Sólo cinco días de calma: Irán golpea una base de EEUU en Jordania, mientras Riad y Washington atacan a sus aliados en Irak
La Casa Blanca asegura haber frustrado la embestida con misiles y acusa a Teherán de socavar la estabilidad regional justo cuando el presidente Trump había sugerido la existencia de conversaciones entre ambas potencias.

La delicada arquitectura de seguridad en Oriente Medio se encuentra otra vez desestabilizada. Tras cinco días de calma, un tiempo que se suponía que Estados Unidos e Irán estaban empleando en acercarse y hablar, esta madrugada ha vuelto la violencia cruzada, de alta intensidad. En el episodio más grave registrado en las últimas horas, la Guardia Revolucionaria Islámica iraní ha reivindicado públicamente la autoría de un ataque masivo con misiles balísticos contra una base aérea de las Fuerzas Armadas norteamericanas y su centro de mando estratégico en Jordania. Pero es que Washington, con su aliado saudí, ha golpeado también a grupos aliados de Teherán en Irak, parte de los llamados proxies. Un no parar.
El anuncio de la andanada iraní, realizado a través de los medios estatales, señala que las unidades militares pertenecientes a la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria fueron las encargadas de ejecutar el lanzamiento de múltiples proyectiles balísticos de largo alcance. De acuerdo con la versión proporcionada por el régimen teocrático, esta acción constituye una represalia militar directa e inevitable ante lo que calificaron como "acciones agresivas e ilegales" cometidas por el Ejército estadounidense en contra de la soberanía, la seguridad y los intereses nacionales del pueblo iraní.
Por su parte, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la detección del ataque, informando que sus sistemas avanzados de defensa antiaérea y antimisiles lograron neutralizar y frustrar lo que describieron como un intento de embestida sorpresa con misiles balísticos lanzados directamente desde el territorio de la República Islámica.
Aunque el Pentágono aún se encuentra evaluando los daños materiales en el perímetro de la instalación militar señalada, los primeros reportes no dan cuenta de víctimas mortales entre los contingentes del personal militar norteamericano o jordano desplegados en la zona, informa AP.
El mensaje de Teherán: "la resistencia continuará"
A través de una declaración oficial divulgada por la agencia gubernamental Fars, el alto mando militar de la Guardia Revolucionaria Islámica ha sido enfático en la justificación de sus operaciones, advirtiendo de que el fuego no cesará mientras la Casa Blanca mantenga la presión y el despliegue de sus unidades de combate en las inmediaciones del golfo Pérsico.
"Los valientes guerreros de la Fuerza Aeroespacial de la IRGC atacaron la base aérea y el Centro de Mando Central del Ejército de Estados Unidos en Jordania con varios misiles balísticos de alta precisión", reza el comunicado del cuerpo castrense iraní. Añade que sus acciones responden estrictamente a la doctrina de legítima defensa frente a las injerencias extranjeras.
El texto subrayaba asimismo una advertencia directa hacia los líderes políticos y comandantes militares en Washington: "Mientras continúen las amenazas contra la integridad de Irán y prosigan las acciones ilegales de las fuerzas estadounidenses en contra de nuestros intereses soberanos, la resistencia armada proseguirá de forma ininterrumpida. Las amenazas vertidas por los funcionarios estadounidenses y las intervenciones al margen de la legalidad internacional contra nuestro país deben cesar de inmediato".
Esta retórica refleja un endurecimiento explícito de las posiciones de Teherán. Jordania, que históricamente ha mantenido una posición diplomática cautelosa y de estrecha alianza estratégica con Washington en materias de inteligencia y antiterrorismo, se ve ahora arrastrada al núcleo del choque directo entre las dos grandes potencias rivales, transformando su espacio aéreo y su territorio en una trinchera más.
Una ofensiva triangular
El bombardeo con misiles contra la base en Jordania no es un hecho aislado ni nuevo, sino la culminación de 72 horas de frenética actividad militar cruzada en múltiples frentes del mapa de Oriente Medio.
Apenas unas horas antes de que se registrase el lanzamiento, el Departamento de Guerra (antes Defensa) de EEUU informó de la ejecución de una serie de ataques aéreos de alta precisión llevados a cabo de forma conjunta y coordinada entre las fuerzas aéreas de EEUU y las Fuerzas Armadas de Arabia Saudita. Esta operación combinada tomó como objetivo diversas posiciones estratégicas de milicias y grupos armados aliados de Teherán ubicados en la región oriental de Irak.
Según dijo el CENTCOM a través de un comunicado oficial, los bombardeos saudí-estadounidenses lograron destruir exitosamente varios centros logísticos claves, depósitos de almacenamiento de armamento pesado y complejos de mando operativo utilizados por las milicias proiraníes. Las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) en Irak. han informado, con el paso de las horas, de que menos 20 personas han muerto y 32 han resultado heridas en estos ataques, un dato "preliminar" sobre lo ocurrido en las ciudades de Bagdad, Wasit, Nínive, Basora, Kirkuk, Kerbala y Diyala. Los ataques han dejado daños en edificios, vehículos y equipamiento militar, según informaciones recogidas por la cadena de televisión Rudaw. Se desconoce si hay civiles entre los muertos.
