La 'paradoja Trump': insiste en que ganan a Irán, pero desliza que hay "munición y tiempo de sobra"
El presidente de EEUU ahonda en las contradicciones de un discurso triunfalista que promete que la guerra será corta, pero admitiendo que no saben cuánto, con el mercado internacional en plena convulsión. También carga contra las informaciones de 'The New York Times', pues teme que quienes las lean "pensarían erróneamente que no estamos ganando".

En los primeros compases de las operaciones Furia Épica y León Rugiente -los ataques unilaterales y sin amparo legal de EEUU e Israel contra Irán- la Administración Trump cometió varios errores a la hora de trasladar el argumentario que justificaba las campañas militares que han desembocado en la convulsión del mercado internacional, con el precio del petróleo superando la barrera de los 100 dólares el barril, tras la escalada en el Estrecho de Ormuz.
El secretario de Estado, Marco Rubio, tuvo que retractarse -matizar según él- sus declaraciones iniciales, en las que afirmó que Israel iba a atacar a Irán y ello desencadenaría una oleada de ataques contra las bases estadounidenses y otras posiciones en Oriente Próximo y en Oriente Medio. Cuando arreciaron las críticas que acusaban a la Administración Trump de moverse según los intereses de Israel, el propio Trump salió diciendo -una vez más, sin pruebas- que lo hicieron porque sabían que el ataque de Irán era inminente y estaba a dos semanas de tener armas nucleares.
Trump también ha irrumpido en escena no solo cuando se cuestionaba la utilidad de la guerra contra Irán -o la autoría del bombardeo que mató a 167 niñas iraníes- sino cuando se hacía patente que no estaba respondiendo a la promesa de que sería una intervención corta. Ha salido cuando el precio del petróleo se disparó, logrando cierta calma por debajo de esa barrera de los 100 dólares el barril, y ha vuelto a hablar cuando seis ataques a petroleros y cargueros constataron que Irán seguía teniendo capacidad militar en Ormuz.
Este viernes, a pesar de las advertencias del impacto económico de la guerra, Trump ha vuelto a la escena hablando de la destrucción total del régimen que ayer hacía público las primeras palabras del sucesor del ayatolá Jameneí, su hijo Mojtaba Jameneí. "Llevan 47 años asesinando a personas inocentes en todo el mundo, y ahora yo, como el 47º presidente de EEUU, los estoy asesinando", presumió Trump, invitando a todo el mundo a "observar lo que les sucede hoy a estos desquiciados". Pero no es lo único que ha dicho, también ha dejado un 'pero' a ese 'casi ya está destruido'. Y un recado a la prensa que no le gusta.
Trump desliza que tienen "munición y tiempo de sobra" y... otra cosa para 'The New York Times'
La 'paradoja Trump' pasa por describir las capacidades iraníes como totalmente arrasadas, sin aviones o barcos de combate y sin liderazgo. "La Armada iraní ha desaparecido, su Fuerza Aérea ya no existe, los misiles, drones y todo lo demás están siendo diezmados, y sus líderes han sido borrados de la faz de la tierra", ha sacado pecho el mandatario republicano, asegurando que "estamos destruyendo totalmente al régimen terrorista de Irán, militar, económica y en otros aspectos".
No obstante, también ha presumido de otras cuestiones relativas al propio Ejército estadounidense, generando aún más incertidumbre sobre si realmente saben cuánto puede durar la guerra contra Irán. Ha dicho, en su misma publicación en Truth Social, que el Ejército de EEUU cuenta "con una potencia de fuego sin igual, munición ilimitada y tiempo de sobra". Donde sí que no hay tiempo de sobra es en mercado internacional, donde se estima que si el bloqueo de Ormuz cumple dos semanas, se estarían perdiendo 3,8 millones de barriles diarios, lo que equivale a más del 3% de la producción mundial.
No es una declaración a la ligera, puesto que en los primeros compases de los ataques de finales de febrero, una de las quejas de la Administración Trump pasaba por señalar a su antecesora, criticando una falta de munición por el suministro a Ucrania en el marco de la invasión rusa. En otras palabras, lamentó que la Administración Biden hubiese destinado parte del inventario a Kiev, aunque ellos hicieron lo mismo con Israel a la hora de bombardear la Franja de Gaza.
Ese discurso también cambió después y Trump ha emitido señales de que tienen suficiente munición, a pesar de que cada interceptación de una batería Patriot o de otro sistema de defensa ante misiles balísticos o drones iraníes supone quemar varios millones de dólares frente a aparatos que se mueven entre los 20.000 y los 60.000 dólares. "Tenemos un buen nivel de suministro, pero no está donde querríamos. Mucho armamento adicional de grado alto está almacenado en países lejanos para nosotros", deslizó Trump.
Por otro lado, Trump también ha tenido palabras contra un rotativo que es blanco habitual de sus ataques y al que incluso ha amenazado con demandas millonarias -en este caso no han prosperado-. Se trata de The New York Times, el mismo medio que hace unos días desvelaba que la investigación preliminar sobre el bombardeo en la escuela fue responsabilidad de EEUU por carecer de información actualizada sobre posiciones militares. Trump dijo que quizás le habían vendido un misil tomahawk a alguien e Irán lo habría usado como atentado de falsa bandera.
Trump ha contrapuesto su versión de que están destruyendo al régimen iraní y, por tanto, ganando, atacando al periodismo de una de las cabeceras más prestigiosas del mundo: "Sin embargo, si lees el periódico en decadencia The New York Times, pensarías incorrectamente que no estamos ganando".
