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Acuerdo-marco entre EEUU e Irán: lo que sí, lo que no y las diferencias con Obama

Acuerdo-marco entre EEUU e Irán: lo que sí, lo que no y las diferencias con Obama

Las dos partes el litigio han firmado anticipadamente el pacto que les permite acabar la guerra, reabrir Ormuz e iniciar un proceso negociador, centrado sobre todo en el programa nuclear de los ayatolás. Trump prometió "el mejor" acuerdo. ¿Lo es?

El actual presidente de EEUU, Donald Trump; el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, y el expresidente norteamericano, Barack Obama, en imágenes de archivo.
El actual presidente de EEUU, Donald Trump; el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, y el expresidente norteamericano, Barack Obama, en imágenes de archivo.Getty Images / Youtube

La cita era mañana, en Suiza, pero la firma del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán se ha adelantado. Con nocturnidad y en formato digital, las dos partes han puesto fin esta madrugada a la contienda iniciada por los norteamericanos, con su aliado Israel, el pasado 28 de febrero, que ha dejado unos 3.700 muertos, 26.000 heridos, 14 países del golfo Pérsico alcanzados por proyectiles y el comercio por el crucial paso de Ormuz bloqueado durante más de cien días. 

Ahora es el momento del balance, de aclarar qué entra y que no entra en el marco, apenas un esbozo de lo por venir. El acuerdo, de 14 puntos y que tiene la forma de un Memorando de Entendimiento, establece como base que Irán nunca tendrá armas nucleares y compromete un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo del país, aunque EEUU no está obligado a contribuir a ello.

En El HuffPost hacemos repaso de lo cerrado hasta ahora, a lo que ya está en vigor y lo queda por afinar, y lo comparamos con el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), firmado en 2015 por Irán con EEUU, China, Rusia, las grandes potencias europeas y la ONU de valedor. Aquel fue el gran logro para impedir que Teherán lograse armas atómicas, pero el presidente norteamericano, Donald Trump, lo abandonó pasados tres años, acusando a la República Islámica de patrocinar el "terrorismo internacional" e impedir las inspecciones. El republicano lleva años prometiendo que forzará a los clérigos a firmar "el mejor" de los acuerdos. ¿Este lo es?

El contenido de los famosos 14 puntos

Washington y Teherán han pactado una calma inicial para, de seguido, entrar en los asuntos más espinosos y que están en la base de la contienda, como el programa nuclear del régimen islámico. La Casa Blanca ha descrito el acuerdo como "basado en el desempeño", del que su adversario sólo se beneficiará si cumple con sus compromisos. En condicional, pues. 

