"Nuestros resultados ponen de relieve la importancia de la responsabilidad ética respecto al bienestar de los crustáceos", ha destacado Lynne Sneddon, profesora de zoofisiología en la Universidad de Gotemburgo.
Hasta ahora, la prueba más habitual consistía en medir los niveles de melatonina en saliva o sangre cada 30 o 60 minutos bajo luz tenue durante la noche.