INTERNACIONAL
08/04/2019 07:28 CEST | Actualizado 09/04/2019 20:25 CEST

Juan Guaidó: "Ni nos vamos a rendir ni nos vamos a entregar ni nos vamos a resignar"

Entrevista con el presidente encargado de Venezuela

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Para conseguir una entrevista con Juan Guaidó (1983, La Guaira, Venezuela) se requieren altas dosis de paciencia y un cargador de móvil. Desde que se recibe el primer “Ok, adelante” a la petición de entrevista hasta que se reciben sus respuestas han pasado 13 días, se han hecho doce llamadas, enviado 40 mensajes de texto y negociado formato, extensión y número de preguntas. Finalmente se accede al mal menor: que el presidente encargado de Venezuela responda un cuestionario por correo electrónico, sin posibilidad a réplica. No es lo ideal, pero “hay cientos de peticiones” en cola y no es cuestión de perder el testimonio de uno de los políticos más buscados de la actualidad.

La persona que tiene en su contra al histórico chavismo, el congresista que quiere derrocar a Nicolás Maduro, no teme por su vida pese a estar en un país en el que “ya se ha producido un derramamiento de sangre”. Niega ser un golpista —quienes así lo creen “o no conocen lo que ha ocurrido en Venezuela o lo dicen de mala fe”, sostiene— y rechaza de forma categórica sentarse a una mesa de diálogo con Maduro. Guaidó tiene claras sus aspiraciones: “No buscamos acabar con el chavismo ni con ningún político. Queremos democracia”.

¿Qué opina de los que defienden que es un golpista?

O no conocen lo que ha ocurrido en Venezuela o lo dicen de mala fe. Ha sido Nicolás Maduro quien no ha escuchado la voluntad de los electores expresada en las elecciones parlamentarias de 2015, quien ha dado un golpe de estado al violar la Constitución vigente con la convocatoria ilegal de una Asamblea Constituyente en 2017 de carácter corporativo (fascista) solo integrada por sus acólitos, y quien desde el pasado 10 de enero usurpa el cargo de Presidente de mi país. Mi propósito no es otro que el de restablecer la democracia y el estado derecho que han sido violentados en Venezuela.

¿Y de los que dicen que usted es un agente de la CIA e incluso una marioneta del establishment de EEUU?

Presido la única institución de legitimidad democrática que queda en Venezuela. Los diputados que la conformamos fuimos electos en diciembre de 2015 bajo el marco de la Constitución de mi país. No nos eligió el señor Trump, que entonces ni siquiera era presidente. Nos eligió el pueblo venezolano y eso debe ser respetado.

 

¿Hasta qué punto hay posibilidades, a día de hoy, de que se produzca un derramamiento de sangre en Venezuela?

En Venezuela en los últimos 15 años, han fallecido a causa de la violencia más de 250 mil venezolanos. Por otra parte, las fuerzas de la represión que aún responden a Maduro se han mantenido activas cometiendo numerosas violaciones de los Derechos Humanos, incluyendo ejecuciones extrajudiciales. Entre 2015 y 2017 se sustanciaron en más 8.200 el número de ejecuciones extrajudiciales por parte de la máquina represiva, más de tres veces el número de desaparecidos en Chile durante la dictadura militar de Pinochet. En nuestro país ya ha ocurrido un baño de sangre.

Y usted, ¿teme por su vida?

La responsabilidad que he asumido ha implicado riesgos para la integridad física y la libertad de mi familia, de mis colaboradores y de la mía. Pero mi mayor temor no es ese. Mi mayor temor es que los venezolanos sigamos sin poder conseguir medicinas para nuestros hijos. Que nuestros adultos mayores sigan falleciendo por desnutrición y por enfermedades prevenibles. Que continúe la dictadura, que es la causa del hambre y las dificultades por las que pasan los venezolanos. 

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¿A qué atribuye que todavía no haya conseguido el respaldo de las fuerzas armadas? ¿Tiene algún indicio de que los altos mandos militares vayan a pasar a su bando?

Hay una gran represión dentro de la institución militar con muchos oficiales bajo arresto, sometidos a torturas, o la persecución de organismos de contrainteligencia que actúan con asesoría de la dictadura cubana. Ellos también quieren un cambio. Mi llamado a ellos como institución es respeto. No les pedimos que cambien de postura política o de opinión, les recordamos que su juramento de honor es para con el pueblo y la Constitución que deben acatar y hacer acatar.

