La reunión a tres en la Casa Blanca por el futuro de Groenlandia termina sin avances realmente notables, pero tampoco sin grandes desacuerdos... algo nada desdeñable visto el clima previo al encuentro.
Según Doha, este movimiento se debe a la inestabilidad de la región y a una posible escalada bélica. Hay que recordar que Trump amenazó este martes al país persa, alentó a los protestantes y aseguró que "la ayuda está en camino".
Spoiler: es poco, teniendo en frente a la mayor potencia defensiva del planeta. Pero hay margen y debe haber voluntad, sobre todo, para dejar claro a EEUU que la isla no está en venta. Ceder no será sólo claudicar, sino dar por muerta la Alianza.
La CNN informa de que que el Departamento de Seguridad Interior de EEUU compró un artefacto por "millones de dólares" relacionado con estos problemas de salud entre diplomáticos. Ha sido testado durante un año y tiene piezas rusas.
El presidente de EEUU se mofa de la defensa de su soberanía que hace la isla del Ártico, a pocas horas de que su vicepresidente y su secretario de Estado reciban a delegaciones de Nuuk y Copenhague.
"Si los cuelgan, van a ver algunas cosas... Tomaremos medidas muy enérgicas si hacen tal cosa", avisa el norteamericano, que promete ayuda económica para los opositores. Witkoff, su emisario, se ha visto en secreto con el hijo del viejo sha.
Las delegaciones de EEUU, Dinamarca y Groenlandia se citan en un momento muy tenso ante la obsesiva ofensiva de Donald Trump para hacerse con la isla, de soberanía danesa. La OTAN, entre tanto, a la espera.
"Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio", ha escrito horas después de anunciar aranceles para quienes hagan negocios con Irán.
Acusan a los agentes contra la inmigración irregular de usar una "fuerza excesiva y letal, arrestos racistas sin orden judicial y acciones arbitrarias".
Las operaciones ordenadas por Trump contra supuestos narcos, que han matado a unas cien personas y de las que no se han aportado pruebas, pueden haber sido aún más censurables, según ha desvelado el 'New York Times'.
Las protestas masivas por la crisis económica, desconocidas en años y empapadas en sangre, muestran la clara vulnerabilidad de los ayatolás, pero eso no augura la derrota inminente. Ha habido levantamientos antes, sin éxito. ¿Qué cambia ahora?
El castigo económico llega mientras la Casa Blanca estudia opciones que van de la diplomacia a ataques militares, mientras la represión deja ya más de 600 muertos.
El Gobierno de Delcy Rodríguez excarcela a un nuevo grupo entre los que se encuentran el hispano-venezolano Alejandro González, exmarido de Rocío San Miguel, y dos ciudadanos italianos. Ya van, al menos, 41.