Todas las veces que Elon Musk ha disparado contra España y su política en el 'salvaje oeste' de X
'Spoiler': el magnate tecnológico ya se había entrenado a conciencia contra otros líderes europeos, antes de cargar contra Pedro Sánchez.

En el "Salvaje Oeste de las redes sociales" han sido el sheriff, el dueño del salón y hasta el músico a la pianola los que han demostrado que es importante disparar primero, pero encarnados en una sola misma persona y haciéndolo imponiendo las reglas de su juego. El símil con el wéstern es de Pedro Sánchez en su discurso en Dubái en el que anunció que iba a prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Las balas, de nuevo, las puso el magnate Elon Musk, propietario de distintas multinacionales, entre ellas X -el antiguo Twitter-.
El hombre más rico del mundo volvió, ayer martes, a poner al mandatario español como blanco de sus ataques en su propia red social, pero elevando el tono empleando un término peyorativo con varios matices. 'Dirty Sánchez' vale tanto para nombrar a un villano del salvaje oeste como para describir una práctica sexual con categoría propia en páginas pornográficas y guiño racista.
"Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain ('El Sucio Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo de España')", afirmó Musk compartiendo un vídeo en el que el líder del Ejecutivo español anunciaba que la prohibición a menores iría acompañada de la responsabilidad penal de los directivos de las redes sociales por sus algoritmos. Y completando esa valoración, a renglón seguido, con el emoticono de unas heces sonrientes.
Musk, directivo de X, escogió comentar el fragmento de Sánchez que aludía a los directivos de las firmas y no a la propia prohibición a los menores de 16 años. En ese discurso del presidente de España hubo alusión directa a Elon Musk, al que le recordó que es un migrante sudafricano en EEUU, pero a pesar de esa condición, "ha utilizado su cuenta personal para amplificar desinformación", al tiempo que resolvió que "su poder y su influencia no nos deben dar miedo, porque nuestra determinación es mayor que su riqueza".
Pero afirmar que esta es la primera vez que Musk y Sánchez se enzarzan sería faltar a la verdad. Y en ese planteamiento, puede sustituirse a Sánchez por una buena lista de nombres de otros políticos o personalidades a los que el también CEO de Tesla o Space X pone como blanco o diana de la 'batalla cultural' de que la ultraderecha internacional presume. Estos son los principales ataques y choques de Musk con figuras como Irene Montero, pero también otros líderes europeos como el ex canciller federal Olaf Scholz o el premier británico Keir Starmer.
Musk vs Sánchez: bulos, un 'wow' y una réplica con 'punch line'
Los más de 200 millones de seguidores con los que cuenta Elon Musk en su cuenta de X se suman a un algoritmo que prima sus prolíficos y constantes mensajes y publicaciones compartidas. De hecho, este último formato es uno de sus favoritos para hacerse eco de bulos, mensajes de odio, teorías conspiranoicas -la del 'gran reemplazo' es una de sus habituales- o falsedades. El ejemplo está en la publicación que derivó en el primer choque con Pedro Sánchez.
Ni citó a Sánchez, ni publicó él su opinión. Musk, simplemente, compartió un mensaje acompañado de un sorpresivo -y probablemente sin peligros legales- "Wow". ¿Qué decía el mensaje compartido? Aludía a la noticia de la regularización masiva de medio millón de migrantes en España, pero planteándolo con la siguiente falacia: "España acaba de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales para derrotar a la extrema derecha". Sí, el bulo que ya había sido desmentido en España por activa y por pasiva y que incluso habían detallado la prensa de élite estadounidense, como The New York Times o The Washington Post.
"Ya ni siquiera es un secreto. Al legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales con el pretexto de derrotar a la ultraderecha, Pedro Sánchez se está quitando la máscara. Esto es ingeniería electoral", proseguía el tuit que le arrancó el "wow" a Elon Musk. Eso sí, Musk no respondió con sorpresa -ni sin ella- a los múltiples comentarios que le apuntaban que la regularización no da el derecho a voto en una elecciones generales.
Pero después hubo un segundo 'wow', el de una contestación inesperada que ya acumula 66.000 'me gusta'. Sánchez entró en la conversación muy fiel a su estilo dialéctico, con un breve pero contundente: "Mars can wait. Humanity can’t ('Marte puede esperar. La humanidad, no')". Tampoco le hizo falta pronunciar su nombre ni defenderse de una 'fake new' en toda regla.
Quizás por ese motivo, Musk entrase a todo trapo escalando en la retórica a la vez que se cargaba cualquier atisbo de elegancia en la oratoria, cargando contra el 'Dirty Sánchez' que le recordó que es otro migrante más de África en suelo estadounidense. La contestación de Sánchez también encendió a un habitual de la ultraderecha española en el feed de respuestas a Musk. Se coló una respuesta del eurodiputado de Vox Hermann Terstch, llamando "canalla" a Sánchez.
Cabe recordar que no siempre hubo malestar entre Sánchez y Musk, de hecho, pasado un tiempo del bromance que protagonizó el magnate con el presidente Donald Trump, el dueño de Tesla habló del potencial de España e Italia en materia de energías renovables -sorpresa, un punto de choque entre Musk y Trump- para abastecer de energía a todo el continente. Sánchez contestó, pero en positivo y con ofrecimiento a conocer el despliegue tecnológico de energía verde realizado en España.
