Nacida de un gesto de amor y en medio de la Primera Guerra Mundial, la marca es hoy ejemplo de negocio y eficiencia energética, pero también de legado tras más de un siglo de historia.
Algún secretario del gabinete de Trump se ha quejado por tener que quitarse sus zapatos para agradar al líder, que lleva meses siendo el mejor embajador de la marca.