Entrevista con Manuel Monge: "Estamos recogiendo lo sembrado en la dictadura y la Transición"
El sociólogo, escritor y activista antifranquista conversa con 'El HuffPost' con motivo del estreno de su nuevo libro: 'Usted debería saber. La historia secuestrada de la monarquía, 90 años con Franco'.

En Galicia y su natal Castilla y León es una figura de sobra conocida, vinculada a la docencia y al ámbito de la sociología, pero con una clara huella en el mundo del activismo, la lucha política y la recuperación de la Memoria Histórica. Desde hace unos años —y un par de biografías sobre Alberto Núñez Feijóo—, su trabajo retratando a la derecha también pisa fuerte en Madrid. Se trata de Manuel Monge González (Laguna de Duero-Valladolid, 1947), quien ya tiene en las librerías su último ensayo político: Usted debería saber. La historia secuestrada de la monarquía, 90 años con Franco (Edicións Laiovento, 2026).
Monge explica a El HuffPost en entrevista telefónica que el libro llegó adelantado y de hecho, todavía se espera su publicación en gallego para dentro de unos meses. No solo estaba previsto que se publicase más adelante, es que se han incorporado cuestiones recientes al filo de una actualidad política frenética e, incluso, no tan actual. Una obra que entronca desde la época de la dictadura a la Transición democrática y que se vio sorprendida por la desclasificación de documentos sobre uno de los episodios más representativos de aquellas décadas, el intento de golpe de Estado del 23-F. Hubiera sido como publicar un libro de cocina sin los postres.
Cuando se le pregunta a su autor cómo define este ensayo político, él se refiere a un "libro de consulta", a una obra "de cabecera". Pero, a medida que va dibujando los contenidos que se pueden consultar en sus página, queda claro que para algunos será un libro de "cabecera" al que acudir, mientras que para determinados partidos o figuras políticas lo que será es un auténtico 'quebradero de cabecera'.
—En el libro no deja títere con cabeza y se presenta bajo la premisa de "una urgencia democrática", ¿cómo resumiría la esencia de esta obra?
—Nos encontramos que a último de 2025 aparecen las memorias de Juan Carlos I, [Reconciliación]. Por otro lado, en octubre de 2025 aparece una encuesta en el CIS donde dice que, de 18 a 25 años, un porcentaje muy alto no diferenciaba muy bien entre dictadura y democracia. Esas dos noticias ligadas me hicieron pensar en que había que aprovechar lo que dice Juan Carlos en sus memorias. ¿Para qué nos vamos a engañar? Dijo textualmente que Franco le puso de sucesor.
La emergencia democrática es que hay un ascenso muy grande del fascismo a nivel electoral, claramente. Hemos perdido 50 años de democracia, había que aprovecharlos en explicar lo que era la dictadura y la represión. Y estamos en esta situación que todo el mundo dice que es un bromance el que esta gente suba y que ascienda en votos. El resultado es que estamos recogiendo lo sembrado. Lo que se sembró en 1977, y cuando se negocia la ley de Constitución, es que había un pacto de silencio. A lo largo de muchas páginas dejo claro que la Transición no fue ejemplar, pero un aspecto fundamental es que la Transición suponía, sobre todo, el olvido y el perdón. Eso lo insistió mil veces [Manuel] Fraga. Pero lo que estaba aprobando Fraga, lo que estaba diciendo, es que había una autoamnistía, aprovecharon para auto amnistiarse.
—¿Cómo está estructurado el ensayo?, ¿se puede abordar cada capítulo de forma independiente?, ¿qué tipo de documentos aporta?
—Son 35 capítulos, 200 apartados y 476 páginas. El índice son, exactamente, ocho páginas [ríe, antes de explicar el por qué de la extensión]. Lo que digo ahí va misa, ¿qué significa esto? Que he metido 415 pies de página y que cuando digo una cosa es que no estoy inventando nada. Por ejemplo, cuando digo que "el Partido Popular actúa como una organización criminal", cualquiera que lo vea dirá 'es que te estás complicando la vida'. No, es una cuestión que va entre comillas y que es la conclusión de una sentencia. Un juez de València, analizando toda la corrupción del PP en la Comunidad Valenciana, concluía que actuaba así.
