El rey y la reina celebran estos días su primer viaje a China, casi dos décadas después del hecho por Juan Carlos I y Sofía, y en plena campaña del Gobierno para acercarse a Pekín, entre críticas de Trump y reticencias de la UE.
Aún no se aportan detalles pero cualquier acuerdo sería un respiro, incluso si no aborda los problemas subyacentes relacionados con los desequilibrios en la producción y el acceso a chips informáticos de última generación.