No es ciencia ficción: científicos españoles descubren unas bacterias de una mina inundada que atrapan el 95% del uranio del agua y lo convierten en mineral sólido
Un avance que abre la puerta a nuevas formas de limpiar entornos contaminados.

Durante décadas, el uranio ha sido uno de los contaminantes más difíciles de controlar cuando llega al agua. Ahora, la solución podría estar en organismos tan diminutos como sorprendentes. Un equipo de científicos, con participación española, ha descubierto unas bacterias capaces de atrapar este metal radiactivo y convertirlo en un mineral sólido, un avance que abre la puerta a nuevas formas de limpiar entornos contaminados.
El descubrimiento es fruto de una investigación liderada por el Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf (HZDR) de Alemania en colaboración con la Universidad de Granada. El equipo identificó estos microorganismos en el agua de una antigua mina de uranio inundada y comprobó que son capaces de inmovilizar hasta el 95% del uranio disuelto, transformándolo en un compuesto mineral mucho más estable.
Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, apuntan a una posible herramienta para mejorar la descontaminación de aguas afectadas por la actividad minera. El hallazgo se produjo a partir del estudio del agua de la antigua mina de uranio Schlema-Alberoda, en el este de Alemania. Esta explotación quedó inundada tras su cierre en 1990 y desde entonces necesita un tratamiento continuo para evitar que los contaminantes alcancen ríos y acuíferos.
Un fenómeno replicado en laboratorio
A pesar de ese entorno extremo, con poco oxígeno y abundancia de metales pesados, los científicos encontraron una comunidad de microorganismos perfectamente adaptada a esas condiciones. Para comprobar su potencial, reprodujeron en el laboratorio las condiciones de la mina y añadieron glicerol como fuente de alimento para las bacterias. De esta forma, los microorganismos comenzaron a modificar químicamente el uranio presente en el agua mediante un proceso que hasta ahora no se había observado con tanto nivel de detalle.
Las bacterias lograron llevar el uranio a un estado químico muy poco habitual, conocido como uranio pentavalente o U(V), normalmente considerado inestable. Sin embargo, en este caso permaneció el tiempo suficiente para combinarse con hierro y oxígeno y formar el compuesto mineral FeU(V)O₄, mucho menos móvil y con menor capacidad para propagarse por el agua subterránea. Los experimentos se extendieron durante 130 días.
El agua, inicialmente amarillenta por la presencia del metal disuelto, fue aclarándose a medida que aparecía un sedimento negro en el fondo de los recipientes. Al finalizar el proceso, los análisis mostraron que únicamente permanecía disuelto alrededor del 5% del uranio inicial. Las imágenes obtenidas mediante microscopía revelaron además que diminutas partículas de uranio se acumulaban alrededor de las membranas celulares de las bacterias, una prueba de que estos microorganismos participan en la formación del nuevo mineral.
Aunque todavía queda camino antes de aplicar esta técnica a gran escala, los investigadores creen que este mecanismo biológico podría complementar los sistemas actuales de descontaminación de aguas afectadas por la minería o por residuos radiactivos. Eso sí, advierten que cada emplazamiento presenta unas condiciones químicas y geológicas distintas, por lo que será necesario evaluar cada caso de forma individual.
