Ángel, camarero en Palma: "Los clientes de fuera son más educados, dejan más propina y exigen más nivel"
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Ángel, camarero en Palma: "Los clientes de fuera son más educados, dejan más propina y exigen más nivel"

"Los españoles son muy de poner pegas, de marear…".

Un camarero, llevando dos platos.Getty Images

El debate sobre el turismo en Mallorca suele centrarse en la masificación, la vivienda o la presión sobre los servicios públicos. Sin embargo, detrás de ese modelo económico hay miles de trabajadores cuya experiencia diaria depende directamente del tipo de visitante con el que se encuentran.

Ángel es mallorquín, tiene 32 años y trabaja como camarero en el centro de Palma desde hace ya varios años. Según asegura el trabajador, la experiencia en hostelería depende totalmente "del tipo de cliente que se sienta en la mesa".

Tras pasar por varios restaurantes y cafeterías del centro de la ciudad, donde la mayoría de sus clientes han sido turistas, "especialmente suecos, alemanes y viajeros del norte de Europa", su conclusión es clara (y polémica).

"Los clientes de fuera son más educados y dejan más propina", afirma sin titubeos. Para él, no es una cuestión ideológica ni un tópico, sino el resultado de años sirviendo desayunos, comidas y cenas en plena temporada alta

"Cuanto más del norte, más fácil es trabajar"

Ángel asegura que el comportamiento del cliente cambia mucho según su procedencia. "Cuanto más del norte son los clientes, más fácil es trabajar con ellos", explica, convencido de que hay diferencias claras según la procedencia en la forma de relacionarse con el personal.

Según relata, muchos turistas del norte de Europa destacan por su trato correcto y por valorar el trabajo del camarero. "Son extremadamente educados y dejan muy buenas propinas si lo haces bien", comenta, haciendo hincapié en que esa amabilidad también viene acompañada de exigencia.

"Piden un servicio de calidad, rapidez, que entiendas bien lo que quieren y que todo vaya bien", señala. Algo que para Ángel no es un problema: "Yo, personalmente, refiero eso a estar discutiendo por tonterías".

"Los españoles son más de marear"

Frente a esa experiencia, Ángel cree que con parte del cliente nacional el trato puede ser más complejo. "Los españoles son muy de poner pegas, de marear… aunque es verdad que también son más divertidos", reconoce entre risas.

Explica que, en jornadas largas y con mucho volumen de trabajo, ciertos comportamientos pesan más. "Al final nosotros estamos cansados, estamos trabajando, hace calor y hay un enorme volumen de trabajo. Si una mesa te complica todo por detalles, se nota muchísimo", afirma.

Aun así, no lo plantea como un ataque general. "También hay españoles encantadores y extranjeros muy difíciles. Pero si hablo en líneas generales, mi experiencia es esa", puntualiza.

Turismo criticado, pero rentable En plena discusión social sobre los límites del turismo, Ángel admite que su visión no coincide con la de muchos residentes. "Sé que la gente se queja mucho del auge del turismo, pero a mí me gusta trabajar con ellos", sostiene.

La razón principal es económica. "En mi caso, mi salario es más alto en establecimientos donde la mayoría de clientes son extranjeros", explica. Según cuenta, esos locales facturan más y eso repercute en mejores condiciones laborales.

"Si el restaurante factura más dinero, normalmente pagan mejor, que es lo justo", sentencia. Una frase que resume la contradicción balear: un modelo turístico criticado por muchos vecinos, pero del que dependen miles de nóminas.

Precios pensados para otro bolsillo

Ángel también reconoce una realidad incómoda para muchos residentes: gran parte de la oferta hostelera está diseñada para el visitante extranjero. "Nuestros precios están pensados para su bolsillo", afirma con total claridad. Eso significa que muchos locales del centro resultan cada vez menos accesibles para quien cobra un salario medio en la isla. "Hay sitios donde un mallorquín no se plantea sentarse salvo en una ocasión especial", comenta.

La consecuencia es evidente; mientras el turista consume con naturalidad, parte de la población local siente que determinados espacios ya no le pertenecen, lo que hace que crezca el sentimiento de frustración, desconexión y pérdida de identidad entre los locales.

El idioma como filtro laboral

Trabajar en esos establecimientos mejor pagados también tiene condiciones. "Te exigen muy buen nivel de inglés para tener esos sueldos", reconoce Ángel. En Palma ya no basta con experiencia, la capacidad de atender a un cliente internacional se ha convertido en una llave laboral.

"Todavía en Mallorca no todo el mundo en hostelería tiene ese nivel", expone el camarero. Para muchos trabajadores del sector, eso marca una diferencia importante entre empleos precarios y puestos con mejores ingresos.

Ángel lo resume con crudeza y realismo: "El turismo tiene muchos problemas, claro que sí; pero para quienes vivimos de esto, también es una oportunidad. El debate está en cómo repartir mejor lo que genera".

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Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

Sobre qué temas escribo

Virales es una sección flexible y muy libre, donde prácticamente todo tiene cabida.



Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

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