¿Elecciones generales antes de las autonómicas y municipales de mayo?
Sánchez asume el desgaste político de respaldar a Zapatero pese a las dudas internas y la exigencia de más explicaciones por parte de Sumar.

Termina la semana en la que José Luis Rodríguez Zapatero atravesó la puerta principal de la Audiencia Nacional en calidad de investigado. El primer presidente del Gobierno en hacerlo. Un día "duro", como sentenció un ministro, y publicó este diario. "Muy triste", como se admitió también en Ferraz. Y lo peor, como reconocen en privado algunos dirigentes, es que "estamos solo al principio". En este caso de presunta corrupción, pero también en otros tantos.
El paso de Zapatero por sede judicial no ha cambiado nada el marco político. Públicamente, Moncloa no dudó en respaldarle, con Pedro Sánchez a la cabeza. "Tienen el respaldo y la empatía del PSOE, confiamos en su inocencia", dijo el presidente. Pero, en privado, las dudas persisten. Hay quienes se agarran al breve comunicado que emitió aún estando en la Audiencia pidiendo tiempo y prometiendo devolver "la confianza en quien ahora duda", pero también están los que creen que su declaración ante el juez fue "bastante decepcionante" y que "pesa mucho lo de las joyas".
Tampoco creen que Zapatero haya estado a la altura en el lado de Sumar del Gobierno. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha decidido no asumir la estrategia marcada por Sánchez y lleva días de calculado silencio. Aunque su entorno precisa que respalda la exigencia de más explicaciones que están haciendo sus portavoces y otros ministros de Sumar. "Una cosa es un regalo de cortesía. Yo me veo con un ministro y me regala un libro. Esto es algo que ocurre habitualmente. Pero los obsequios que tienen un determinado valor, no nos pertenecen a nosotros, pertenecen a la administración", razonó Ernest Urtasun, el titular de Cultura.
La cuestión de las joyas trae de cabeza el PSOE. Incluso dirigentes que estuvieron en el Gobierno de Zapatero y que defienden su presunción de inocencia, a renglón seguido dejan claro que ellos jamás aceptaron regalos como los encontrados en su caja fuerte. "Todo el mundo dice que el juez Calama es serio. Ojalá esto quede en nada penal pero no parece que Zapatero pueda recuperar su influencia moral e ideológica", en palabras de un cargo habitualmente crítico con Sánchez, pero que dice que "respetaba mucho" al expresidente.
Los contactos con el PNV
Con todo, una amplia mayoría del Congreso volvió a avisar a Sánchez de una forma u otra que no cuenta con su respaldo, y que en consecuencia tendría que convocar elecciones. De quienes le apoyaron en su investidura lo hicieron Junts, Coalición Canaria y PNV. Y, de estos, a quienes prestaron más atención en Moncloa fueron a los nacionalistas vascos, que situaron el punto de inflexión en los Presupuestos Generales del Estado.
En síntesis, el PNV trasladó al Gobierno -tanto en público como en privado- que si no logra sacar adelante las cuentas públicas, entonces tendría que disolver las Cortes. "Nos aprietan pero también nos dan tiempo", tradujeron las fuentes consultadas. Y el presidente pareció recoger el testigo: "Si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos", contestó a los periodistas en Bruselas. Después, Moncloa habló de "hipótesis", evitó dar más bola a la opción del adelanto y precisó que su objetivo es sacar "sí o sí" las cuentas públicas.
Si la fórmula PNV se ejecuta, esto modificaría el marco electoral y contentaría a quienes -dentro y fuera del PSOE- rechazan que las generales se celebren junto a las municipales y autonómicas de mayo o después de las mismas. Y es que las generales se pasarían al primer trimestre del año, en febrero o marzo, toda vez las cuentas públicas llegarían a la Cámara Baja a finales del año en curso.
Las posibilidades de que los Presupuestos salgan adelante son bajas, a tenor de los comentarios de los distintos grupos parlamentarios, si bien las negociaciones "de verdad" aún no han comenzado. En teoría, el Ejecutivo actualizará su cuadro macroeconómico, que es el paso previo a la elaboración de las cuentas, antes de que concluya el mes de junio. "Es muy difícil que salgan, pero pueden servir para explicarles a los españoles lo que queremos seguir construyendo", argumentan fuentes gubernamentales. Esto es, una especie de programa electoral con el que concurrir a las urnas.
El mensaje de Feijóo a Vox
En el Partido Popular, mientras, continúan a vueltas con la moción de censura y los posibles contactos que el equipo de Alberto Núñez Feijóo ya estaría manteniendo con algunos partidos, en especial con Junts. "No vamos a estar radiando con quién hablamos y con quién no", se escudan. Aunque algunos dirigentes sí sugieren contactos informales con el partido de Carles Puigdemont.
Con la moción sin descartar, Feijóo sí dio un paso de calado en clave interna. Hasta a fecha, Génova mantenía vigente su compromiso de gobernar sin Vox tras las generales, como verbalizó en el último congreso del PP. Una línea roja que borró con Pablo Motos en El Hormiguero, en horario de máxima audiencia. "En el caso de tener que hacer una coalición de Gobierno, nos sentaremos y yo tendré unas líneas rojas que no estoy dispuesto a traspasar", dijo, dando por hecha la posible entrada de Santiago Abascal en su gabinete.
En esencia, Feijóo hizo público lo que ya se transmitía en privado, más aún tras comprobar que ni Juanma Moreno ha podido retener su mayoría absoluta. "Nos tenemos que entender, es lo que nos piden los españoles", es ahora la consigna. Así se ha hecho ya en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Y en ello está Moreno, que ha recibido "un montón" de papeles de Vox para pactar lo programático. "Él es nuevo en esto pero nosotros no. No nos vamos de dejar engañar", avisan desde el entorno de Abascal. ¿Pedirán entrar en su Ejecutivo? "Primero, la prioridad nacional. Después, ya decidiremos".