  • Alto el fuego en todos los frentes: El primer párrafo del acuerdo señala que Estados Unidos, Irán y sus aliados declararán la terminación "inmediata y permanente" de las operaciones militares en "todos los frentes", incluido el Líbano. Desde la perspectiva estadounidense, a Trump le preocupa cada vez más que las operaciones militares israelíes contra Hezbolá puedan echar por tierra el acuerdo con Irán. Por su parte, Teherán ha declarado repetidamente que esperaba que el Líbano estuviera incluido en la tregua. Cualquier continuación de las operaciones militares israelíes en el Líbano constituiría una "violación del acuerdo" y "se tomarán las medidas necesarias", declaró el miércoles un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. El pacto señala que "a partir de ahora" ninguna de las partes iniciará operaciones militares ni se amenazará mutuamente, y garantizará "la integridad territorial y la soberanía" del Líbano. El acuerdo final conducirá a la "terminación" definitiva del conflicto, según indica el documento. No está claro cómo reaccionará Israel ante este punto.
  • Respeto: El texto del documento -leído anoche íntegramente a los periodistas en una llamada con funcionarios estadounidenses y reproducido por la BBC o el New York Times-, señala que las partes "respetarán la soberanía y la integridad territorial del otro". Igualmente, se abstendrán de interferir en los asuntos internos de cada cual. Que esto esté negro sobre blanco es una decepción para los miles de iraníes que en diciembre y enero salieron a la calle en las mayores protestas contra el régimen en tres años. Primero pedían soluciones económicas, pero pronto la corriente reclamaba, también, libertades y derechos. Trump prometió a esos críticos iraníes que "la ayuda está en camino". Lo que llegaron fueron bombardeos que anularon las manifestaciones por seguridad. 
  • 60 días prorrogables: Según el tercer punto del documento, los firmantes se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo final en un "máximo" de 60 días. Ese plazo podría prorrogarse de mutuo acuerdo. La cuenta atrás ya ha comenzado, pues. Trump firmó el documento anoche, durante una cena posterior a la cumbre del G7 en el Palacio de Versalles, en Francia. Lo propio ha hecho el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, de forma digital, desde Teherán. No se ha explicado por qué él y no el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamanei. Había una ceremonia formal de firma en Ginebra, pero ahora no está claro si dicha ceremonia se llevará a cabo y quién asistiría, de tener lugar. 
  • Fin al bloqueo: EEUU comienza ya a levantar el bloqueo naval y "cualquier perturbación o impedimento" que se haya impuesto en los puertos iraníes. El bloqueo finalizará por completo en 30 días. En este mes, el número de buques que Washington permita transitar por los puertos iraníes será proporcional al tráfico que Irán esté restableciendo en el estrecho de Ormuz. En un plazo de 30 días tras la firma del acuerdo definitivo, EEUU también se ha comprometido a retirar las fuerzas estadounidenses. El ejército estadounidense volverá a la postura y los recursos que tenía antes de que comenzaran las hostilidades: hay unos 40.000 uniformados en Oriente Medio de forma habitual, en tiempos de paz.
  • Estrecho de Ormuz: Irán "tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible", para permitir el paso seguro de buques comerciales a través del estrecho de Ormuz, sin coste alguno. Este ha sido un objetivo importante de Washington desde que comenzó la guerra y se cerró Ormuz, lo que provocó un aumento vertiginoso de los precios mundiales del petróleo. En las últimas horas, el propio Trump ha reconocido que este bloqueo y esta inflación han sido claves en su cesión final a un acuerdo, aunque los flecos esenciales estén sin cortar. El tráfico comenzará a fluir "inmediatamente", teniendo en cuenta la necesidad de eliminar los "obstáculos" técnicos y militares y llevar a cabo operaciones de desminado, sostiene el texto. En una rueda de prensa anterior, ayer, los funcionarios de EEUU intentaron dejar claro en repetidas ocasiones que los buques no tendrían que pagar nada por transitar por Ormuz. A largo plazo, Irán trabajará con Omán y otros estados del Golfo para establecer un acuerdo "más amplio" sobre cómo gestionar el estrecho. EEUU cree que Irán hará valer sus derechos "de forma agresiva", pero que los estados de la región "jamás" aceptarían un futuro en el que exista un sistema de peaje, como los religiosos habían planteado en momentos de mayor tensión. 
Unos buques, parados en el estrecho de Ormuz, cerca de la playa de Bandar Abbas (Irán), en la que se bañan varias familias, el 17 de junio de 2026.
Unos buques, parados en el estrecho de Ormuz, cerca de la playa de Bandar Abbas (Irán), en la que se bañan varias familias, el 17 de junio de 2026.Amirhosein Khorgooi / ISNA / via WANA (West Asia News Agency) vía Reuters
