El Gobierno de la isla de soberanía danesa y su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, aseguran estar "reforzando su defensa" y trabajando "en estrecha cooperación" con los miembros atlánticos ante las ansias expansivas de Donald Trump.
El presidente de EEUU enciende aún más los ánimos entre sus 'socios' atlánticos presumiendo de su papel en plena tensión por su obsesión por arrebatarle un territorio clave a Dinamarca.
"Hablamos de adquirir, no de arrendar, no de tenerlo a corto plazo (...). Deberían debería aceptar el acuerdo", insiste el presidente norteamericano, mientras hasta senadores de su partido se le revuelven para impedir una acción armada en Europa.
El presidente estadounidense recibirá esta semana en el Despacho Oval a la líder opositora venezolana, a cuyo movimiento dejó fuera de una transición tras la intervención militar y secuestro de Maduro, pero cuya estatuilla podría quedarse en su vitrina.
Está relacionada con el testimonio que dio Jerome Powell ante el Congreso, en junio, sobre la renovación multimillonaria de la sede del banco central. El choque con el presidente es constante por su desacuerdo en la política monetaria.
Las protestas contra el régimen de los ayatolás desbordan el país, donde se han verificado ya más de 500 muertes de civiles. La ONU urge a Teherán a evitar "la fuerza desproporcionada", por ahora sin influencia alguna.
Trump estudia acciones para apoyar a los manifestantes en Irán mientras crecen las protestas y la represión, elevando el riesgo de una escalada internacional.
El líder de la Casa Blanca ha sugerido que podría enfocarse en Cuba tras la intervención militar de Estados Unidos el 3 de enero en Venezuela, donde capturó a Maduro y su esposa, Cilia Flores, para trasladarlos a Nueva York, donde afrontan acusaciones relacionadas con narcotráfico y terrorismo.
El presidente de Estados Unidos se levantó de la mesa de negociaciones para echar un vistazo por la ventana y observar las obras de su nuevo salón de baile.
La flagrante demostración de anarquía internacional del republicano en Venezuela acrecienta su enfoque amoral e imperialista de las relaciones con otros países y, por su éxito, alienta a otros totalitarios a hacer lo propio. Ojo a Rusia y China.