Las calles de Madrid se tiñen de morado por el 8M en una jornada marcada por las consignas antifascistas, el rechazo a la guerra y las reivindicaciones feministas.
Aquí nadie pide de más, porque el feminismo es sinónimo de igualdad real y estructural. Lo que ocurre es que quedan demasiadas lagunas y deudas pendientes que justifican que la lucha no decaiga. Quien no lo entienda, que lea.
La brecha salarial en España ronda el 18% según Eurostat y dedican de media más del doble de horas que los hombres a cuidados y tareas domésticas no remuneradas.
No hace falta echar demasiado la vista atrás en la hemeroteca para comprobar que la desigualdad y la violencia machista están presentes en nuestro día a día, en todos los ámbitos de la vida. Este es un pequeño ejemplo mudo de por qué es tan necesario reivindicar el 8M y el feminismo.
La socióloga y politóloga, habitual en las tertulias de televisión, ha publicado un libro en el que analiza el descontento profundo y el miedo al futuro que hay actualmente en la sociedad, lo que ha favorecido a su vez el auge de las fuerzas de ultraderecha.
Entre los ocho 'arquitectos' de la IA, sólo hay dos mujeres. El escándalo de Grok con las imágenes sexualizadas sin consentimiento y el liderazgo masculino de estas herramientas siguen generando un impacto negativo en la sociedad.
Las convocatorias a las manifestaciones feministas del 8M tienen menos respuesta y los rostros conocidos que se posicionan a favor de la lucha por la igualdad de las mujeres han disminuido, al igual que la aceptación entre los jóvenes.
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital española explica en la Cadena SER la difusión de su dirección privada en anuncios de servicios sexuales.