  • Dinero para reconstrucción: EEUU y sus socios regionales elaborarán un "plan definitivo y mutuamente acordado" por un valor de al menos 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo de Irán. El mecanismo definitivo se acordará en 60 días. Todas las licencias, exenciones y permisos serán otorgados por la Casa Blanca. Sin embargo, esto no significa que EEUU vaya a participar financieramente, algo que tanto Trump como su número 2, JD Vance, han remarcado estos días. EEUU no está obligado a pagar "ni un centavo" a Irán ni a contribuir al fondo, insistió anoche el funcionario que dio lectura al memorando. Como ejemplo hipotético, dijo que si Irán "se comporta bien", las autoridades emiratíes podrían construir una central eléctrica en Irán, con probación trumpista. 
  • Sanciones fuera: Washington pondrá fin a todas las sanciones económicas contra Irán, incluidas las contempladas en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las implementadas unilateralmente por EEUU. Sin embargo, el cronograma de aplicación no está claro. El documento señala que el calendario se acordará como parte del acuerdo final pero que ambas partes reconocen su intención de abordar la cuestión "de inmediato" en negociaciones posteriores. Irán se ha visto gravemente afectado por las sanciones y la Operación Furia Económica ha intentado aislar a Teherán del sistema financiero mundial, causándole, claro, un enorme daño con los propios bombardeos. 
  • Irán no nuclear: Es el centro del relato para EEUU: Irán ha accedido a no adquirir ni comprar armas nucleares. Ambas partes han acordado gestionar el uranio enriquecido que Teherán ya posee, de paso, unos 450 kilos al 60%, una base a la que, sostiene Washington, no le faltaba mucho para llegar al 90% que se necesita para crear un arma atómica, afirmación que contrasta con el discurso repetido de los clérigos de que sus investigaciones tienen un fin puramente civil (como energético o médico) y no militar. El método para gestionar el material no está claro y ya había sido objeto de polémica en el debate diplomático, pero se ha aparcado por el bien mayor del alto el fuego. El documento señala que el mecanismo "será acordado mutuamente" en conversaciones posteriores, pero que, como mínimo, se "reducirá su concentración" in situ bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El alto funcionario estadounidense lo describió como un "estándar mínimo" y una "gran victoria" para su país. Trump ha dicho que impedir que Irán tuviera un arma nuclear era el "99%" de lo que pretendía al lanzar la Operación Furia Épica a principios de este año. El levantamiento de las sanciones especificado en el punto 7 está vinculado al cumplimiento por parte de Irán del punto 8.
  • "Status quo": Las dos partes siguientes del acuerdo especifican que Estados Unidos e Irán aceptan mantener el "statu quo" de su programa nuclear mientras tanto, hasta que se pueda abordar el problema del uranio enriquecido. En la práctica, esto significa que Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones. Mientras tanto, concederá exenciones para la exportación de petróleo, productos derivados del petróleo y otros servicios asociados, como transacciones bancarias y transporte.
  • Dinero congelado: Este punto ha supuesto un importante impedimento para las negociaciones. Irán llevaba tiempo insistiendo en que se liberaran sus activos congelados, lo que supondría otro salvavidas económico para el país. El undécimo punto del documento señala que EEUU "se compromete a poner a disposición en su totalidad los fondos congelados o restringidos" una vez firmado el Memorando de Entendimiento y que los procedimientos se acordarán durante las negociaciones. Algunos activos serán liberados mientras continúan las conversaciones posteriores al memorando de entendimiento, para recompensar a Irán cuando cumpla con aspectos del acuerdo, como comenzar a gestionar su uranio altamente enriquecido. Esto se ha dicho de palabra, no en el documento. 
  • Seguimiento y negociaciones finales: Los últimos puntos del texto detallan la logística de cómo se desarrollará el acuerdo. Según se informa, EEUU e Irán establecerán un "mecanismo" para supervisar la implementación del memorando de entendimiento y el cumplimiento de un futuro acuerdo mayor y más preciso, aunque no está claro cómo se concretará esto en la práctica. Una vez firmado el memorando y comenzada su implementación, las partes iniciarán negociaciones para un acuerdo final. Sin fecha ni sede, por ahora. Por último, se estipula que el acuerdo final será ratificado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.
Banderas iraníes ondean en un edificio de un complejo residencial en el sureste de Teherán, gravemente dañado por un ataque de Israel y EEUU, el 5 de marzo de 2026.
Banderas iraníes ondean en un edificio de un complejo residencial en el sureste de Teherán, gravemente dañado por un ataque de Israel y EEUU, el 5 de marzo de 2026.Kaveh Kazemi / Getty Images