Washington y Riad justificaron la incursión en espacio aéreo iraquí como una medida punitiva y preventiva necesaria tras registrarse más de 30 ataques coordinados con drones suicidas y vehículos aéreos no tripulados durante los tres días previos.
Dichos ataques con drones, coordinados presuntamente por la Guardia Revolucionaria y ejecutados por sus redes de milicias afines en Irak y la región, tuvieron como blanco principal contingentes militares de las tropas estadounidenses desplegadas en la zona, así como infraestructuras petroleras y energéticas de vital importancia dentro del territorio de Arabia.
A primera hora de la mañana, los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, han indicado que han derribado un "avión de reconocimiento" perteneciente a Arabia, mientras la aeronave perpetraba "acciones hostiles" en el espacio aéreo de la provincia de Saada, en el norte del país. "Las Fuerzas Armadas de Yemen, por la gracia de Dios, han logrado derribar un avión de reconocimiento tipo 'Kariyal', perteneciente al enemigo saudí, mientras este llevaba a cabo acciones hostiles en el espacio aéreo de la provincia de Saada a primera hora de esta mañana, utilizando el armamento adecuado", ha anunciado el portavoz militar de los hutíes, Yahya Sari.
A renglón seguido, Sari ha advertido en un mensaje en redes que "las Fuerzas Armadas de Yemen seguirán protegiendo la soberanía del país", a la par que ha recalcado tener el "derecho legítimo de responder a cualquier violación".
El repunte de las agresiones contra los complejos energéticos del reino saudí encendió inmediatamente las alarmas en las principales bolsas de valores y mercados globales de materias primas, ante el temor latente de que una interrupción masiva en el suministro de crudo proveniente del Golfo provoque un nuevo shock económico internacional. Frente a esta amenaza, el mando del CENTCOM advirtió tajantemente a la Guardia Revolucionaria y a sus milicias subordinadas que cualquier nuevo intento de agresión provocará una "respuesta militar devastadora y sin precedentes" por parte de la coalición.
Golpe a las expectativas diplomáticas
La rápida escalada de violencia y el paso de los ataques por medio de milicias interpuestas al empleo directo de misiles balísticos lanzados desde territorio iraní suponen un mazazo casi definitivo para las vías de diálogo diplomático que intentaban abrirse paso en la trastienda política. El momento es de extrema delicadeza porque hace apenas unos días el presidente norteamericano, Donald Trump, había declarado públicamente que los adversarios se encontraban entablando negociaciones de alto nivel destinadas a reducir la fricción bilateral y explorar un posible marco de entendimiento que evitase el estallido de una guerra abierta.
Sin embargo, los hechos sobre el terreno sugieren un escenario distante de la mesa de negociación, se dinamita el margen de maniobra de los negociadores y se fortalece la postura de los sectores más duros en ambas naciones, que abogan por el empleo absoluto de la fuerza militar. Es el riesgo de tensar la cuerda.
Analistas internacionales concuerdan en que la maniobra de Irán busca demostrar que no aceptará presiones ni condicionamientos bajo la amenaza de represalias militares estadounidenses, mientras que en Washington aumenta la presión política sobre la Casa Blanca para que responda con mayor contundencia ante lo que senadores y congresistas consideran un acto de agresión armada directa contra tropas de Estados Unidos en suelo aliado.
Por Frank Gardner, corresponsal de Seguridad de la BBC, sostiene por ejemplo que el golpe en la base jordana marca la vulneración de una línea roja crítica en el conflicto. ¿POr qué? Porque a diferencia de los hostigamientos rutinarios mediante artefactos no tripulados o proyectiles de corto alcance disparados por facciones y milicias interpuestas -el llamado Eje de Resistencia-, la utilización comprobada de armamento balístico proyecta el conflicto hacia "una dimensión de guerra convencional abierta" entre Estados soberanos.
Jordania representa un bastión histórico de estabilidad y un socio de seguridad insustituible, tanto para la OTAN como para Washington, en una geografía sumamente volátil. El hecho de que la Guardia elija golpear una instalación militar en territorio jordano envía un mensaje inequívoco: ningún punto en la geografía militar de EEUU en la región está fuera del alcance de los misiles de Teherán.
Asimismo, la participación activa de Arabia en los bombardeos sobre el este de Irak confirma que el reino saudí ha decantado su postura estratégica, uniendo recursos con Estados Unidos para proteger sus infraestructuras petroleras estratégicas. La combinación de ataques contra la industria energética, operaciones interfronterizas en Irak y bombardeos balísticos en Jordania configura una ecuación de crisis donde el riesgo de un cálculo erróneo o un fallo en los sistemas de interceptación antiaérea podría desencadenar una guerra total a escala regional.
Por el momento, los canales de comunicación de emergencia entre las grandes cancillerías internacionales intentan frenar una espiral de respuesta y contra-respuesta que amenaza con desbordar los límites del golfo Pérsico. No obstante, la determinación demostrada por la Guardia Revolucionaria y la firmeza del discurso oficial de réplica de la Casa Blanca sugieren que las próximas horas serán determinantes para definir si prevalecerá la disuasión militar o si en Oriente Medio, otra vez, pierde la diplomacia.
