El presidente de EEUU se vuelve proteccionista, pese al ansia de Zelenski: "También los necesitamos para nosotros. No podemos agotarlos para nuestro país. Así que, ya sabes, son muy importantes", sostiene antes de verse con el ruso en Hungría.
Este movimiento ha sido interpretado por algunos medios como una muestra de poder de forma previa al encuentro entre el mandatario y sus homólogos de Rusia y China.
Fue usado el pasado 30 de agosto en un presunto ataque contra un puesto avanzado del Servicio Federal de Seguridad (FSS) ruso y varias lanchas patrulleras cerca de Armyansk, en el norte de Crimea.
Una prueba de misil balístico intercontinental (ICBM) de alcance sin precedentes ha marcado un punto de inflexión en la política de defensa internacional.
Trump ha pasado de bloquear la ayuda a Kiev a anunciar nuevos envíos: tecnología propia pero pagada por Europa. La angustia de Zelenski por la necesidad de defensa y su propia frustración con Putin justifica la medida.
El primer uso operativo reconocido del Oreshnik tuvo lugar en noviembre de 2024, cuando se lanzó en configuración no nuclear contra la instalación industrial de defensa de Yuzhmash en Dnipropetrovsk.
La triple capa que protege los cielos es altamente efectiva, pero nunca ha hecho frente a misiles tan potentes como los de Teherán. Nadie sabe qué se agotará antes, si el arsenal de los ayatolás o los interceptores de Tel Aviv. El pulso dura.
Son capaces de burlar los escudos más avanzados, incluida la Cúpula de Hierro israelí. 50 cazas israelíes atacan una planta de centrifugadoras nucleares en Teherán.
Las fuerzas ocupantes han bombardeado varios edificios residenciales, centros educativos e infraestructuras críticas, empleando drones y misiles. La peor oleada en casi un año, con 440 drones y 32 misiles.
Tel Aviv defiende su ofensiva sobre el país como una acción "preventiva" ante las hipotéticas armas atómicas de su adversario. ¿De verdad las tienen ya? ¿Están muy cerca? ¿Con el daño causado ya no podrán armarlas?