Otro ejemplo de este capítulo. 'Subapartado 1: donaciones de contrabandistas y narcotraficantes'. Es un libro muy documentado para consultar, no es una novela. Lo que estoy haciendo es poniendo todo lo que fue publicado y pongo a pie de página donde fue publicado. No hago una selección de si son publicaciones de derechas o de izquierdas, cojo muchas de ellas de ABC, de La Voz de Galicia... También meto textos íntegros que me parecen de interés, como la declaración de Naciones Unidas de 1946 en la que se declara al régimen de Franco como fascista. También, íntegramente, meto una carta que mandó Juan Carlos I a su "hermano" el sha de Persia, donde le pedía 10 millones de dólares.
Pero insisto mucho en esto. Aparezco yo como autor del libro, pero realmente esto es un libro colectivo. Si van 414 pies de página, pues queda claro que sin el trabajo de todos cada día, de los medios de comunicación, no existiría este libro.
—Llevamos un tiempo marcados tanto por la publicación de Reconciliación como por la reciente desclasificación de secretos del intento de golpe de Estado del 23-F, ¿cree que la biografía del emérito o la revelación de documentos han aportado algo realmente nuevo a la historia ya conocida o al relato?
—Lo que explico en el libro es que estamos en una operación de Estado, perfectamente coordinada con el siguiente objetivo: salvemos a la Corona. Pero esta no es la primera fase. Después del 23-F, hasta que se celebra el juicio, hubo casi un año donde pudieron ir ya seleccionando lo que podía llegar a ese juicio y lo que no. Toda aquella documentación que podría implicar la participación de Juan Carlos fue eliminada y no llega a juicio. Es decir, ya estaba muy cribada.
Lo que hace ahora el nuevo Gobierno del PSOE es, muchísimos años después, presentarnos una serie de documentos con el objetivo de llegar a la misma conclusión. La de que el rey Juan Carlos fue el que nos salvó. ¡Manda carallo! Aquí doy cronológicamente todos los acontecimientos importantes, como el papel jugado por los servicios secretos, el CESID [la Inteligencia española, el actual CNI], en el que estaba el comandante Cortina. ¿Casualidad? Había sido compañero de Juan Carlos en la academia militar de Zaragoza. Doy detalles de las veces que fue a la Zarzuela a entrevistarse con Juan Carlos, pero el mes anterior al 23-F. Fue una decena de veces y no iba a tomar café.
Cuando se dice ahora que se desclasifican los papeles, aparte de ser insuficiente, no publica cosas que se saben porque están publicadas por muchos periodistas que realizaron sus investigaciones. Sabemos donde se reunía Millán Astray con Armada y sabemos cómo fue todo el proceso, pero es que hay declaraciones de los propios miembros del CESID que estaban trabajando y diciendo que cuando se enteraron del asalto al Congreso lo estuvieron celebrando. Es decir, hubo una celebración en la sede de los servicios secretos. ¿Qué es lo que falló al final? Que no contaban con que [los militares] entraran pegando tiros. Siete horas después de entrar al Congreso, presentan al rey como el que salvó la democracia.
Por eso el subtítulo del libro de La historia secuestrada de la monarquía, hay que explicar la vida de Juan Carlos. Cuando él habla de las memorias, yo amplío esas memorias y doy datos de donde se reunía con las queridas, que también es público. [Hace una pausa y continúa con el tono irónico que caracteriza a su obra] a lo mejor resulta que, ya que están ahora con lo de los lugares de la memoria, podrían declarar a estos sitios donde se juntaba con Bárbara Rey y con otras como lugares de memoria.
—La ironía y el sentido del humor son una constante en su obra.
