El rey y la reina celebran estos días su primer viaje a China, casi dos décadas después del hecho por Juan Carlos I y Sofía, y en plena campaña del Gobierno para acercarse a Pekín, entre críticas de Trump y reticencias de la UE.
Aún no se aportan detalles pero cualquier acuerdo sería un respiro, incluso si no aborda los problemas subyacentes relacionados con los desequilibrios en la producción y el acceso a chips informáticos de última generación.
Hasta ahora, el USS Gerald R. Ford, de 333 metros de eslora, mantenía el título de buque de guerra más grande del mundo. Pero China tiene otros planes.
El carguero zarpó el 22 de septiembre desde Ningbo-Zhoushan, en China, y llegó el pasado lunes al puerto británico de Felixstowe tras recorrer unas 7.500 millas náuticas (13.900 km).