Al Ejército no le pedimos que cambie de postura política o de opinión, le recordamos que su juramento de honor es para con el pueblo y la Constitución

El presidente de EEUU, Donald Trump, es uno de sus firmes aliados. ¿Qué opinión política le merece?

En nuestra lucha por restituir la libertad en Venezuela hemos contado con el apoyo de la mayoría de las democracias de América y Europa.  La mayoría de los países latinoamericanos con los que compartimos lazos históricos y culturales constituyeron el Grupo Lima en agosto de 2017 para respaldar el esfuerzo por re-democratizar Venezuela. Estamos muy agradecidos con todos ellos.

¿Y cómo valora el apoyo que se le ha dado desde España? ¿Lo considera suficiente?

Estamos muy agradecidos con el apoyo que nos han dado los diversos grupos políticos españoles desde hace varios años desde el Congreso de los Diputados así como del actual Gobierno. Para nosotros el apoyo de España y de Europa es de gran aliento.

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¿Cree que es necesaria una mayor implicación de la UE?

Si los gobiernos europeos quieren contribuir a un cambio positivo en Venezuela deben actuar en bloque para que las fuerza que aún sostienen a Maduro sientan todo el peso de la presión diplomática y política de Europa. Eso es muy importante para la redemocratización de Venezuela.

La sensación, a ojos de Europa, es que, tras su auge inicial, Guaidó se ha estancado, ¿a qué lo achaca?

El camino que nos hemos trazado no es fácil. Nos enfrentamos a una dictadura que se apoya en otras dictaduras del mundo y que no tiene ningún tipo de escrúpulos en asesinar o dejar morir a los venezolanos. Nosotros no buscamos “acabar con el chavismo” ni con ningún político. Queremos democraciay que los venezolanos podamos tener el derecho a elegir libremente nuestro destino.

¿Teme usted ser parte del enésimo intento por acabar con el Chavismo?

Solo le puedo asegurar que los venezolanos no nos vamos a rendir. No nos vamos a entregar. Ni nos vamos a resignar.

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¿Estaría dispuesto a sentarse en una mesa de diálogo con Maduro?

Las fuerzas democráticas venezolanas ya hemos participado en esfuerzos de diálogo, negociación y acuerdo en varias ocasiones con el régimen de Maduro. Lo hemos hecho dentro y fuera de Venezuela, de manera privada, y también públicamente. Solos y con representación internacional. La última vez fue entre diciembre de 2017 y enero de 2018 en la República Dominicana con el apoyo del presidente de ese país, Danilo Medina, y con el de los cancilleres de México y Chile.

La consecuencia invariablemente en todos esos procesos ha sido la misma: al final de cada diálogo hay más presos políticos y menos derechos para los ciudadanos. Es decir, una situación en la cual Maduro y la cúpula que lo rodea no solo no ceden nunca, sino que además aprovechan esa circunstancia para blindar aún más la dictadura. Como comprenderá nosotros no podemos prestarnos a una nueva maniobra de ese tipo.

Si Maduro hubiese querido facilitar un diálogo podría haber liberado a los presos políticos

Si Maduro hubiese querido facilitar un diálogo podría haber liberado a los presos políticos. No lo ha hecho. Y al contrario, el diputado Juan Requessens permanece privado de su libertad sin fórmula de juicio, violando su fuero parlamentario. Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional ha tenido que exiliarse por la persecución, otro diputado, mi compañero de Voluntad Popular Gilbert Caro pasó varios meses detenido y Leopoldo López sigue en prisión domiciliaria. Hay otros casos de presos por causas políticas con más tres lustros tras las rejas.

No nos negamos a un diálogo, pero nuestra posición es que cualquier acuerdo que no tenga previsto el cese de la usurpación, será considerado una medida dilatoria para mantener a Maduro usurpando el poder.

Parafraseando el arranque de ‘Conversación en la Catedral’, de Mario Vargas Llosa, y su “¿En qué momento se jodió Perú?”... ¿En qué momento y por qué se jodió Venezuela?

Cuando se le entregó todo el poder a un solo individuo. A partir de ese momento comenzó a morir la democracia en Venezuela. La democracia no garantiza un buen gobierno, garantiza que se pueda salir de los malos gobiernos. Me incorporé al activismo político participado en el movimiento estudiantil de 2007 precisamente cuando nos dimos cuenta de la deriva autoritaria que se desarrollaba.

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