"Ya estamos implementando el plan más ambicioso hacia un sistema energético eficiente y sostenible. Todos los sectores participan", le expuso Sánchez ante la propuesta de Musk de que "España debería construir un enorme parque solar". El mandatario español tampoco perdió la oportunidad de deslizar que "damos la bienvenida a los inversores en España".
Musk vs Irene Montero: la acusación de genocida se lleva un recordatorio del 'caso Epstein'
La regularización de migrantes en España ha sido un punto de fricción que ha llevado a Musk a enzarzarse también con otra conocida política de nuestro país. La eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, Irene Montero, se convirtió en objeto de múltiples críticas y ataques por un fragmento de un discurso en el que celebraba el acuerdo con el PSOE que dio vía libre al decreto para la regularización de migrantes.
En esa intervención, Montero hacía un juego de palabras o metáfora con la 'teoría del gran reemplazo', deseando que ese reemplazo fuera de personas trabajadoras, sea cual sea el color de su piel, sobre fachas, racistas y vividores. Concretamente, Montero dijo que "quiero pedirle a las personas migrantes y racializadas que, por favor, no nos dejen solas con tanto facha. Claro que sí queremos que voten. Hemos conseguido papeles, regularización y ahora vamos a por la nacionalidad y a cambiar la ley para que puedan votar".
Y, en ese momento, fue cuando aludió a la teoría que defiende la ultraderecha y supremacistas blanco: "Ojalá 'teoría del reemplazo', ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo. Reemplazo de fachas, de racistas, de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora del país, tengan el color de piel que tengan". Más allá de la arenga y los márgenes del discurso político, la derecha española no dudó en usar ese corte como arma arrojadiza. Pero la sorpresa fue que hasta Elon Musk se sumó.
Nuevamente, optó por la estrategia de comentar una publicación ajena a las suyas, concretamente la de una conocida militante de ultraderecha, que compartió las palabras de Irene Montero indicando que "esta mujer, que pide la sustitución de la gente blanca, está casada con un hombre blanco y tiene tres hijos blancos" y que "este nivel de traición, no sólo hacia su propio pueblo, sino hacia sus propios hijos, sólo puede calificarse de patología extrema o pura maldad, o ambas".
Musk opinó que "[Montero] está abogando por el genocidio" y que es "absolutamente despreciable". La que representa uno de los mayores activos político de la formación morada no dudó en responder, pero lo hizo con mayor dureza que Sánchez, también en inglés y fiel a su estilo mordaz. "Which day/night will be the wildest party on your island? ('¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje de tu isla?')", le espetó en el inicio de la respuesta.
No, no era una frase con doble sentido, era una cita. Son las propias palabras de Musk en un correo al pedófilo Jeffrey Epstein, una de las múltiples revelaciones en los millones de documentos que EEUU desclasificó sobre el pedófilo y sobre las que el tecnócrata lleva días tratando de defenderse. Tras ese primer dardo, Montero respondió a las acusaciones de que busca un genocidio y de que apoya una suerte de gran reemplazo, de nuevo, ironizando con esa teoría racista.
"Of course, decent people — who make up the majority of humanity — must replace you. Urgently. So that you stop raping, bombing, kidnapping children, and killing", ('Por supuesto, la gente decente —que constituye la mayoría de la humanidad— debe reemplazarte. Urgentemente. Para que dejes de violar, bombardear, secuestrar niños y matar'), espetó Montero.
Musk vs... ¿Europa?
¿Se puede sobreentender que Musk la ha tomado con la política española? Ni de lejos, pues el hombre más rico del mundo lleva varios años apretando en la Vieja Europa, a la que sitúa en la decadencia moral y acusa de abrir sus fronteras para una invasión de migrantes que sustituyan a la sociedad nativa. Nada nuevo y fuera de los parámetros del discurso de Vox o de cualquier otro partido ultra de corte europeo. De hecho, es el terreno en el que Musk más cómodo se siente a escala europea.
Ha dado un altavoz digital de miles de millones de personas a la líder de la ultraderechista Alternativa por Alemania, Alice Weidel, entrevistándola en un pódcast emitido en X. Ha apoyado y financiado también a los ultras de Nigel Farage, un UK Reform que ha dado pasos más allá del euroescepticismo y la racista campaña a favor del Brexit para abrazar postulados del movimiento MAGA ('Make America Great Again'). Eso le ha llevado a tener choques con otros líderes europeos.
Por ejemplo, ¿se acuerdan de cuándo Musk festejó los resultados de las elecciones que devolvieron a Trump a la Casa Blanca... con un gesto similar al saludo romano y con todas sus connotaciones fascistas? El por aquel entonces canciller federal Olaf Scholz aprovechó su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos para recordar que aunque la libertad de expresión impera en Europa y en Alemania, en su país están prohibidas las alusiones al nazismo.
Las palabras del mandatario socialdemócrata no gustaron a Musk, quien respondió con un juego de palabras que apunta a que lo de 'Dirty Sánchez' no era su primer día en Twitter. "Shame on Oaf Schitz! ('¡Vergüenza debería darte Oaf Schitz!')", replicó el magnate, jugando con el término 'oaf', torpe en inglés, y el apellido modificado para que fonéticamente se pareciese al término 'shit', es decir, mierda. El exmandatario germano llegó a usar el clásico lema "Don't feed the troll!" ('¡No alimentes al troll!') para dejar una respuesta velada.
