Las autoridades aseguran que decisiones tan sencillas como esta "contribuyen enormemente al esfuerzo colectivo por reducir la demanda y ayudar a preservar la salud de nuestros ríos y la vida silvestre".
Recomiendan alternativas más seguras para mantener la hidratación sin exponernos a contaminantes como el polvo, las bacterias y otras partículas en suspensión.
Kabul se enfrenta a una crisis hídrica extrema que podría dejar sin agua a seis millones de personas en menos de una década, según advirtió un informe de la organización humanitaria Mercy Corps.