Extrema derecha, sí, pero italiana: la excepción de Meloni y su ruptura con Trump, respaldadas por la izquierda y el Vaticano
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Extrema derecha, sí, pero italiana: la excepción de Meloni y su ruptura con Trump, respaldadas por la izquierda y el Vaticano

La primera ministra italiana ha variado el rumbo desde el inicio de la guerra en su posición con Trump y Netanyahu, hasta el punto de recibir el honor de los insultos desde la Casa Blanca. Es de extrema derecha, sí, pero quizá más importante es que sea italiana.

Giorgia Meloni, primera ministra italiana.Simona Granati - Corbis

Es un dicho, uno que ha vertebrado los principios de la mafia italiana y en general de toda la bota mediterránea a lo largo de los años, una frase que se aplica desde las directrices criminales, hasta las instituciones y pasando por la vida cotidiana, aquella que se rige y sustenta bajo la lealtad y la palabra. "Quien es capaz de traicionar a quien duerme a su lado todas las noches, es capaz de traicionar a cualquiera". Giorgia Meloni es de extrema derecha, sí, pero quizá más importante es que es italiana, algo que sus homólogos frecuentemente olvidan en sus respectivas naciones. La primera ministra italiana ha quemado los barcos y puesto pie en pared desde hace semanas con la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la guerra contra Irán. ¿Existe acaso otra ultraderecha? Bueno, calma, no seamos tan optimistas.

Fratelli d'Italia, el partido fundado en 2012 y al que pertenece Giorgia Meloni, tiene sus raíces en el Movimiento Social Italiano (MSI), que surge de las cenizas del fascismo de Mussolini. Esto es importante porque Italia no tuvo un proceso similar a la desnazificación de Alemania tras la guerra, lo que ha permitido que muchos partidos se refunden partiendo de las mismas ideas que entonces. Meloni comenzó precisamente en las juventudes más duras del movimiento, aunque en los últimos tiempos y, sobre todo, desde que se alzó como primera ministra ha intentado colocarse en un punto medio de la formación. Su alianza con la derecha de Silvio Berlusconi y Matteo Salvino le otorgó la llave de la gobernabilidad italiana. Entonces, si pertenece al mismo grupo de los Javier Milei, Viktor Orbán, Marine Le Pen, Santiago Abascal y, evidentemente, Donald Trump, ¿es posible que haya virado el rumbo

El inicio de la guerra de Irán fue el detonante de la contraposición contra Trump. Desde el inicio del conflicto bélico, las diferencias la líder italiana y el estadounidense empezaban a plasmarse y a perpetrar una herida vigente hasta día de hoy. Las exigencias de Trump con respecto a la OTAN y las diferencias palpables con el resto de los miembros empezaban a entablar una distancia evidente, pero no definitiva. En marzo de este mismo año, la crisis del estrecho de Ormuz provocó la sentencia de Meloni, que decide que Italia adopte una posición prudente lejana a cualquier compromiso militar. De hecho, sigue un camino similar al de España en su negativa a que EEUU pueda utilizar sus bases militares y evitando compromisos con el conflicto. Algo que descolocó a muchos, tanto en la Casa Blanca, como en otros países (sí, también en la derecha española).

Incluso en el conflicto entre Trump y Groenlandia, Meloni fue contundente: "Hay muchas cosas en las que no estoy de acuerdo con él, el derecho internacional debe ser defendido". La relación política e incluso personal entre ambos siempre fue buena, cabe recordar que Trump la definió como una "líder mundial", pero los últimos acontecimientos han roto los puentes forjados entre las alianzas de las extremas derechas mundiales en los últimos años. "Roma no seguirá la línea de Washington", llegó a sentenciar la primera ministra.   

Honrarás a tu padre

  Giorgia Meloni junto al papa León XIV.Simone Risoluti

Hay una línea roja que cualquier político debe saber en el contexto italiano. Una que ha fijado el último clavo en el ataúd de las relaciones entre Donald Trump y Giorgia Meloni: nunca te metas con el papa ante un italiano. El pontífice se ha mostrado en los últimos días en contra de la guerra que se ha desatado en Oriente Próximo. "Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte", decía León XIV. "¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida", insistía. 

