Las voces del trágico accidente en Adamuz: "Fue un latigazo y no vimos más. Luego sólo piensas en escapar"
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Las voces del trágico accidente en Adamuz: "Fue un latigazo y no vimos más. Luego sólo piensas en escapar"

Los supervivientes del choque entre los trenes de Iryo y Renfe coinciden en la enorme vibración sentida segundos antes y en la angustia de la supervivencia y el intento de ayuda. "Era muy complicado acceder y atender", se lamentan. 

Un bombero y miembros de la Guardia Civil trabajan junto a uno de los trenes implicados en el accidente de Adamuz (Córdoba), el 19 de enero de 2026.Susana Vera / REUTERS

El choque de anoche en Adamuz (Córdoba) entre un tren de Iryo y un Alvia de Renfe deja a esta hora una enorme incertidumbre: por el número de víctimas mortales, por el estado de los heridos, por las causas del siniestro. Y, también, una avalancha de testimonios que reflejan el horror y la angustia de los segundos previos al descarrilamiento y el choque y los minutos posteriores, los de la supervivencia y la ayuda. 

Esperanza, salmantina de 32 años, viajaba desde Málaga a Madrid en el convoy de Iryo, tras pasar el fin de semana con unos amigos norteamericanos recién instalados en la Costa del Sol. Volvía para trabajar, este lunes, en su oficina en una aseguradora de la capital de España. "Mira, no sé cómo explicarlo, pero fue un latigazo y no vimos más. Luego sólo piensas en escapar", explica. 

Más calmada, expone que los viajeros notaron como un zumbido raro poco antes del choque, "como cuando viene un terremoto, como que temblaban las cosas pero sin caerse", y luego vino ese "latigazo", que empezó a tirar las cosas. "Todo volando", dice. En su caso, tuvo la suerte de estar en un vagón de los que sólo fueron zarandeados y quedaron sin luz "y con las maletas tiradas", pero no más. "Tengo un corte en el hombro, pero superficial, de una esquina que quedó levantada y me rocé al salir", quita hierro. 

Lo peor era no poder ayudar. "Sales corriendo por tu vida y cuando estás fuera miras y quieres volver a ayudar. Y no se podía, ¡no se podía! Era muy complicado, todo aplastado", lamenta. En su caso, no ha necesitado asistencia hospitalaria y su familia la ha recogido y va camino de casa, tras esperar en la localidad cordobesa. "La gente es maravillosa. Todo el mundo me ha ayudado", agradece. 

"La gente es maravillosa. Todo el mundo me ha ayudado"

En el tren contrario, un testimonio similar, el de Santiago, 44 años y de Huelva, quien relata a El País que ha pasado "mucha angustia". "Sentimos un frenazo de golpe. El tren se empezó a mover de lado a lado hasta que paró. Cuando salí del tren vi una persona muerta e intentamos ir al vagón número uno, pero era un amasijo de hierros. La gente estaba pidiendo socorro e intentamos sacarlos, pero era muy difícil". 

Al mismo diario, también en el Alvia, habla María Vidal, de 32 años, iba en el vagón cuatro: “Ha sido como un terremoto”, cuenta por teléfono. "Ha vibrado todo. De repente ha pegado un frenazo y se ha ido a la luz. Los de Iryo han dicho que si había médicos que fueran a los vagones 6,7 y 8. Yo estaba en el vagón cuatro. Luego nos dijeron que habían descarrilado esos vagones. Nos han dicho que no nos moviéramos. Hemos estado dentro como 40 minutos, creo. Luego hemos salido ahí fuera mientras venían ambulancias con heridos y fallecidos. Estoy en shock. He vuelto a nacer. He visto a personas muy jodidas. Gritos horribles. Estoy temblando". Vidal ahora está en el Pabellón de Adamuz, donde ha sido trasladado junto a los pasajeros.

"Vamos en el Iryo de Córdoba a Madrid, y a unos 10 minutos de salir el tren ha empezado a temblar muchísimo, y ha descarrilado del coche 6 para atrás. Se ha ido la luz. Nosotros estamos en el vagón 5. Por suerte parece que todo el mundo está bien", escribía en X una usuaria llamada @eleanorinthesky en X, en uno de los primeros testimonios de lo ocurrido. Aún no se sabía la magnitud de la tragedia. 

