INTERNACIONAL
05/04/2020 14:02 CEST | Actualizado 06/04/2020 10:03 CEST

Jaume Duch: "Si España no estuviera en la UE ya estaría en suspensión de pagos"

Entrevista con el director General de Comunicación del Parlamento Europeo en plena crisis del coronavirus

EFE
Imagen de archivo de Jaume Duch

Una crisis tras otra, sin apenas tiempo para respirar: la económica de 2008, la migratoria, el Brexit… Y ahora, la pandemia del coronavirus, el mayor reto sociosanitario de las últimas décadas. La Unión Europea (UE) tiene ante sí un reto de dimensiones desconocidas; se enfrenta, como el mundo, a un enemigo potente e imprevisible, pero sus ciudadanos tienen claro lo que esperan de ella: solidaridad y una respuesta efectiva.

Para muchos, incluidos destacados líderes europeos, la UE en su conjunto no está a la altura cuando más se la necesita, pero desde las instituciones se defiende, de nuevo, el mensaje contrario: “Cuando sí existe UE las cosas funcionan, y cuando no existe lo que realmente debería ser Unión, a las cosas les cuesta mucho más cristalizar”.

Son las palabras en plena crisis por el COVID-19 del Director General de Comunicación del Parlamento Europeo, Jaume Duch. Él, un europeísta convencido, sigue manteniendo una visión optimista del proyecto pese a lo duro de la situación actual y no le tiembla el pulso a la hora de afirmar, sin ambages, que, en este escenario, España estaría ya “en bancarrota si no perteneciera a la Unión Europea”. Lo mismo les pasaría, en su opinión, tanto a Italia “como a la mitad o más de los países europeos”. Y no lo están gracias a los recursos económicos que las instituciones europeas han movilizado “en un tiempo récord”.

Una vez más, los acuerdos que pasan por una decisión unánime de los jefes de Gobierno son los que cuestan más, los que llegan tarde o llegan mal

“Las instituciones comunitarias que no dependen de vetos están haciendo su trabajo y, una vez más, los acuerdos que pasan por una decisión unánime de los jefes de Gobierno son los que cuestan más, los que llegan tarde o llegan mal”, sentencia. Por eso enumera lo que sí está haciendo la UE, aunque para el ciudadano de a pie puede pasar más desapercibido: “El BCE, que es una institución federal europea tardó dos días en poner encima de la mesa mil millones de euros, cantidad de dinero ingente, la CE ha tardado poquísimos días en poner en marcha una serie de iniciativas muy importantes que han movilizado también prácticamente por encima de los 50.000 millones de euros, el Parlamento Europeo en 15 días ha conseguido tramitar legislación que se tarda entre 6 meses y un año…. ¿Y dónde está el problema? Donde siempre: en las cuestiones en las que no hay una verdadera competencia europea y dependemos de la buena  voluntad de 27 estados miembros”, añade.

Por eso, aunque Duch asegura que entiende la crítica que se hace a la UE, que vuelve a estar en el punto de mira, considera que la gente también tiene que saber que a las instituciones europeas “se les pueden pedir que utilicen al máximo sus competencias, pero lamentablemente no se les pueden pedir que intervengan en temas en los que la responsabilidad sigue en manos de los estados miembros”. “Creo que esa crítica tiene que servir después para reflexionar muy en serio sobre cómo se pone en marcha algo que hasta ahora nadie ha querido que existiera: una coordinación a nivel europeo de políticas sanitarias, sobre todo de políticas de lucha contra epidemias o pandemias, porque evidentemente lo que ha pasado ahora puede volver a pasar”, sentencia.

La gente se entera más de las cosas en las que los jefes de Gobierno no se ponen de acuerdo que en las 20 en las que sí lo han hecho y rapidísimamente

El director General de Comunicación del Parlamento Europeo insiste, con todo, en reiterar que, de alguna manera “estamos en una cierta guerra de comunicación”. “Al final, como siempre, la gente se entera más de las cosas en las que los jefes de Gobierno no se ponen de acuerdo que en las 20 en las que sí lo han hecho y rapidísimamente”.

“La UE desde el primer momento se ha asegurado de que los estados miembro no cerraban fronteras entre ellos a la libre circulación de mercancías, porque eso hubiera dificultado todavía más el aprovisionamiento de material médico o de bienes de consumo de primera necesidad. Los supermercados están llenos de cosas porque las instituciones se han encargado de obligar a los estados miembros a mantener abiertas sus fronteras para las mercancías, al tiempo es la UE la que ha coordinado el cierre de las fronteras exteriores de la Unión respecto al resto del mundo”, explica. Por contra, “lo que la UE no puede hacer” es poner en marcha una coordinación “por ejemplo a nivel hospitalario o de atención al paciente, porque son cosas que llevan el Estado,y, en algunos casos como en España, ni el Estado, sino las comunidades autónomas”.

“La gente lo ve menos que nosotros, pero, por ejemplo, se está dando el traslado de pacientes de unos países a otros. Alemania está asumiendo enfermos franceses, Austria está asumiendo italianos… Todo se está haciendo como resultado de la cooperación a nivel europeo”, añade.

Por ello, ante la suma de todos estos esfuerzos, Duch sigue confiando en la UE y en cómo, pese a lo difícil e imprevisible de la situación, “saldremos más reforzados de esta crisis”.

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