Un tecnólogo de alimentos explica la forma "más segura" de consumir el pollo, el cerdo y la ternera: hay varias diferencias
No solo se distinguen por su valor nutricional.
La carne de pollo, de cerdo y de ternera no solo se diferencia por su contenido nutricional, sino también por los tiempos de cocción que cada una necesita y la temperatura de seguridad a la que se debe cocinar. Por ejemplo, mientras que la carne de pollo hay que consumirla bastante hecha, la carne de vacuno la podemos consumir incluso cruda, en forma de tartar o de carpaccio.
Esto ocurre, tal y como explica el tecnólogo de alimentos 'San Tierno' en Instagram, debido a diferentes razones. En el caso del pollo, "tenemos que cocinarlo bien por tres motivos fundamentales. Primero, porque las aves albergan en su tracto gastrointestinal bacterias malas como Campylobacter, Salmonella o E. coli".
En segundo lugar, según continúa en su explicación, porque "normalmente el pollo viene muy manipulado". "En esta ocasión, son pechugas y las pechugas hay que sacarlas", ha agregado, antes de recordar que, al tratarse de un animal pequeño, cuenta con un hígado "menos limpio".
¿Qué pasa con el cerdo y con la carne de vacuno?
Respecto al cerdo, el experto considera que hay que tener menos cuidado que con el pollo, ya que es mucho menos perecedero y en la nevera puede llegar a durar hasta tres veces más. "Por lo tanto, tampoco tenéis que tener miedo de cocinar menos el cerdo y sobre todo las piezas nobles como este lomo", ha seguido.
"Por último, la carne de vacuno, que es una carne mucho más estable microbiológicamente hablando y nos aguanta casi seis veces más que el pollo de la nevera o incluso dos veces más que el cerdo. Y por eso muchas veces incluso la consumimos cruda, en tartar o en carpaccio", ha sentenciado el experto en alimentación.