la cartera del petróleo— juramentaba el cargo "con dolor, pero con honor".
Ella es la persona elegida —al menos de momento— por Donald Trump para que capitanee la transición de Venezuela hacia la democracia. Ese es el plan del presidente de EEUU, erigido en una suerte de 'gran hermano' del país caribeño. A él se dirigió recientemente Delcy Rodríguez, con la 'oferta' de "trabajar conjuntamente" con EEUU en el nuevo tiempo de Venezuela.
En esa nueva etapa en ciernes no parece haber demasiado hueco para los líderes opositores al chavismo. No, al menos, para las dos figuras hasta hoy claves, que quedan señaladas por los designios de Donald Trump.
Ni la líder opositora María Corina Machado ni el candidato opositor y presidente electo de Venezuela para decenas de países (y también para el Congreso de los Diputados aunque no para el Gobierno de España), Edmundo González, parecen gozar de la simpatía del magnate republicano. Especialmente llamativo es el caso de Machado, a la que acusa de "no contar con el apoyo ni con el respeto dentro del país". Ella ha preferido no dar respuesta directa y se ha limitado a "agradecer" su fortaleza y a ponerse a disposición de EEUU para prometer que Venezuela será "aliado principal".
