María, joven de 32 años, deja ingeniería en Cáceres, va a Calcuta y su vida cambia por completo
"He conocido a muchos otros niños en circunstancias muy difíciles que me hacen pensar en lo mucho que merecen un hogar lleno de paz, cariño, educación y oportunidades, lo que cualquier niño del mundo debería tener".