Ante este escenario, Trump, capaz de amedrentar hasta el mismísimo diablo, rabiaba con fuerza exigiendo al papa que "dejase de complacer a la izquierda radical". "No quiero un papa que considere aceptable que Irán posea un arma nuclear. No creo que esté haciendo un muy buen trabajo, no soy admirador del papa León", manifestaba el líder estadounidense.

Tras los dardos de Trump, Meloni entró en la partida como cualquier dirigente italiano hubiera hecho. "Las declaraciones, en particular sobre el papa, fueron inaceptables. No me sentiría tranquila en una sociedad en la que los líderes religiosos hacen lo que dicen los líderes políticos. No en esta parte del mundo", aseguraba la primera ministra italiana. El ángel europeo que consideraba Trump se empezaba a convertir en Lucifer ante la paradoja de la defensa férrea de la defensa de la Santa Sede. Quién lo iba a decir. 

Meloni, quien ha sido históricamente la mejor aliada de Trump en el continente y que incluso fue de las pocas que asistió a su ceremonia de presidencia, ampliaba sus diferencias con la Casa Blanca que no ha tardado en responder: "Es ella la que es inaceptable, porque no le importa que Irán tenga un arma nuclear y pueda hacer saltar Italia por los aires en dos minutos si tiene la oportunidad", ha afirmado Trump. "¿A los italianos os gusta que vuestra presidenta no esté haciendo nada para conseguir petróleo? ¿Le gusta a la gente? No me lo puedo imaginar. Me sorprende mucho. Pensaba que (Meloni) tenía valor, pero me equivoqué", proseguía evidenciando públicamente la brecha entre ambos. 

Feijóo, toma nota

  Elly Schlein, secretaria general del Partido Democrático italiano.Antonio Masiello

Las palabras de Trump contra la que fuera su preferiti en Europa han dado la vuelta al mundo y la pelota recaía bajo la cámara de representación italiana, ¿qué posición adoptaría la Cámara de Diputados? Elly Schlein, secretaria nacional del Partido Democrático, rompió la primera lanza de una cadena que ha proseguido desde entonces y que se ha convertido en unánime. 

"Ningún jefe de Estado extranjero puede permitirse el lujo de atacar, amenazar o faltar al respeto a nuestro país o a nuestro gobierno", ha asegurado en la cámara condenando las palabras del Trump: "Condenamos enérgicamente —y estoy segura de que esta condena será unánime en esta cámara— el ataque del presidente Donald Trump contra la primera ministra Giorgia Meloni". "Puede que seamos adversarios en esta cámara, pero todos somos ciudadanos italianos y representantes del pueblo italiano, y no aceptaremos ataques ni amenazas contra nuestro gobierno y nuestro país", sentenciaba. ¿Recuerdan el inicio del texto? Pues eso, omertá. Las comparaciones con la oposición española tampoco han tardado en salir. 

Otro golpe a la línea de Trump

Este mismo martes, Meloni también se distanciaba de la línea de Donald Trump, anulando el acuerdo de defensa de Israel, la segunda parte del tándem que conforman el líder de la Casa Blanca y Benjamin Netanyahu. "Dada la situación actual, el Gobierno ha decidido suspender la renovación automática del acuerdo de defensa con Israel", afirmaba la primera ministra italiana. "Es necesario seguir trabajando para hacer avanzar las negociaciones de paz al tiempo que hay que hacer todos los esfuerzos posibles para estabilizar la situación y reabrir el estrecho de Ormuz", decía Meloni.

Aunque desde hace meses parecía que Trump llevaba la batuta de las extremas derechas en todo el mundo, también en Europa, las posiciones que ha tomado Giorgia Meloni han descolocado a propios y extraños. Tanto que hasta Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, no ha dejado clara su postura ante la crisis a corazón abierto que atraviesan tanto el líder estadounidense como la italiana. Parece que los conflictos internacionales y la guerra desatada en Oriente Próximo puede llegar a provocar la escisión de algunas ultraderechas europeas o incluso que el famoso auge de la extrema derecha se vaya contrayendo. Por el momento, Orbán ha perdido las elecciones y, por el momento, la favorita de Trump ya ha empezado a alejarse de su tesis.

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Redactor de Política en El HuffPost. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en elDiario.es, El Confidencial y Redacción Médica. Además de la actualidad política e informativa, ha cubierto efemérides como la DANA o la erupción del volcán de La Palma, realizado entrevistas a raperos o elaborado reportajes sociales, especialmente sobre migración y vivienda.

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