11.300 millones quemados en Irán en una semana... y el secretario de Guerra, a langosta y cangrejo
El Pentágono hace balance de sus gastos en la primera semana de operación Furia Épica en la República Islámica, justo cuando se conoce que su jefe, Pete Hegseth, gastó millones en comilonas en el último mes fiscal.
El ataque de Estados Unidos e Israel cumple 13 días y el presidente norteamericano, Donald Trump, sostiene que la contienda "está ganada". Aunque no especifica cuáles de sus objetivos se están ya cumpliendo ni cuál será, a la postre, su meta final, se muestra eufórico, después de que sus Fuerzas Armadas hayan alcanzado más de 5.500 dianas.
Eso tiene un coste, más allá de los muertos (al menos 1.332 civiles), de la destrucción o de la subida de precios por el estrangulamiento del estrecho de Ormuz. En dólares, se estima que el Pentágono gastó sólo en la primera semana de operación Furia Épica un total de 11.300 millones de dólares, según ha publicado la agencia Associated Press con fuentes internas.
El Departamento de Defensa, rebautizado como de Guerra por el mandatario republicano, proporcionó esa estimación al Congreso en una sesión informativa a principios de esta semana, añade este medio, que detalla que sólo en el primer fin de semana, los días 28 de febrero y 1 de marzo, se emplearon 5.000 millones de dólares en municiones.
El independiente Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, en inglés) publicó la semana pasada un análisis en el que calculaba que Estados Unidos había gastado al menos 3.700 millones de dólares en las primeras 100 horas de su guerra contra Irán, es decir, en los primeros cuatro días.
La estimación de ese costo se produce mientras la Administración Trump determina cuánto solicitará al Congreso en un proyecto de ley de financiación suplementaria para cubrir el creciente coste del conflicto. El subcomité de asignaciones desempeñará un papel decisivo en la elaboración de dicha legislación, aunque el proceso de petición "parece haberse enfriado, por ahora", dice AP, que da como margen al menos este mes, según le explican desde el Partido Republicano.
El neoyorquino no pidió permiso a las Cámaras del país (de Representantes y Senado) para su intervención en Oriente Medio, violando así la constitución. Los ataques israelíes y estadounidenses han matado al menos a 1.332 personas en Irán (según han explicado esta noche sus embajadores en la ONU). Otras 13 personas han muerto en Israel y seis en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), mientras que 570 personas han fallecido en el Líbano, según la oficina del primer ministro libanés. Siete militares estadounidenses han caído en la guerra y 140 más han resultado heridos.
Comparación llamativa
Aún no está claro cuánto durará la guerra. El presidente Trump lo mismo afirma que terminará "muy pronto", mientras que su secretario de Defensa, Pete Hegseth, insiste en que lo visto es sólo "el comienzo". Todo a la vez. "Creo que se podrían decir ambas cosas", sostiene Trump, como si no fuera contradictorio.
Mientras el mundo espera acontecimientos, la filtración del gasto de la guerra coincide con una revelación llamativa sobre Hegseth, precisamente, que hablan de una vida de lujo cuando el país está gastando lo no previsto y lo no prometido, además, cuando Trump decía en campaña que no habría ni una guerra más. Y es que el Pentágono, al parecer, gastó millones de dólares en comida de lujo, productos electrónicos de consumo particular y otras compras discrecionales en el último mes del último año fiscal, según el último análisis del organismo de control del gasto gubernamental Open the Books.
Tal y como ha adelantado Newsweek, el informe encontró que el Departamento de Defensa quemó 93.400 millones de dólares en subvenciones y contratos en septiembre de 2025, el total más grande en un único mes jamás registrado por cualquier agencia federal. De ellos, 50.100 millones de dólares se gastaron en los últimos cinco días hábiles del año fiscal, un ritmo que se describe como "inigualable" en la historia del gasto federal.
Open the Books detalla que el gasto de Defensa incluyó millones de dólares en compras de mariscos, carnes y alta tecnología, que el grupo criticó como prioridades fuera de lugar en medio de crecientes tensiones de seguridad global. Por ejemplo, se abonaron dos millones de dólares en cangrejo real de Alaska y 6,9 millones en cola de langosta apenas en ese septiembre de 2025. Ese mismo mes, también se gastaron 15,1 millones de dólares en filetes de costilla, además de en la compra de salmón y otros alimentos de postín, 124.000 dólares en máquinas de helados y 26.000 más en mesas específicas para preparar sushi.
Más: Hegseth gastó casi 100.000 dólares en un piano de cola Steinway & Sons para amueblar la residencia del jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea y otros 5,3 millones de dólares se gastaron en dispositivos Apple, incluyendo iPads nuevos. Hay dinero para fruteros o sillones reclinables de alta gama (del fabricante de muebles Herman Miller). El informe señala que la agencia gastó más dinero en muebles en 2025 que el sumado desde 2014.
Como secretario de Defensa, el expresentador de la cadena Fox ha enfatizado públicamente la necesidad de reorientar el departamento hacia las prioridades fundamentales de defensa y la preparación militar. Sin embargo, los datos de la plataforma revelan que el gasto del Pentágono a fin de año reflejó algo muy diferente. Toda la Administración entró prometiendo atarse el cinturón y acabar con gastos superfluos, para lo que incluso puso en marcha el Departamento de Eficiencia Gubernamental, que temporalmente comandó el empresario Elon Musk.
"Trump ha pedido que el presupuesto del Departamento de Defensa aumente de 1 billón a 1,5 billones de dólares para 2027, lo que haría aún más inviable un presupuesto equilibrado. Antes de comprometerse con un aumento de financiación tan drástico, el Congreso debería considerar permitir que el Departamento de Defensa transfiera parte de su presupuesto al año siguiente en lugar de malgastar dinero en mariscos y pianos cada septiembre", concluyen los autores del balance.
Open the Books insta al Congreso a reconsiderar el plazo de un año que rige la mayor parte del gasto federal, argumentando que fomenta compras desmedidas al final de cada año fiscal. El Pentágono no ha hecho comentarios públicos sobre esta filtración.