VIRALES
05/10/2020 19:32 CEST | Actualizado 08/10/2020 08:31 CEST

El único español que se ha puesto la vacuna rusa: "Me siento más egoísta que otra cosa"

Carlos Moraga afirma que no lo ha hecho por dinero, pero que si todo sale bien le "habrían hecho un regalo casi impagable".

Carlos Moraga
Carlos Moraga, mientras recibía la vacuna rusa.

La pandemia del coronavirus anuló el viaje que Carlos Moraga tenía programado el pasado mes de marzo para regresar a casa, a España. Este zaragozano de 45 años acostumbra a volver desde Moscú, donde lleva once años trabajando, cada dos meses aproximadamente. Sin embargo, ahora lleva más de nueve sin ver a su familia y amigos. 

Esas ganas de volver a Zaragoza, de recuperar la normalidad y de detener la hasta ahora imparable cifra de fallecidos hicieron que se presentara como voluntario a los estudios de la fase III de la vacuna de Rusia, la bautizada como Sputnik V.

“Quiero recuperar mi vida normal. Es la única cosa que puedo hacer para conseguirlo. Me siento más egoísta que otra cosa, yo pienso en mejorar mi vida y si para ello tengo que mejorar la de los demás, algo en lo que estoy de acuerdo, no tengo problemas. Esto es lo único que podemos hacer para cambiar la situación más allá de las medidas de contención”, afirma Moraga.

El pasado domingo 27 de septiembre, cinco días después de que su mujer también recibiera el candidato vacunal, este periodista aragonés, trabajador del medio RT Actualidad, se convirtió en el primer extranjero en recibir la vacuna rusa. El próximo 17 de octubre, se le suministrará la segunda dosis con la que se comprobará durante los siguientes seis meses si la vacuna es eficaz contra el virus o no.

A pesar de que la prestigiosa revista científica The Lancet publicara los resultados de los primeros estudios, Sputnik V es, junto a los candidatos de China, uno de los que más desconfianza ha generado en todo el mundo, algo que tras informarse no preocupó a Moraga. Más bien le cabreó.

“No he tenido desconfianza, lo que pasa es que la eficacia no está comprobada. Tengo curiosidad, esperanza y fe de que va a funcionar. Si uno es crítico con la vacuna rusa y con forzar los plazos, dentro de la legislación rusa, tiene que serlo con todas porque la de Oxford, Moderna, etc también han forzado los plazos. No puede ser que la rusa sea un peligro para la humanidad y las otras un acto de responsabilidad”, asegura molesto Moraga, que revela que no recibió ningún tipo de compensación económica: “Es algo voluntario. Si me han puesto la vacuna y no soy placebo, me habrían hecho un regalo casi impagable”. 

Carlos Moraga
El centro donde le suministraron la vacuna rusa a Carlos Moraga.

El español, que no tiene preferencia porque gane la carrera una u otra vacuna, sí que denuncia que hay que tratar a todas por igual: “No sé si tendrá menos transparencia o si las autoridades están muy metidas, pero sí que sé que muchas cosas de las que se dijeron con la vacuna rusa fueron irresponsables. Después si el resto van mal y esta bien se va a tener que convencer a millones de personas para que se la pongan”.

El pasado 15 de septiembre, el ministro de Sanidad del país, Mijail Murashko, aseguró que, de los voluntarios a los que se le había suministrado la vacuna en ese momento, el 14% había sufrido efectos secundarios como fiebre o dolor muscular. No fue el caso de Moraga, pero sí de su mujer. 

“Me encuentro bien, si he tenido efectos secundarios han sido muy leves y no los he notado. También puede ser que pertenezca al grupo placebo, que tiene a un 25% de los participantes. A mí se me inflamó un poco el brazo y ya”, recuerda el aragonés, que detalla que su mujer sí sufrió “fiebre y dolor de cabeza”.

Inquietud en su familia en un primer momento 

Carlos Moraga decidió desconectar de la actualidad del coronavirus a mitad de la pandemia, así que fue su pareja quien se enteró que estaban buscando voluntarios. Ella se inscribió y se lo comentó. La idea, tras informarse bien, le convenció.

Cuando se abrió el plazo para que se inscribieran los extranjeros, su empresa se ofreció a gestionarle el papeleo. “En cuanto me entero de que ha propuesto a ciertas personas agilizarles los trámites, contacto con ellas y me inscribo. Nos apuntamos varios, aunque luego alguno no pudo ir, así que del canal español solo fui yo”, describe.

La reacción de su familia y amigos fue, en un primer momento, “de inquietud”. Especialmente menciona a su madre, aunque como ella ha trabajado en el sector sanitario acabó por comprenderlo: “Después de explicárselo se tranquilizó. Ahora está bastante tranquila y muy orgullosa porque la gente de su entorno le ha aplaudido la decisión”.

Carlos Moraga
Carlos Moraga durante el día del chequeo médico.

Moraga, igual que el resto de voluntarios, se tuvo que someter a varios controles médicos previos a la vacunación: un chequeo médico general, un análisis de sangre, una PCR y una serie de preguntas sobre enfermedades crónicas, alergias o medicamentos que toma. Todo con el objetivo de seleccionar a candidatos sanos y evitar las peores consecuencias.

“Según hablé con algún médico, lo peor es un choque anafiláctico o una reacción alérgica fuerte. Pero para eso estás ahí entre media hora y una hora después de ponértela, por si sucede para que te puedan tratar inmediatamente y estabilizarte... Para evitarlo te hacen esos controles y preguntas, con la idea de que sea casi imposible de que suceda”, afirma el periodista, que apunta que también te puede pasar al tomar un medicamento o una comida nueva.

Actualmente, está controlado por una aplicación donde anota su evolución de manera periódica. También recibe llamadas de médicos para verificar su estado de salud y tiene una pulsera que controla sus datos biométricos (oxígeno en la sangre, temperatura, pulsaciones, etc) y que está asociada a esa aplicación.

Las dudas del último momento

A pesar de toda la información que tenía y de estar controlado por profesionales, sí que reconoce que las horas previas se le hicieron “muy largas”. Para distraerse jugaba a la tableta, leía, veía baloncesto o realizaba cualquier actividad diaria. “Beber no se podía esos días”, bromea.

Moraga confiesa que cuando se la pusieron a su mujer sí que llegó a plantearse dar marcha atrás: “Tuve dudas. Pero pensaba que si no iba a hacerme las pruebas me iba a arrepentir porque lo tenía clarísimo. Hay una lógica y tenía la información necesaria”.

“Cuando se lo dije a mis amigos, estos me intentaron disuadir y sabía discutirles. Entonces cuando te has obligado a ti mismo a justificarte el porqué lo haces para justificarlo a los demás, es un poco absurdo que te dejes llevar por temores irracionales. Había un voluntario que decía que también te puede caer un meteorito y un rayo y si no vas a un sitio porque te pueda caer uno, tienes que tener claro que te dejas llevar por tu irracionalidad. Yo no quiero ser ese tipo de persona”, se explica.

El pánico de última hora no le venció y finalamente acudió al centro médico enfundado en su camiseta del grupo Los Ramones.

Ahora solo desea que evolucione favorablemente y que pueda regresar pronto a Zaragoza para ver a su familia y amigos y que las calles de las ciudades recuperen la alegría que la covid-19 ha robado. 

Photo gallery Toda la información práctica que necesitas sobre el coronavirus y la cuarentena See Gallery

NUEVOS TIEMPOS