Entomólogos descubren por qué hay colmenas que no colapsan cuando muere la reina: hay avispas 'burócratas' que se encargan del día a día
El hallazgo cuestiona la idea de que las sociedades cooperativas deban depender de sistemas de sucesión ordenados y basados en reglas para poder vivir en armonía.
Cuando la pérdida de una avispa reina desencadena una lucha de poder y una agitación social, las colonias pueden sobrevivir a la conmoción gracias a la ayuda de avispas auxiliares que compensan su ausencia. Así lo ha revelado una investigación, realizada por científica de el University College de Londres (UCL) que ha sido publicada en la revista especializada Animal Behaviour.
Las conclusiones señalan que incluso en colonias donde la sucesión del liderazgo es violenta y caótica, existen avispas individuales que compensan la conmoción trabajando más en tareas esenciales. Y es que estos hallazgos cuestionan la idea de que las sociedades cooperativas deban depender de sistemas de sucesión ordenados y basados en reglas para mantenerse estables. Si bien a menudo se asume que la sucesión basada en la agresión es demasiado costosa para perdurar, el estudio demuestra que dichos sistemas pueden ser viables cuando los mecanismos compensatorios contrarrestan los costos del conflicto.
El estudio se centra en las sociedades cooperativas de avispas papeleras tropicales (Polistes canadensis), que se encuentran en el Caribe, donde muchos individuos viven juntos, pero la reproducción está controlada por una sola hembra dominante. Sin embargo, las demás obreras no son estériles y podrían asumir el rol de reproductoras si se produce un vacío de poder.
Para comprender cómo responden las colonias a la pérdida del liderazgo, los investigadores de la UCL eliminaron experimentalmente a las reinas de colonias ya establecidas. Lo que siguió supuso una alteración inmediata: las interacciones agresivas entre las hembras se intensificaron a medida que varias avispas competían por el dominio reproductivo, y las redes sociales habituales de la colonia se desmoronaron rápidamente. En lugar de una transferencia de poder sin contratiempos, la sucesión implicó un período de intenso conflicto en el que participaron muchos miembros del grupo.
A pesar de esta agitación, las colonias de avispas no colapsaron. En cambio, la estabilidad se mantuvo gracias a un grupo específico de individuos a los que los investigadores denominan "compensadores". Estos compensadores evitaron participar en conflictos agresivos y luchas de poder, y en su lugar aumentaron su inversión en tareas esenciales como la búsqueda de alimento y el cuidado de las crías. Al asegurar que el alimento siguiera llegando a las crías en desarrollo, ayudaron a mantener el funcionamiento social durante períodos de intensa agitación social.
Las avispas que intentaban compensar la situación no parecían ser biológicamente diferentes de las que participaban en la lucha, lo que, según los investigadores, sugiere que su comportamiento podría reflejar decisiones estratégicas más que roles fijos. Algunas avispas podrían ver el logro de la dominancia como su mejor oportunidad para la reproducción futura, mientras que otras buscan asegurar la supervivencia de la descendencia, generalmente compuesta por los hermanos de las obreras.
Owen Corbett, del Centro de Investigación sobre Biodiversidad y Medio Ambiente de la UCL y autor principal de este estudio ha señalado que “el conflicto después de la eliminación de la reina fue intenso, pero no fue toda la historia": "Mientras algunos individuos luchaban por el dominio, otros evitaban por completo el conflicto y, discretamente, se esforzaban por mantener la colonia en funcionamiento. La cooperación no desapareció; simplemente se redistribuyó", ha explicado.
Esta investigación ofrece una perspectiva única sobre una forma poco estudiada de sucesión reproductiva en avispas cooperativas tropicales. La mayoría de los estudios previos sobre colonias cooperativas se han centrado en especies de zonas templadas, como las de Europa o Norteamérica, que presentan jerarquías de dominancia muy ordenadas y reglas de sucesión predecibles. Este estudio, en cambio, examinó un sistema más caótico y agresivo en un grupo que ha recibido mucha menos atención, ampliando así la comprensión de las diversas maneras en que las sociedades animales pueden resolver conflictos de liderazgo.