Ucrania domina con sus drones y Rusia se atasca, por eso estos expertos dicen que la guerra entra en una nueva fase: "El ambiente cambia"
Los expertos creen que Ucrania tiene una oportunidad única para dar la vuelta a la guerra.
La guerra de Ucrania podría estar entrando en una etapa completamente distinta tras más de dos años de desgaste, trincheras y avances mínimos y más de cuatro años de guerra. Esa es la conclusión a la que ha llegado el Institute for the Study of War (ISW), uno de los centros de análisis militar más seguidos del conflicto, que cree que Kiev ha conseguido alterar temporalmente el equilibrio en el frente gracias a una combinación de drones de largo alcance, ataques logísticos y agotamiento ruso.
El cambio todavía no supone una gran ofensiva mecanizada ni una ruptura total del frente. Pero sí apunta, según los analistas, a algo relevante, publicado en Welt: Rusia estaría perdiendo capacidad para avanzar al ritmo de 2025 mientras Ucrania empieza a recuperar movilidad táctica.
El ISW cree que la guerra podría pasar de la fase de trincheras a maniobras tácticas más dinámicas y los drones ucranianos están golpeando suministros rusos hasta 160 kilómetros detrás del frente.
Rusia avanza cada vez menos
Uno de los datos que más destaca el ISW es el frenazo del avance territorial ruso.
Según sus estimaciones, Rusia ganó una media diaria de 2,9 kilómetros cuadrados en los primeros meses de 2026. En el mismo periodo de 2025 avanzaba unos 9,76 kilómetros cuadrados diarios.
La diferencia es enorme. Además, abril de 2026 dejó un dato especialmente simbólico: Ucrania recuperó más territorio del que perdió por primera vez desde el contraataque del verano de 2023.
Mientras tanto, las bajas rusas siguen creciendo. El ISW calcula que Moscú pierde entre 30.000 y 40.000 soldados muertos o heridos al mes, una cifra que empezaría a superar el ritmo de reemplazo mediante reclutamiento.
El verdadero cambio está en los drones
La gran transformación del frente no estaría llegando por tanques o aviación, sino por drones. Ucrania ha cambiado radicalmente su estrategia desde primavera de 2026: ya no se centra únicamente en atacar posiciones de combate, sino en destruir logística rusa muy lejos del frente.
Camiones de combustible, depósitos de munición y rutas de suministro están siendo golpeados hasta 160 kilómetros detrás de las líneas rusas. Especialmente importante es la presión sobre las autopistas M-14 y M-18, fundamentales para conectar Crimea con las fuerzas rusas del sur.
El efecto es doble: ralentizar suministros y obligar a Rusia a dispersar recursos defensivos.
El dron Hornet preocupa seriamente a Rusia
Parte de esta ventaja estaría vinculada al nuevo dron estadounidense Hornet, un sistema que combina inteligencia artificial, conectividad vía Starlink y resistencia a interferencias electrónicas.
Según blogueros militares rusos citados por el ISW, las capacidades de guerra electrónica rusas están teniendo dificultades para neutralizarlo. Y eso es clave.
Durante buena parte de la guerra, Rusia había logrado limitar muchos drones ucranianos mediante interferencias de señal. El Hornet reduce parte de esa ventaja y obliga a Moscú a desarrollar nuevas contramedidas.
Los propios analistas rusos reconocen que adaptar sistemas eficaces podría llevar entre seis y doce meses.
Ucrania vuelve a mover blindados
Quizá el dato más importante para el ISW no son los drones en sí, sino lo que permiten hacer. Por primera vez en mucho tiempo, Ucrania estaría logrando mover vehículos blindados relativamente cerca del frente sin ser destruidos inmediatamente por drones rusos.
En la región de Dnipropetrovsk, unidades ucranianas habrían avanzado hasta 19 kilómetros tras líneas rusas utilizando blindados. Eso habría sido casi imposible hace un año, cuando el dominio de drones hacía extremadamente peligrosos los movimientos mecanizados.
El ISW cree que ahí puede estar el inicio de una nueva fase: menos guerra estática de trincheras y más maniobras tácticas rápidas. Aunque advierte de que esta ventana puede ser temporal hasta que Rusia adapte nuevamente su tecnología.
"El ambiente cambia" también dentro de Rusia
La presión ya no sería solo militar. El periodista ruso Andrey Gurkov asegura que empiezan a verse cambios psicológicos dentro de Rusia, especialmente por el aumento de ataques y alarmas aéreas en territorio ruso. "En decenas de ciudades rusas las sirenas antiaéreas suenan por la noche", explicó en un podcast con el periodista alemán Paul Ronzheimer.
Según Gurkov, muchos ciudadanos rusos empiezan a sentir que la guerra ya no está lejos: "Nunca pensé que la guerra llegaría hasta nosotros". Para el analista, la percepción pública estaría cambiando lentamente: "El ambiente cambia".
La economía y la burocracia preocupan al Kremlin
El desgaste económico también empieza a aparecer con más frecuencia incluso dentro del discurso ruso. Algunos parlamentarios y economistas próximos al sistema reconocen ya que mantener indefinidamente el esfuerzo militar puede acabar tensionando gravemente la economía.
Pero Gurkov señala otro riesgo todavía más delicado para el Kremlin: el desgaste burocrático interno, los retrasos administrativos y el sabotaje pasivo dentro del propio aparato estatal. "Es una enfermedad típica de las dictaduras", afirma.
El ISW cree que Ucrania tiene una "ventana limitada"
Pese al optimismo relativo, el ISW lanza también una advertencia importante. Según el think tank, Ucrania no ha ganado todavía la guerra ni dispone aún de capacidad para grandes operaciones estratégicas. Rusia sigue teniendo superioridad en recursos, población y producción militar.
Pero sí cree que Kiev dispone ahora de una oportunidad temporal mientras Moscú intenta adaptarse al nuevo escenario de drones y ataques logísticos. Por eso pide a los aliados occidentales acelerar el apoyo militar "precisamente en el momento en que Rusia empieza a sufrir reveses en el campo de batalla".
La gran incógnita es cuánto durará esta ventaja. Porque toda la guerra de Ucrania ha estado marcada por ciclos rápidos de innovación: un bando encuentra ventaja tecnológica, el otro se adapta y el equilibrio vuelve a cambiar. Y ahora mismo, según el ISW, es Ucrania quien parece haber tomado temporalmente la iniciativa.