"Todo está en llamas": al menos 10 muertos y 104 heridos en el mayor ataque en meses de Rusia a Ucrania
La Fuerza Aérea de Polonia, miembro de la Unión Europea y la OTAN, se vio obligada a desplegar aviones de combate propios y de aliados de manera preventiva para asegurar la protección de su espacio aéreo. Tan severa ha sido la andanada.
En la madrugada de este martes, Rusia ha lanzado una de las mayores ofensivas aéreas de los últimos meses sobre diversas ciudades ucranianas, cumpliendo con las alarmas de inteligencia que el Gobierno del país había emitido en días previos. Se esperaba, y ha llegado. Los bombardeos combinados con misiles balísticos, de crucero y drones han dejado un saldo provisional de al menos 10 personas fallecidas y de 104 heridos en todo el territorio, además de graves daños en infraestructuras residenciales y cortes eléctricos. En total, se han contabilizado al menos 70 misiles y más de 600 aviones no tripulados por parte del invasor.
El ataque golpeó con especial dureza a la capital, Kiev, y a la ciudad central de Dnipró. Según informaron las administraciones militares de ambas regiones, la ofensiva aérea generó escenas de caos que algunos ciudadanos describieron como "un apocalipsis", forzando a miles de residentes a refugiarse en masa en las estaciones de metro y búnkeres subterráneos.
La violencia de las explosiones sacudió distintos puntos estratégicos. En la capital se confirmaron al menos cuatro víctimas mortales y más de medio centenar de heridos. El alcalde, Vitali Klitschko, detalla al diario local Kyiv Independent que el ataque provocó el derrumbe de un edificio residencial de varias plantas en el histórico distrito de Podilskyi, donde los equipos de rescate buscan a posibles atrapados bajo los escombros.
De igual forma, los fragmentos de los proyectiles y los impactos directos provocaron incendios en gasolineras, bloques de apartamentos, un centro de negocios y guarderías de los distritos de Solomianskyi, Obolonskyi y Shevchenkivskyi. "Está todo en llamas", dice un vecino entrevistado por el citado medio.
En Dnipró, otra de las zonas más damnificadas, las autoridades locales informan de cinco muertos y 25 heridos, por ahora, detallando que casi medio centenar de edificios residenciales resultaron dañados, quedando siete de ellos completamente destruidos. Jarkov, por su parte, fue hostigada por cerca de 15 drones y dos misiles, dejando al menos diez heridos (entre ellos un menor de edad) e importantes daños en infraestructuras civiles y vehículos.
El jefe de la administración militar de Kiev, Tymur Tkachenko, remarcó la gravedad de la situación debido al uso sistemático de armamento pesado, cuyas consecuencias son más severas: "El enemigo está atacando con misiles balísticos", confirma a la BBC.
Ante la magnitud de la incursión, la Fuerza Aérea de Polonia, que es un país que pertenece a la Unión Europea y a la OTAN, se vio obligada a desplegar aviones de combate propios y de aliados de manera preventiva para asegurar la protección de su espacio aéreo.
Casi de forma simultánea a la ofensiva del Kremlin, se registraron operaciones de respuesta en territorio ruso. Las autoridades de la región de Krasnodar, en el sur de Rusia, reportaron un incendio en la refinería de petróleo de Ilski debido al impacto de UAV lanzados por Ucrania. Según los servicios de emergencia rusos, el incidente en el complejo industrial no provocó víctimas.
Los ataques directos y deliberados contra la población civil durante un conflicto armado constituyen crímenes de guerra, según el derecho internacional humanitario. Estos actos están tipificados en los Convenios de Ginebra de 1949 y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).
Crónica de una ofensiva anunciada
Este ataque masivo no ha tomado por sorpresa a las defensas ucranianas, aunque su poder de destrucción desbordó las capacidades de respuesta locales. Por algo llevan desde el inicio de la "operación militar especial" de Vladimir Putin reclamando a sus aliados occidentales más protección de sus cielos.
En los últimos días de mayo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ya había avisado la existencia de informes de inteligencia que predecían una agresión inminente a gran escala y había solicitado con urgencia a los países amigos -particularmente mediante una carta al presidente estadounidense Donald Trump más sistemas de defensa aérea para contrarrestar misiles balísticos.
Y los bombardeos se producen, también, días después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y su titular, Serguéi Lavrov, emitieran amenazas explícitas de golpear los "centros de toma de decisiones" en Kiev. Moscú justificó estas acciones como una represalia por el ataque ucraniano del mes pasado contra una unidad militar en la región ocupada de Luhansk. Además, el Kremlin llegó a urgir formalmente a los diplomáticos y ciudadanos extranjeros a evacuar la capital ucraniana, una advertencia que ninguna de las embajadas internacionales acató.