Salvador Jiménez, periodista de RNE, que iba a bordo del convoy desde Málaga, destaca el mismo movimiento inusual. Cuando comenzaban a repartir las bandejas de la cena, "hubo un momento en que parecía un terremoto", cuenta Jiménez, que viajaba en el primer vagón. La tripulación comenzó a pedir ayuda para comprobar si había personal sanitario a bordo y los pasajeros empezaron a abandonar progresivamente el tren, para quedarse durante un tiempo junto a la vía mientras se realizaban las primeras asistencias de emergencia a las víctimas.

Jiménez ha asegurado desde el polideportivo de Adamuz, convertido en parada improvisada de los autobuses que debían recoger ahora a los viajeros para trasladarlos a Madrid, que siente "el susto en el cuerpo", consciente de la magnitud de la tragedia. Sí ha querido poner en valor que "todo el pueblo se ha volcado" con ellos y ha agradecido la labor de vecinos y de los efectivos de emergencia que han respondido al suceso.

En RTVE han hablado, además, con María Jiménez iba en el cuarto vagón del mismo tren y recuerda unas primeras "turbulencias" que luego se tradujeron en frenazos y, más tarde, en gritos. "Era una película de terror", ha explicado en una entrevista en RNE.

Esta pasajera sufrió un ataque de pánico ante lo que ella misma ha recordado como "muy duro", pero siente que tuvo "suerte" por viajar en el vagón cuatro y no en los posteriores. Aún nerviosa, cree que se va a despertar "en cualquier momento" de un mal sueño. "Es lo típico que crees que nunca te va a tocar vivir", ha reconocido.

En el diario Córdoba, han hablado con Yuri Montoya, quien cogió el tren de Málaga a Madrid la tarde de este domingo sin imaginar su destino. "A mí no me pasó nada, solo me corté con los vidrios", dice tras salir de su evaluación en el hospital Reina Sofía de Córdoba. "Cuando sentí que se salió el tren solo imploré a Dios", dice. 

Yuri, de 36 años, viajaba en el coche siete de ese tren de Iryo que descarriló por motivos que ahora se desconocen. "El tren iba con mucha velocidad, se salió del riel y se fue de lado por el lateral y nunca frenó. Lo frenó el impacto", rememora y explica que "me salí por una puerta que abrieron con patadas". Yuri salió ilesa, como si esa plegaria al cielo hubiese hecho efecto, solo tiene pequeñas heridas en la cara y sangre en su ropa. Además, cuenta que se cambió de puesto para estar más cerca de su maleta y "los más afectados estuvieron donde estaba mi asiento asignado".

Su compañera de ambulancia, Marta, "se abrió la cabeza, estaba temblando y venía muy mal", cuenta al citado medio. "Me decía no me quiero morir", porque mañana Marta iba a presentar una oposición a funcionaria de Hacienda. "La Guardia Civil la ayudó y yo la acompañé". Montoya, natural de Colombia y que vive en Madrid con su familia, asegura que "hay muchos heridos de mucha gravedad".

"He vuelto a nacer"

El mismo medio ha hablado con Montse, una mujer que iba camino de Madrid. "He vuelto a nacer", reconoce. Relata que iba en el coche cuatro y que, en cuestión de segundos, el vagón se apagó y empezó a dar vueltas de campana. "Suerte que iba en el último", asume, tras agradecer a los vecinos de Adamuz su entrega. "Gracias a la gente del pueblo que nos ha guiado, nos ha ayudado. Son súper generosos", relataba.

El director de jefe de Bomberos de Consorcio Córdoba, Paco Carmona, ha explicado a los medios en la zona que han rescatado a personas con heridas de todo tipo "cortes, magulladuras, contusiones, fracturas abiertas...", aunque está siendo difícil el acceso a los vagones afectados porque están "retorcidos" y hay "amasijos de hierro", sillones y todo tipo de obstáculos que dificultan la llegada a las víctimas. "Tenemos dos trenes a unos 800 metros uno de otros y ya hemos terminado de sacar las personas fallecidas y heridas", ha añadido en referencia al tren Iryo.

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