Robin Westman, el sospechoso de tirotear una escuela católica en Minneapolis y asesinar a dos niños, compartía estos vídeos en redes sociales en los que se pueden ver armas garabateadas con los nombres de antiguos tiradores escolares, junto con una serie de quejas políticas erráticas y de amplio alcance.
Al llegar al lugar de los hechos, la Guardia Civil halló a una persona joven con un impacto de proyectil en la cabeza y a otros dos familiares heridos igualmente por arma de fuego.
Cuatro personas, incluido un agente del Departamento de Policía de Nueva York, murieron. El tirador falleció "por una aparente herida de bala autoinfligida".
El presunto autor de los hechos se había atrincherado en su casa de madrugada, con un arma de fuego, y tenía retenidas a una mujer y a otro hombre que finalmente ha sido hallado muerto en el domicilio barcelonés.
Según las pesquisas, el suceso estuvo motivado por discrepancias entre dos familias, a raíz de la ruptura sentimental de una pareja con hijos menores en común.
Un individuo se ha entregado a las autoridades para confesar su autoría y asumir igualmente la responsabilidad de un quinto asesinato ocurrido previamente.
Las autoridades le están investigando por estar en posesión de un arma similar a la utilizada en el tiroteo en el que fue asesinado a sangre fría el director ejecutivo Brian Thompson, según medios locales.