Caza a Jamenei: así fue la operación que acabó en 60 segundos con sus 37 años de poder
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Caza a Jamenei: así fue la operación que acabó en 60 segundos con sus 37 años de poder

Israel y EEUU ya habían demostrado en los últimos años que tenían información de primera mano del régimen de los ayatolás. El pasado verano, aseguraron que sabían dónde estaba el líder supremo, pero le perdonaban la vida. Ahora ya no. 

Un manifestante con un retrato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante una protesta contra los ataques de EEUU e Israel, el 28 de febrero de 2026 en Los Ángeles, California.Qian Weizhong / VCG via Getty Images

Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva de legalidad más que dudosa contra Irán, un régimen radical que oprime a su gente. Son las armas nucleares y los misiles y el poder en Oriente Medio lo que está tras una operación de la que se pone como parapeto el ansia de libertad de un pueblo. Dos días después, los muertos alcanzan los 555, según la Media Luna Roja.

Entre los caídos hay niños, civiles y, también, altos miembros de las Fuerzas Armadas y la Guardia Revolucionaria. Todos los dolores y todas las vidas son iguales, pero hay una muerte que reflejarán todos los libros de Historia: la del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, asesinado el sábado en la primera andanada de los aliados.  

Ya el pasado verano, en la Guerra de los 12 Días, el presidente de EEUU, Donald Trump, dijo que sabían dónde se escondía quien ha llevado las riendas del país durante casi 37 años. No lo atacaron, pero le dejaron claro que era cuestión de darle a un botón. Ahora han ido a por él y lo han hecho en apenas 60 segundos, en una operación a plena luz del día, en mitad de la mañana. 

"Sesenta segundos. Fue todo lo que se necesitó para esta operación, pero es el resultado de años de preparación", explica al diario The Guardian Oded Ailam, exjefe de la división antiterrorista del Mossad e investigador del Centro de Seguridad y Asuntos Exteriores de Jerusalén. "El campo de batalla moderno ya no se define solo por tanques y aviones. Se define por los datos, el acceso, la confianza y la oportunidad. Un minuto puede cambiar una región".

Esta vez, ni siquiera esperaron a jugar con la noche, con las sombras. EEUU e Israel, según van publicando medios como la BBC con fuentes directas de inteligencia, se la jugaron pese a la mayor exposición para aprovechar una información crucial que había llegado horas antes. Durante meses, habían estado esperando una de esas ventanas de oportunidad en la que importantes figuras iraníes pudieran reunirse y fue eso lo que pasó: que se enteraron de que Jamenei estaría en un complejo en el centro de Teherán el sábado por la mañana.

También tenían la ubicación fija de otras figuras importantes de inteligencia y militares que se reunían al mismo tiempo, y es por eso que ahora Trump dice que parte de los posibles sucesores del ayatolá también han perdido la vida, complicando la sucesión. 

Durante al menos seis meses, Trump y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, han estado rastreando los movimientos del líder supremo. Los métodos exactos que emplearon son secretos, claro, aunque el presidente estadounidense los ha insinuado en una publicación en redes sociales. "No pudo evadir nuestra inteligencia y nuestros sofisticados sistemas de rastreo", dijo, entendemos que para desesperación de sus agentes. 

Podría haber sido una fuente humana informando, pero es más probable que se trate de un seguimiento técnico de individuos iraníes, exponen tanto la cadena británica como la CNN. Un sistema del que EEUU sacó frutos y los compartió rápido con Israel. 

En la guerra de junio pasado, Tel Aviv ya atacó a científicos y funcionarios vinculados al programa nuclear de Irán y se informó que había estado utilizando la penetración de los sistemas de telecomunicaciones y telefonía móvil para comprender el movimiento de individuos. Esto incluía, en ocasiones, rastrear los movimientos de guardaespaldas vinculados a funcionarios clave.

"Es como un rompecabezas gigante. Estás juntando todos estos fragmentos de información. Cuando no tienes datos fiables, los investigas más a fondo. Lo abarcará todo: cómo consiguen comida, qué pasa con su basura... Todos nos levantamos y nos acostamos, todos comemos y bebemos", afirma a estos medios un exveterano de la CIA con décadas de experiencia en el seguimiento de objetivos terroristas de alto perfil.

A largo plazo, esa dinámica puede ayudar a construir un "patrón de vida" para predecir y comprender la actividad, así como para buscar momentos de vulnerabilidad. Esa vía le había dado resultado en el pasado, como cuando mató en la capital iraní al entonces líder de Hamás, Ismail Haniyeh, en julio de 2024.

El Mossad había realizado un cambio clave de estrategia hace casi 20 años, al decidir reclutar agentes locales dentro de Irán a quienes se les proporcionó equipo de última generación y altos niveles de entrenamiento. Hace menos de cinco años se creó un departamento especial para una "legión extranjera" de agentes, que han sido desplegados en todo Oriente Medio en misiones sensibles.