¿Lo mejor del mundo mundial?

Aquí estamos de nuevo, ocho años después de que Irán firmase con Occidente un pacto garantista sobre sus intenciones nucleares, uno de los mayores hitos de la diplomacia mundial en décadas. En estos años, tras la salida de EEUU ordenada por Trump, todo ha sido descomposición: Teherán, con el tiempo, ya no se daba por aludido por el articulado y empezó a impedir las visitas e inspecciones del OIEA y a enriquecer uranio por encima de lo que se entiende como suficiente para un fin civil (del 3 al 5% en energía; del 20% en ciencia y medicina). 

Ahora, la Administración de Trump defiende que el nuevo marco es "muy superior" a aquel que logró Barack Obama, el presidente demócrata, y que siempre mantendrá firme sobre la mesa la opción militar -según declaró el secretario de Defensa, Pete Hegseth-. Sus críticos, sin embargo, ya cuestionan las concesiones inmediatas otorgadas a la república islámica. 

La primera diferencia que se detecta entre el acuerdo de 2015 y el de 2026 tiene que ver con la duración, de lo temporal a lo definitivo. El PAIC (o JCPOA, siglas en inglés de Joint Comprehensive Plan of Action) era un tratado de alcance total, con cientos de páginas repleto de tecnicismos. En cambio, el documento actual es un marco conceptual de 14 puntos que extiende el alto el fuego tras el conflicto armado entre ambos países y sienta las bases para futuras negociaciones técnicas. Los detalles complejos sobre el destino del programa nuclear iraní se definirán en los próximos dos meses. Ya se verán. Lo de entonces estaba todo atado y bien atado. 

Ambos textos prohíben explícitamente que Irán obtenga armas nucleares, eso es cierto. Sin embargo, la realidad sobre el terreno ha cambiado drásticamente: en 2015, el uranio de Irán tenía niveles bajos de enriquecimiento, compatibles con el uso civil reivindicado por Teherán. Aquel pacto fue una garantía de que no iría a más. Hoy, el país posee material enriquecido al 60%, los 450 kilos citados (son datos de la ONU), un umbral muy cercano al grado militar. El tiempo perdido no se recupera y ahora se añade el problema de qué hacer con ese material: durante la guerra se ha especulado incluso con una incursión rauda de especialistas norteamericanos para neutralizarlo sobre el terreno o sacarlo del país para hacer lo propio. La opción de darlo a un tercero y que éste se encargue de neutralizarlo no ha fructificado. Rusia se ofreció a ello. 

El entonces presidente electo de EEUU, Donald Trump, y el ya expresidente Barack Obama llegan a la ceremonia de investidura del republicano en el Capitolio, el 20 de enero de 2017.
El entonces presidente electo de EEUU, Donald Trump, y el ya expresidente Barack Obama llegan a la ceremonia de investidura del republicano en el Capitolio, el 20 de enero de 2017.J. Scott Applewhite / Pool / AP / Anadolu Agency / Getty Images

El pacto de Obama -aunque más bien habría que decir de su secretario de Estado, John Kerry- impuso un tope estricto de enriquecimiento del 3,67% durante 15 años, limitó el número de centrifugadoras y confinó las operaciones a la planta de Natanz. Todo eso quedó en papel mojado cuando Trump se salió de lo pactado, en 2018, al poco de llegar al Despacho Oval. La diferencia de niveles es sensible. Ahora, además, el memorando de Trump no menciona límites a las centrifugadoras ni fija cifras específicas. Sí establece como estándar mínimo el "mezclado a la baja" (downblending) del uranio en el lugar bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. 

Trump ha restado urgencia al peligro actual argumentando que la mayor parte del material al 60% quedó sepultado bajo los escombros tras los bombardeos estadounidenses del año pasado, durante la Guerra de los 12 días. Sin embargo, Washington no ha aportado pruebas de ello, como tampoco lo hizo para apuntalar su afirmación de que el programa atómico de Irán había quedado desarbolado. Los informes posteriores de la CIA, de hecho, lo desmintieron. Hoy por hoy, sólo la República Islámica sabe dónde está ese material y en qué estado. 