—[Ríe] Ya lo digo en el prólogo. Reconozco que los últimos libros no fueron muy afortunados. En el de Los restos del franquismo en Galicia cometí una 'imprudencia'. Coloqué en la portada al camarada Fraga haciendo el saludo fascista con otros camaradas e intenté explicar, en broma, que aquello no era lo que parecía sino que, bueno, estaba parando un taxi. El problema es que estuvo durante 37 años parando un taxi [vuelve a reír].

—En la obra no se aborda únicamente la huella que la dictadura y el régimen franquista dejaron en la monarquía, también la evolución de la derecha desde la fundación de Alianza Popular hasta la unificación en el Partido Popular.
—En el libro dedico un capítulo a hablar de la 'familia de la derecha', no hablo de ultraderecha o extrema derecha sino de las derechas. Creo que hay que acostumbrarse a hablar de la familia de las derechas, porque al final hay desavenencias, pero como digo al final del libro, en vez de eso de "la familia que reza unida..." la familia que gobierna unida, permanece unida. Hay un interés muy grande en que no se conozca el pasado, por eso explico un poco los orígenes del PP y por qué se niegan ahora a seguir adelante con la Ley de Memoria Democrática. Esa ley exige que se explique la dictadura, ¿por qué no les interesa? Porque el PP está implicado en este proceso.
En marzo de 1977, tres meses antes de las primeras elecciones democráticas, se juntan varios partidos pequeños, uno de ellos de [Manuel] Fraga, y se celebran el congreso de constitución de Alianza Popular. Para entender lo que es el PP hay que acudir a Alianza Popular. Todos estábamos recibiendo con alegría esas elecciones, todo el mundo hablaba de democracia, pero es que estos no hablaban de eso. Recojo literalmente el titular de Diario 16: 'Tres mil neofranquistas entusiasmados acaban el congreso puesto en pie gritando: ¡Franco, Franco, Franco!'. ¿Qué hay que explicar? Querían continuar con el franquismo.
—¿Qué cosas cree que no le van a gustar a Feijóo de este libro, si lo lee?
—Lo que hago es explicar un poco, a toda la población que vive en el Estado, vivan en Salamanca, Cáceres o Sevilla, quién era Feijóo ya en Galicia. Lo que hago es transmitir a la gente lo que fue la actuación de Feijóo al cargo de la Xunta de Galicia. Ahora que está tan de moda en Madrid esto de la financiación público-privada en sanidad... eso ya lo inventó Feijóo hace muchísimos años. Cuento, por ejemplo, el caso del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, que estaba proyectado como público y con gestión pública, pero cuando se construye hay menos camas, menos quirófanos y el coste se desvía en 450 millones más. En esto acaba la financiación público-privada, abriendo la puerta a la privatización.
Pero también dedico un apartado a hablar de las consecuencias de aquella gestión, del caso del Hospital de Torrejón [con los audios filtrados]. Tengo otro título: '7.291 personas mueren abandonadas en las residencias públicas de Madrid porque se iban a morir igual'. Pero meto también, ya de última hora, el caso de la Junta de Andalucía con la sanidad [y de las mamografías].
—Otro de los capítulos aborda la relación del PP con la banda terrorista ETA.
—Claro, es que el PP no puede vivir sin ETA. Este libro está dirigido a todo tipo de públicos. Esto va también para la gente votante del Partido Popular, para aquellos que participan en las manifestaciones convocadas por el PP contra ETA. Usted debe saber que ETA ya no existe desde hace 15 años, lo primero. Pero, ¿qué pasa cuando ETA asesina a Miguel Ángel Blanco? Dos meses después, no dos años, dos meses después el PP estaba negociando con ETA.
—Con el 'Movimiento Vasco de Liberación', dijo Aznar, ¿no?
