La mujer, de 44 años, murió el miércoles y se pensó que se trató de algún problema de salud, pero la investigación de la Ertzaintza se inclina ahora por ver motivaciones de violencia machista.
El caso ha trascendido este lunes por las actuaciones que lleva a cabo el Juzgado número 2 de Barbastro, responsable de la instrucción. Inicialmente se sospechó de un suicidio, pero la investigación ha determinado que había indicios de homicidio doloso.
No existían denuncias previas, pero el presunto autor de los hechos sí tenía antecedentes por dos casos de denuncias de otras mujeres en los años 2011 y 2019 y en la Comunidad de Madrid.
Aquí nadie pide de más, porque el feminismo es sinónimo de igualdad real y estructural. Lo que ocurre es que quedan demasiadas lagunas y deudas pendientes que justifican que la lucha no decaiga. Quien no lo entienda, que lea.
Destacan estas fuentes que el abogado leyó en directo la denuncia, participó en un mesa de debate y respondió a numerosas preguntas sobre su contenido, a la vez que conectaban con Mouliáa.
Su expareja ha sido detenido como presunto autor del crimen. El cuerpo sin vida de la víctima muestra signos evidentes de estrangulamiento, según fuentes policiales.
La víctima mortal y expareja del arrestado estaba en el sistema VioGén y hace unos días se le hizo una valoración sobre la situación arrojando un "riesgo medio".
El presunto agresor y otras tres personas han sido arrestados. Según ha relatado la propia víctima al periódico local 'La opinión de Murcia', el hombre la sometía a "numerosas vejaciones y palizas por las cuales habría hasta perdido la visión de un ojo" y la mantenía maniatada mientras le propinaba palizas o la violaba.