Marina Fernández, experta en protocolo, sobre qué esperar del palco de la final del Mundial: "No podemos pensar con inocencia"
No descarta que la FIFA ceda la presidencia a Trump para que se siente en el centro del palco: "Es una técnica protocolaria".

La final del Mundial de 2026 entre España y Argentina no solo será recordada por ser la última vez que Lionel Messi participe en una competición internacional o por ser la segunda vez que la selección española alcanza esta ronda. También lo será porque el palco del MetLife Stadium de Nueva York verá una tensión insólita. La foto del balcón de autoridades será "la foto del poder actual".
Así lo explica la directora de comunicación de la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos, Marina Fernández, que ha participado en el reportaje publicado en El HuffPost sobre cómo se decide quién se sentará dónde: hay sitios para todos, pero las grandes preguntas son junto a quién se sentarán dirigentes como Pedro Sánchez, Donald Trump, Zohran Mamdani o Felipe VI.
Lo cierto es que no hay una respuesta única, ya que en el mundo del protocolo no existe nada parecido a un estándar global o a una serie de normas. "Y menos en el mundo del protocolo deportivo", detalla la experta. Fernández ejemplifica en Naciones Unidas: "Ellos tienen sus propios criterios de protocolo: dónde se sienta cada país en la apertura de la Asamblea General, etc". "En la Unión Europea los criterios son diferentes", incide.
Pero el criterio más importante que suelen compartir los servicios de protocolo de todo el mundo es el más evidente. "La razón de ser del protocolo es que todo el mundo al que invitas a tu casa como anfitrión se sienta lo más a gusto posible", enfatiza la experta. "Y el mundo del protocolo deportivo es fascinante porque nos ofrece imágenes que fuera de contexto serían absolutamente impensables", abunda.
"Las ubicaciones protocolarias del palco del domingo van a reflejar el poder actual"
La directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos, Marina Fernández, se refiere a que en el mundo de los encuentros deportivos se encuentran imágenes institucionales que en otras circunstancias jamás se darían. Por ejemplo: "Recuerdo una final de la Copa del Rey con Iker Casillas sudado y en pantalón corto levantando la copa mientras Su Majestad el Rey le agarra de la pierna para que no se caiga".
Eso en otro contexto más formal e institucional sería inimaginable, como destaca Fernández. Pero que el protocolo deportivo tenga esas cosas "maravillosas" no puede llevar a equívocos. Hay mucho de geopolítica y de intereses nacionales a la hora de decidir quién se sienta dónde en un palco como el de la final del Mundial de 2026. "No podemos pensar con inocencia".
Marina Fernández es clara al respecto: "La foto del palco es una foto del poder en ese momento. Las ubicaciones protocolarias del palco del domingo van a reflejar el poder actual. Es verdad que por ejemplo los criterios más habituales suelen ser que un jefe de Estado va a ir siempre por delante de un jefe de Gobierno".
Por eso mismo cabe la posibilidad de que quienes acaben sentándose juntos sean Felipe VI como jefe de Estado de España y Donald Trump, como anfitrión. ¿Pero el anfitrión en una final del Mundial no sería Gianni Infantino, como presidente de la FIFA? Marina Fernández explica que también es una "técnica protocolaria" y "puede ocurrir" que esa presidencia se ceda.
"Sería raro pero estamos hablando de la foto del poder. Ahora mismo hay una negociación absolutamente leonina entre los servicios de protocolo de la FIFA y los servicios de protocolo de la Casa Blanca". "Se están batiendo el cobre porque entienden la importancia de quién se sienta dónde: depende del momento geopolítico, de los intereses de cada uno y del estilo del jefe de protocolo o del jefe del jefe de protocolo".
Estas negociaciones entre servicios de protocolo son encuentros "de muy alto nivel" y suelen ser "muy largas". Al final el jefe del jefe de protocolo suele ser el cargo electo o el mandatario de turno... y ahí también entra otro elemento a tener en cuenta en este mundo, más con nombres como Donald Trump de por medio: el ego. El domingo se saldrá de dudas cuando en la retransmisión se enfoque al palco de autoridades.