Méritos, deméritos e información

Irán sabía que el líder supremo estaba en la mira de sus enemigos y, por eso, el fracaso en identificar y abordar esas vulnerabilidades en los meses intermedios sugiere un profundo fracaso de la seguridad y la contrainteligencia iraníes o, por contra, todo un éxito de la capacidad de Israel y EEUU para seguir adaptando sus métodos para encontrar nuevas formas de rastreo. Quizá la respuesta es que ha habido un poco de todo. 

Los iraníes también pueden haber calculado que un ataque diurno era menos probable. En este caso, la información, dice el New York Times, vino de la CIA pero fue transmitida a Israel para llevar a cabo el ataque. Parece que se han dividido el trabajo los dos amigos, con Israel concentrándose en ataques para alcanzar objetivos de liderazgo y EEUU más en objetivos militares.

Fue de vital importancia que la inteligencia proporcionara suficiente información anticipada sobre los movimientos del líder supremo y de otros funcionarios para poder planificar un ataque utilizando aviones que pudieran disparar misiles de largo alcance. En lugar de un único ataque de "decapitación" -la palabra favorita de la prensa conservadora de EEUU para calificar lo ocurrido-, el plan era que este ataque señalara el lanzamiento de una campaña más amplia y se llevó a cabo para aprovechar la ventana de oportunidad.

Una imagen satelital muestra una columna de humo y daños en el complejo del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en Teherán, tras los ataques de EEUU e Israel del 28 de febrero de 2026.Pleiades Neo Airbus DS 2026 / Handout via REUTERS

La ejecución

Los aviones israelíes pueden tardar unas dos horas en llegar a Teherán, pero no está claro a qué distancia dispararon sus municiones. Cuando se tomó la decisión, se informó que los aviones israelíes utilizaron 30 bombas para atacar el complejo alrededor de las 09:40 hora local. Esto puede deberse a que el líder supremo todavía utilizaba un búnker subterráneo debajo del complejo para su protección (aunque, según se informa, no es uno de los más profundos que tiene el régimen, en los que si estuvo protegido durante el ataque del verano pasado).

Es posible que se hayan necesitado varias municiones para excavar lo suficientemente profundo como para estar seguros de alcanzar el objetivo, porque estaba claro que iban a matar, no a causar daño, no a lanzar un mensaje. 

En total, Jamenei fue asesinado junto con siete miembros de la cúpula de seguridad iraní que se habían reunido en varios puntos de Teherán, y una docena de familiares y su séquito cercano en ataques casi simultáneos en un lapso de 60 segundos, según informaron oficiales militares israelíes al Guardian. Otros 40 altos líderes iraníes también murieron en el ataque.

Otros lugares de la capital iraní también fueron atacados, incluida la oficina del presidente Masoud Pezeshkian, quien luego emitió un comunicado y dijo que estaba a salvo.

Irán ha confirmado al menos la muerte de tres altos funcionarios de defensa iraníes, entre ellos el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamkhani, el ministro de Defensa, el general de brigada Aziz Nasirzadeh, y el comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el general Mohammad Pakpour. No ha dicho si estaban en la reunión con el líder supremo o en el resto de ataques "quirúrgicos". 

Cuando los aviones golpearon, era media noche en Mar-a-Lago, en Florida, donde el presidente Trump se había reunido junto con algunos de sus principales funcionarios para supervisar los acontecimientos. Pasarían horas antes de que se confirmara que el líder supremo había sido asesinado.

Sin embargo, Irán se había preparado para esta posibilidad, con informes de que se habían puesto en marcha planes de sucesión no sólo para Jamenei, sino también para una serie de altos funcionarios. Esto significa que aún no está claro qué implicaciones tendrá este asesinato para el curso de este conflicto.

Una curiosidad: The Wall Street Journal cuenta que el ataque se llevó a cabo con la ayuda de Claude, el robot de inteligencia artificial desarrollado por la empresa Anthropic, que horas antes había sido castigada y excluida por Trump del lucrativo negocio de los contratos del Pentágono.

Pese al triunfalismo de estas horas entre los atacantes, hay quien en el seno del propio Gobierno de EEUU avisaba contra esta salida: la veían como un posible error estratégico, que podría alejar a partidarios potenciales de la negociación o abrir el camino para oponentes más radicales en el futuro. "El problema es que a Israel le encantan los asesinatos... y nunca nos damos cuenta de que no es la solución. Hemos asesinado a todos los líderes de Hamás. Siguen ahí. Lo mismo ocurre con Hezbolá. Los líderes siempre son reemplazados", afirmó al diario británico Yossi Melman, un respetado analista y autor israelí especializado en inteligencia.

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Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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