Trump asegura que la ofensiva contra Irán "está llegando a su fin" y ya pone fecha a la retirada
"En unas dos o tres semanas".
Donald Trump no descansa. Ahora ha afirmado que la ofensiva militar contra Irán podría estar entrando en su fase final, en un momento en el que el conflicto en Oriente Próximo mantiene abiertos múltiples frentes. "Está llegando a su fin" y "nos está yendo muy bien", aseguró el mandatario en una entrevista con NBC News recogida por El País, en un mensaje que apunta a una posible desescalada tras semanas de bombardeos y tensión creciente.
Ese discurso lo ha reforzado este mismo martes al poner incluso fecha a una posible retirada. Trump ha asegurado que Estados Unidos prevé "retirarse" de Irán "en dos o tres semanas", tras considerar que los objetivos militares ya están cumplidos. "No hay razón para que estemos haciendo esto", afirmó, después de asegurar que han "destruido una gran cantidad de instalaciones de fabricación de misiles".
Sin embargo, sobre el terreno y en el plano diplomático, la situación dista de estar cerrada. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha trasladado a la Unión Europea la disposición de Teherán a poner fin a la guerra, pero bajo una condición clara: garantías de que cesarán los ataques contra su territorio. Este movimiento abre una vía de negociación, aunque marcada por la desconfianza tras semanas de ofensiva coordinada entre Estados Unidos e Israel.
Amenazas a empresas y respuesta de Washington
En paralelo, la guerra ha entrado también en el terreno económico y tecnológico. La Guardia Revolucionaria iraní ha anunciado que comenzará a atacar intereses empresariales estadounidenses en Oriente Próximo, señalando a cerca de una veintena de grandes compañías. Entre ellas figuran gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft, Google, Intel o HP, así como empresas clave del transporte y las finanzas como Boeing, Tesla o JP Morgan.
La respuesta de la Casa Blanca no se ha hecho esperar. Desde Washington han asegurado que el Ejército estadounidense está "preparado para frenar cualquier ataque iraní", en un aviso directo ante posibles represalias que podrían extender el conflicto más allá del ámbito estrictamente militar.
Israel endurece su posición
Mientras tanto, Israel mantiene su ofensiva y refuerza su estrategia regional. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que está construyendo nuevas alianzas con países "importantes" de Oriente Próximo para hacer frente a lo que define como la "amenaza iraní", aunque sin detallar qué actores están implicados.
En el plano militar, el discurso es aún más contundente. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha anunciado que el Ejército demolerá "todas las viviendas" en localidades del sur de Líbano cercanas a la frontera, siguiendo el modelo aplicado en zonas de Gaza como Rafah o Beit Hanoun. Unas declaraciones que apuntan a una posible ampliación de la presión militar en la región.
Más actores entran en escena
El conflicto, lejos de limitarse a Estados Unidos, Irán e Israel, continúa internacionalizándose. Reino Unido ha confirmado sus planes de enviar equipamiento adicional de defensa aérea para apoyar a sus aliados en Oriente Próximo, en un movimiento que refleja la preocupación creciente de las potencias occidentales ante una posible escalada mayor.
Con mensajes de apertura al diálogo por un lado y amenazas cruzadas por otro, la guerra entra en una fase especialmente delicada. La posibilidad de una desescalada convive con un escenario en el que cualquier movimiento -militar, económico o político- puede cambiar el rumbo del conflicto en cuestión de horas.