El deseo del Gobierno de reducir la jornada laboral ha desencadenado una fuerte oposición del empresariado, pues considera que hará "sufrir" a las pequeñas y medianas empresas.
Esto permitirá a los autónomos y dichas empresas solicitar la suspensión de las cuotas empresariales de sus trabajadores durante un plazo de seis meses sin ningún tipo de interés.