—Sí, sí. Estaban tan centrado en que había que negociar con ETA que Aznar ya no hablaba de organización terrorista. Hablaba de Movimiento Vasco de Liberación Nacional. El propio [Jaime] Mayor Oreja, el ministro de Interior, dice que están dispuestos a hablar sin entrega de armas. Y, además, diciendo que sabremos ser generosos. La gente que va a las manifestaciones del PP contra ETA debería saber esto. Cuando se decía que había que ser generosos, esa generación se concretó en traslados de presos de cárceles, de Venezuela... que no nos vengan con milongas ahora. En el libro doy los datos e introduzco una cronología con los titulares de lo que publicaban El País, ABC, El Mundo...
—También hay una parte dedicada a la Justicia. ¿Cree que hay cierto 'gatopardismo' en el ordenamiento y ecosistema judicial de la dictadura y lo que llegó con la Transición democrática? Por ejemplo, con la reconversión del Tribunal de Orden Público franquista.
—Sí, lo titulo 'La justicia no es inocente'. ¿Qué hacía el Tribunal de Orden Público? Pues a todos los demócratas y todos los que estábamos defendiendo las manifestaciones y la libertad de expresión acabamos juzgados por el TOP y en la cárcel [Monge fue militante antifranquista y pasó por prisión en varias ocasiones]. Pues resulta que llega la democracia y, casi todos esos jueces, fueron recolocándose. Muchos fallecieron ya, pero incluso dejaron ahí la semilla, incluso a nivel familiar.
Pero, de ahí vamos a los torturadores. ¿Qué hicieron con los de la Brigada Política Social? Sí, los que estaban allí vigilándonos y controlándonos, en la puerta de casa cuando vivía en Ferrol. ¿Qué pasó con Billy el Niño? Es público y hay que recordarlo. Tenía un complemento en su jubilación por medallas. Entonces, a las personas que torturaban en la dictadura, cuando llega la democracia, siguen con las medallas que les dieron por torturadores. También aporto una relación de todos los policías que participaron en la represión y que no fueron expedientados ni despedidos del cuerpo. Pero también doy otra de las más de 500 personas que fueron asesinadas, una represión que continuó hasta 1983 y no debe acabar en 1973.
Esa justicia sigue sin ser inocente. Los magistrados nombrados por el Partido Popular ocuparon ilegalmente el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) porque no les interesaba la composición que tenían. Es como si se celebran unas elecciones municipales y hay que renovar, pero unos que estaban en la anterior corporación dicen que 'no, no, que nosotros no nos vamos de aquí'.
—Sé que las comparaciones son odiosas, pero ¿si contraponemos lo que sucedió en las transiciones democráticas de países como Alemania o Italia, en qué punto estamos en el Estado español en materia de Memoria Histórica?
—Estamos bastante... bastante atrasados. Después de la Segunda Guerra Mundial y el fin del fascismo a nadie se le ocurre tener, a estas alturas en 2026, como hijos adoptivos a ministros de la Alemania nazi. ¿A quién se le ocurre? Lo mismo en Italia, ¿cuántos ministros de [Benito] Mussolini siguen como hijos predilectos con calles y monumentos? Pues aquí no, aquí es una cosa normal.
Fíjate tú el retraso. Es una situación totalmente antidemocrática, pero el problema es que se siguen sacando leyes que son avances. Es decir, la de 2007 de memoria histórica, la de 2022 que es un avance respecto a la anterior, porque declara por primera vez que el régimen es ilegal. Entonces, si el régimen es ilegal, todas las personas nombradas fruto de este son ilegales, ¿no? Pues no, no es esa la conclusión.
Vente aquí a A Coruña. ¿Sabes cuántos elementos contrarios a la memoria democrática, es decir que son ilegales, hay en la ciudad? Un total de 548, entre ellos alcaldes de la dictadura que conservan distinciones. Y después hay 815 placas con el yugo y las flechas [símbolo fascista y de la Falange empleado por el instituto de vivienda franquista] en 131 calles. Lo que yo digo es, basta ya, no necesitamos más leyes, lo que necesitamos es que se cumplan.
