Trump mueve ficha ante la crisis del petróleo: sus tres medidas para intentar frenar la escalada del precio de la gasolina
Trump intenta contener la subida del precio del combustible mientras Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz y la tensión internacional se dispara.
Presionado por el bloqueo del estrecho de Ormuz y por una gasolina que ha alcanzado su precio más alto en años, Donald Trump ha activado un paquete de medidas de emergencia para frenar el impacto económico en plena tormenta geopolítica. Así están las cosas desde que empezará el ataque a Irán.
La región sigue tensionada tras la toma del estrecho por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, un paso estratégico por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Las consecuencias se sienten ya en los bolsillos: el galón de gasolina en Estados Unidos ha escalado hasta los 3,8 dólares, uno de los niveles más altos desde 2022, según la Asociación Estadounidense del Automóvil. Y con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, el presidente, ante una situación cada vez más complicado, ha decidido intervenir directamente.
1. Levantar sanciones al petróleo ruso: un giro que incomoda a aliados
El primer movimiento de Trump ha sido levantar temporalmente las sanciones al petróleo ruso, una decisión que, según él, busca evitar que los precios sigan disparándose. "Sabía que los precios del petróleo subirían si hacía esto", dijo el presidente, "y han subido, probablemente menos de lo que pensaba".
El levantamiento afecta al crudo ruso que ya estaba en tránsito y tendrá una duración inicial de 60 días, una medida confirmada por el Departamento del Tesoro.
La iniciativa provocó críticas inmediatas dentro de Estados Unidos, donde senadores alertaron de que esta flexibilización podría beneficiar económicamente a Rusia, en plena guerra contra Ucrania.
Europa tampoco lo encajó bien: algunos líderes señalaron que la medida tiene un "impacto muy preocupante" en la seguridad europea y que debilitar las sanciones podría ofrecer al Kremlin nuevos recursos para continuar la guerra.
2. Suspensión de la Ley Jones: una norma de 100 años que queda en pausa
En paralelo, Trump ordenó suspender temporalmente la Ley Jones, una legislación de 1920 que obliga a que el transporte marítimo entre puertos estadounidenses se realice con barcos de bandera nacional.
La Casa Blanca explicó que la suspensión busca abaratar costes logísticos y aliviar la presión sobre el mercado del combustible mientras continúa la operación militar estadounidense en la región.
La medida tendrá vigencia durante 60 días y pretende reducir el coste de mover petróleo dentro del país, permitiendo el uso de embarcaciones extranjeras en rutas nacionales, un cambio que normalmente sería ilegal en virtud de la ley original.
3. Liberación de la Reserva Estratégica de Petróleo: 172 millones de barriles al mercado
La tercera medida aprobada por Trump ha sido autorizar la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, una de las mayores liberaciones de crudo estadounidense en años. Según el Departamento de Energía, la entrega se hará de forma progresiva durante unos 120 días.
Esta acción se suma a la decisión de la Agencia Internacional de la Energía, que la semana pasada acordó liberar 400 millones de barriles adicionales por parte de sus 32 países miembros, la mayor operación coordinada de su historia.
Ormuz como epicentro de la crisis
Nada de esto ocurre en el vacío ni en vano. El estrecho de Ormuz continúa bloqueado, lo que mantiene en tensión al mercado global y complica las presiones del presidente sobre sus socios de la OTAN. Conforme avanza la guerra, este espacio marítimo va multiplicando su importancia. Tanto es así que ahora mismo todos los ojos apuntan directamente a lo que allí sucede.
Europa ha dejado claro que no quiere expandir operaciones militares a la zona, a pesar de la insistencia de Trump en que asuman parte del riesgo para garantizar la seguridad del paso marítimo. "Si no hay respuesta, será muy malo para el futuro de la OTAN", llegó a advertir el presidente, según recoge la prensa internacional.
Un presidente contra el reloj
Las medidas adoptadas dejan ver algo más que un intento de estabilizar el mercado: revelan la limitada caja de herramientas de la Casa Blanca ante una crisis de origen geopolítico que no controla. Mientras Ormuz siga cerrado y el enfrentamiento con Irán continúe, la presión sobre los precios y sobre la popularidad de Trump persistirá.
Y con las elecciones intermedias a la vuelta de la esquina, cada décima que suba el galón de gasolina se convierte en un problema político.