Irán eleva la presión: amenaza con destruir la infraestructura energética del golfo mientras los ataques dejan nuevas víctimas
La escalada del conflicto entra en una nueva fase con ataques a refinerías, tensión internacional y llamadas urgentes a frenar los bombardeos sobre instalaciones clave.
La guerra en Oriente Medio ha dado un paso más en su escalada tras la advertencia directa de Irán y los últimos acontecimientos ya relatados: si continúan los ataques contra sus instalaciones, responderá golpeando, hasta su "completa destrucción", la infraestructura energética de sus adversarios y aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico.
El aviso llega después de varios días de ataques cruzados que han puesto en el punto de mira uno de los sectores más sensibles del conflicto: el energético.
Una "nueva fase" de la guerra
La Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado que el conflicto ha entrado en una “nueva fase” tras el bombardeo de las instalaciones gasísticas de Pars Sur, uno de los mayores yacimientos del mundo compartido con Catar.
Como respuesta, Irán lanzó ataques contra infraestructuras energéticas en la región, entre ellos la refinería de Ras Laffan, en Catar, la principal planta de gas natural licuado del país, que sufrió un incendio y daños importantes.
Además, restos de misiles impactaron en Emiratos Árabes Unidos, afectando a instalaciones de gas en Habshan y al yacimiento de Bab, lo que obligó a su cierre temporal, aunque sin causar víctimas.
El golfo, en el centro del conflicto
Hasta ahora, los ataques iraníes se habían centrado principalmente en objetivos militares. Sin embargo, el cambio hacia infraestructuras energéticas marca un giro estratégico que aumenta la preocupación internacional.
Teherán ha justificado esta decisión como una respuesta obligada para defender sus propias instalaciones, pero al mismo tiempo ha advertido de que los próximos ataques podrían ser "mucho más severos".
Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar han quedado así en el centro de la amenaza, al ser considerados por Irán como aliados de Estados Unidos en la región.
Llamadas a frenar la escalada
En medio de este escenario, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido una moratoria inmediata sobre los ataques a infraestructuras energéticas.
Tras hablar con el presidente estadounidense, Donald Trump, y con el emir de Catar, Macron subrayó que proteger estas instalaciones es clave tanto para la población civil como para la estabilidad del suministro energético global.
La preocupación internacional se centra en el riesgo de que los ataques afecten al flujo de gas y petróleo, con consecuencias económicas que podrían ir mucho más allá de la región.
Víctimas en Israel y Cisjordania
Mientras tanto, los ataques iraníes también han dejado nuevas víctimas en Israel y en territorio palestino.
En la región de Sharon, al norte de Tel Aviv, un hombre extranjero de entre 20 y 30 años murió tras el impacto de restos de un misil interceptado. Además, un edificio residencial sufrió daños en uno de sus apartamentos superiores.
En Cisjordania, tres mujeres palestinas fallecieron después de que un misil de racimo impactara en un salón de belleza en Beit Awa, cerca de Hebrón.
Con estas muertes, el balance asciende a 15 fallecidos en Israel y tres en territorio palestino desde el inicio del conflicto, que comenzó el pasado 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La combinación de ataques a infraestructuras críticas y el aumento de víctimas civiles refuerza la sensación de que el conflicto no solo se intensifica, sino que se vuelve cada vez más difícil de contener.