Luís deja Bali después de 15 años: "La gente ya no viene por la cultura, viene por el postureo espiritual"
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Luís deja Bali después de 15 años: "La gente ya no viene por la cultura, viene por el postureo espiritual"

"La isla que conocí ha desaparecido".

Una imagen de Bali.Getty Images

Durante años, Bali fue para muchos viajeros un lugar asociado a la paz, la espiritualidad y una forma distinta de entender el tiempo. Un destino donde perderse, desconectar y dejarse atravesar por una cultura profundamente ligada a lo comunitario y lo religioso.

Pero hoy en día la isla indonesia también se ha convertido en uno de los grandes símbolos del turismo globalizado. La explosión de influencers, el auge del lujo barato y la llegada masiva de creadores de contenido y nómadas digitales han transformado profundamente el territorio. Lo que antes era un refugio para viajeros lentos hoy convive con atascos, beach clubs y urbanizaciones cada vez más agresivas. Por eso Luís, valenciano de 63 años que lleva 15 viviendo en Bali ahora ha decidido volver a su tierra natal: Valencia.

"La isla que conocí ha desaparecido", lamenta el valenciano con pesar, ya que manifiesta un "profundo amor" por la isla, en la cual pasó años viajando antes de establecerse allí de forma permanente por más de una década.

"La gente ya no viene por la cultura, viene por el postureo espiritual"

"Cuando yo empecé a venir, la gente llegaba con otra actitud", asegura el español. "Venías a observar, a aprender, a entender cómo vivía la gente aquí y sobre todo a dejarte atravesar por esa energía tan mística que tiene esta parte del mundo", añade.

Según explica Luís, el cambio no ha sido solo urbanístico, sino también emocional. "La gente ya no viene por la cultura, viene por el postureo espiritual. Muchos vienen solo buscando una experiencia que luego puedan enseñar en redes", censura.

El valenciano cree que se ha perdido parte de la conexión real con la isla: "Antes Bali te atravesaba, pero ahora mucha gente simplemente consume el lugar como quien consume un producto. Yo diría que ni se paran realmente a mirar", afirma.

"La espiritualidad aquí es real, pero algunos la usan como atrezo"

Uno de los aspectos que más le duele es la banalización de la espiritualidad balinesa. "La espiritualidad aquí es real, pero algunos la usan como atrezo", lamenta el valenciano con una mezcla de desconsuelo e indignación.

"Aquí la religión y las ceremonias forman parte de la vida diaria. No es un show pensado para turistas", recuerda Luís, quien asegura que cada vez ve más escenas que le generan incomodidad.

Y pone un ejemplo muy concreto: "Ves gente haciéndose fotos en templos mientras otros están rezando. Hay personas grabándose vídeos para Instagram en sitios que para los balineses son sagrados".

"Ahora Bali es un decorado para influencers"

La masificación y explotación turística también afecta al paisaje. "Han construido muchísimo. Villas, cafeterías, hoteles… sitios que hace diez años eran arrozales ahora están llenos de cemento", apunta Luís.

Un crecimiento que ha cambiado completamente la atmósfera de algunas zonas. "Ahora Bali es un decorado para influencers", afirma. "Las mismas cafeterías, las mismas fotos, las mismas poses en todas partes", expone el valenciano.

Además, también critica el tipo de turismo que se ha consolidado: "Hay mucha gente buscando lujo barato. Vivir como ricos por menos dinero que en Europa sin realmente integrarte o interesarte un mínimo por la cultura del país que les acoge".

"La Bali de ahora no tiene nada que ver con la de hace diez años"

Luís asegura que el cambio ha sido especialmente acelerado tras la pandemia. "Después del covid todo explotó. Llegó muchísima gente y empezó una especie de fiebre por vivir aquí", apunta el valenciano. Para él, el problema no es solo la cantidad de turistas, sino la forma de viajar. "La gente sigue a influencers, no al país. Vienen con una idea prefabricada de Bali que simplemente buscan satisfacer". 

Para Luís todo esto es lo que ha hecho que su isla favorita cambie parte de su esencia a pasos agigantados: "La Bali de ahora no tiene nada que ver con la de hace diez años".

"Me voy porque ya no reconozco el lugar"

Aunque asegura que sigue queriendo la isla y sintiendo "una profunda conexión con ella y con su energía", también siente que ha llegado el momento de irse. "No digo que antes fuera perfecta, pero había otra energía. Más respeto. Más autenticidad".

Ahora prepara su vuelta a Valencia con una sensación agridulce. "Supongo que todos los lugares cambian. El problema es cuando cambian tan rápido que dejan de parecerse a sí mismos".

"Me voy porque ya no reconozco el lugar", confiesa Luís, quien también deja una advertencia a los próximos visitantes: "El problema es que la gente local no puede coger e irse, tiene que aguantar, así que, por favor, a todos lo que vengan: un poco de vista, integración y respeto".

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Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

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Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

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