De "ratas voladoras" a aves de Afrodita: el hallazgo en Chipre que exige reescribir la historia que le hemos dado a las palomas
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De "ratas voladoras" a aves de Afrodita: el hallazgo en Chipre que exige reescribir la historia que le hemos dado a las palomas

Un descubrimiento arqueológico en el Mediterráneo revela que humanos y palomas convivían hace más de 3.400 años y cambia por completo la imagen moderna de uno de los animales más despreciados de las ciudades.

Palomas en una plaza, en una imagen de archivoRafa Elías vía Getty Images

Durante décadas, las palomas han cargado con probablemente una de las peores campañas de imagen de la historia animal moderna.

"Ratas con alas". "Plaga". "Suciedad". "Aves molestas".

Pero ahora un hallazgo arqueológico en Chipre está obligando a mirar a estos animales de una forma completamente distinta. Porque mucho antes de convertirse en las grandes marginadas de las plazas europeas, las palomas fueron casi sagradas.

Y estuvieron profundamente unidas a los seres humanos durante miles de años.

Un estudio publicado en la revista Antiquity y recogido por The New York Times acaba de retrasar en aproximadamente mil años la relación entre humanos y palomas: hasta al menos el año 1400 antes de Cristo.

Un hallazgo en la isla de Afrodita

Todo empezó en Hala Sultan Tekke, un antiguo asentamiento portuario de Chipre que durante la Edad del Bronce fue uno de los grandes centros comerciales del Mediterráneo oriental.

Los investigadores encontraron allí 157 huesos de paloma. Pero no eran huesos cualquiera.

Muchos aparecieron en espacios rituales y algunos incluso presentaban señales de haber sido cocinados o quemados durante ceremonias religiosas y festines sagrados.

La autora principal del estudio, Anderson Carter, cree que las palomas no solo convivían ya con los humanos, sino que probablemente eran criadas, alimentadas y utilizadas en rituales hace más de 3.400 años.

Y el lugar no es casual.

Según la mitología griega, Chipre era la isla natal de Afrodita, diosa del amor y la belleza, tradicionalmente asociada precisamente a las palomas y las tórtolas.

Durante siglos, de hecho, Afrodita fue representada acompañada de estas aves.

Mucho más que simples pájaros urbanos

El descubrimiento rompe además con la idea moderna de la paloma como animal inútil o molesto.

Durante siglos, las palomas fueron fundamentales para los seres humanos. Servían como alimento, mensajeras, compañía e incluso como fuente de fertilizante.

La relación era tan estrecha que los investigadores creen que la especie evolucionó directamente alrededor de los asentamientos humanos.

Las pruebas químicas realizadas sobre los huesos encontrados en Chipre muestran algo fascinante: humanos y palomas compartían prácticamente la misma dieta basada en cereales y vegetales.

Eso significa que las aves vivían completamente integradas en la vida cotidiana de aquellas ciudades.

El gran cambio llegó con la Revolución Industrial

Entonces, ¿qué pasó para que acabaran convertidas en uno de los animales más odiados de las ciudades?

Según los investigadores, el punto de ruptura llegó siglos mucho después, especialmente tras la Revolución Industrial.

Hasta entonces las palomas eran vistas como animales útiles y cercanos al ser humano. Pero el crecimiento masivo de las ciudades modernas terminó transformando por completo esa percepción.

"Las trajimos por todo el mundo y las hicimos dependientes de nosotros", explica Carter en el estudio.

Y después, simplemente, las abandonamos.

Una relación de miles de años

Los arqueólogos creen ahora que la historia de las palomas está mucho más entrelazada con la de los humanos de lo que se pensaba.

La gran pregunta que intentan responder es si los humanos domesticaron deliberadamente a las palomas… o si fueron las propias aves las que aprendieron a vivir junto a nosotros aprovechando comida, refugio y ciudades cada vez más grandes.

Sea como sea, el hallazgo obliga a replantear completamente la imagen actual de estos animales.

Porque detrás de las aves que hoy rebuscan migas en cualquier plaza europea hay una historia compartida con el ser humano que comenzó hace más de tres milenios.

Y que, durante muchísimo tiempo, estuvo mucho más cerca de Afrodita que de las "ratas voladoras"

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