Ahora, además, EEUU abre la puerta a que Irán mantenga un programa nuclear civil para generar electricidad. Eso va en contra de lo que quiere Israel, que aboga por la eliminación total del programa iraní, para cualquier uso. 

Las llamadas "cláusulas de expiración" también marcan diferencias. Uno de los argumentos con los que Trump justificó la salida del acuerdo, en su primer mandato, fue la existencia de cláusulas que expiraban a los 10 y 15 años, lo que supuestamente le daba poco margen a EEUU y dejaba el futuro abierto para más avances iraníes. El nuevo memorando directamente carece de estas fechas límite. Fuentes gubernamentales citadas por la CBS señalan que el republicano busca restricciones permanentes para que Irán sólo pueda enriquecer uranio con fines no militares "para siempre", exigiendo además una suspensión total de las actividades de enriquecimiento durante un periodo de 15 a 20 años. Todo eso es ciento volando ahora mismo. 

El acuerdo de 2015 fue un esfuerzo multilateral en el que participaron potencias como China, Rusia, el Reino Unido y Alemania, levantando las sanciones de forma escalonada tras la verificación del OIEA. El nuevo memorando es estrictamente bilateral entre Washington y Teherán. Ahí tenemos dos diferencias radicales: la primera, la implicación mundial en aquel convenio, una apuesta planetaria por calmar un potencial problema; la segunda, cómo se abordaba la retirada del castigo, que no sólo impone Washington. 

Los representantes de la ONU, la UE, Irán, EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania, el 14 de julio de 2015, en Viena, posando tras la firma del acuerdo nuclear iraní.
Los representantes de la ONU, la UE, Irán, EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania, el 14 de julio de 2015, en Viena, posando tras la firma del acuerdo nuclear iraní.Hasan Tosun / Anadolu Agency / Getty Images

El memorando firmado anoche otorga a Irán exenciones inmediatas para la exportación de petróleo y productos derivados. Sin esperas. Esta medida ha provocado la reacción de la exembajadora ante la ONU, Nikki Haley, que ha criticado la decisión en redes sociales señalando que "si esto es cierto, Irán gana". No es una más: es una republicana que le peleó la candidatura a Trump y una enorme conocedora de lo que se ha estado peleando en la organización internacional por el tema iraní.

El Gobierno estadounidense se aferra a su promesa ante la opinión pública de que se vayan a desbloquear de inmediato miles de millones de dólares en activos congelados, insistiendo en que el aliciente económico completo llegará únicamente cuando cumplan sus obligaciones. El PAIC demócrata no contemplaba fondos directos de desarrollo, como los 300.000 millones que Washington insiste en que pagará otro. Ni se había bombardeado un país, atacando infraestructuras civiles esenciales como puentes o desaladoras, ni las sanciones entonces eran las que son hoy, con el daño que eso conlleva.

Al igual que ocurrió en 2015, el nuevo memorando ha dejado fuera de la mesa de negociación nuclear dos de los temas más espinosos de la región: los misiles balísticos, especialmente los de medio y largo alcance, y la financiación de grupos considerados terroristas por EEUU, como Hamás, Hezbolá y los hutíes, todos ellos aliados de Irán. Este doble olvido, intencionado para que todo lo demás avanzase, genera un enfado inmenso en Tel Aviv. 

Trump incluso ha restado ahora importancia a la producción de misiles convencionales de Irán, calificándolo de "aceptable" si se mantiene en una "proporción relativa" respecto a los arsenales de vecinos como Arabia Saudí o Qatar, pese a que al inicio de la guerra decía que tenían potencial e intención de lanzar los proyectiles incluso contra suelo norteamericano. Para abordar el dinero que llega al Eje de Resistencia y cuestiones no nucleares, la Casa Blanca adelantó que buscará un "esfuerzo paralelo" en cooperación con las naciones del golfo Pérsico. A saber qué le pide y qué dan, porque estas naciones están agotadas tras haber pagado el conflicto con sangre de sus nacionales, en moneda local por los daños causados y, sobre todo, con la imagen de quietud y prosperidad rota. 

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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