Los agentes de la Policía Nacional habían acudido a su domicilio alertados de que estaba destrozando la vivienda, de la que habían huido sus tres hijos. El hombre falleció por parada cardiorrespiratoria.
El forjado de la habitación en la que dormía la víctima mortal, en la planta baja de un edificio con dos niveles superiores, se desmoronó mientras dormían. La litera le ha salvado la vida al menor de ellos.